¿Por Qué Recomiendo los Fulares Rígidos Sobre Otros Tipos de Cargadores?

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Sin duda, la pregunta más frecuente que recibimos en CargArte es para ayudar a una mami a decidir qué tipo de cargador le conviene. Aunque las opciones son relativamente limitadas (rebozos, fulares, bandoleras o ring slings, mei tais y mochilas ergonómicas constituyen las opciones ergonómicas disponibles), las listas de pros y contras parece infinita, lo cual únicamente ayuda a una mayor confusión para quien por primera vez se adentra en el mundo del porteo. Dentro de nuestro mismo equipo cada quien tiene su tipo de cargador favorito. Es claro, como diría mi abuelita, que en gustos se rompen géneros y yo en lo particular estoy enamorada de los fulares.

Aún recuerdo mi primer fular: un elástico precioso de la marca Lovey Duds. Lo vi muchos años antes de embarazarme y fue lo primero que compré cuando supe que había bebé en camino. Esperé pacientemente a que me llegara por correo (aquí también aclaro que soy asidua a las compras por internet) y cuando llegó, mi sorpresa fue enorme. ¡Eran metros y metros de tela! Sentía que me ahogaba. Estaba convencida de que algo estaba mal. Seguramente una tela cuya misión era envolver confortablemente a mi bebé no podía irse arrastrando por el piso durante el proceso del amarre… ¿o sí?

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Inmediatamente me puse a investigar. Busqué videos en YouTube, me dediqué a buscar información en distintos foros como BabyCenter y eventualmente, llegué a la Meca virtual del porteo: TheBabyWearer.com. No lo podía creer. Nunca había pensado que existiera toda una subcultura del porteo, donde mujeres de todos los rincones del planeta se daban reunión para discutir los pros y los contras de distintos tipos de cargadores, analizaban minuciosamente el gramaje de los distintos fulares y publicaban fotos y tutoriales de mil y un modos distintos de amarrar un fular, un mei tai, o una bandolera.

Aquí fue también donde sufrí mi primer desengaño. Aprendí que mi fular elástico no nos duraría para siempre, que conforme mi bebé fuera creciendo, el elástico iría dando de sí, se comenzaría a encajar y se volvería incómodo. ¿La solución? Un fular rígido. No voy a mentir, me enojó mucho el darme cuenta que mi lindísimo elástico había sido una inversión innecesaria. Con todo y que nos funcionó muy, muy bien, el dinero que gasté al comprarlo podría haberse ido a financiar el fular rígido. Porque esa fue mi segunda sorpresa: ¡los precios! En aquellos entonces un fular talla 6, que es el largo más recomendado para principiantes, rondaba los $100 dólares más los gastos de envío a México. Vamos, esto era una pequeña fortuna. Y esto tratándose de los “normalitos”de algodón, nada de ediciones limitadas o fibras exóticas. Pero bueno, convencida de que esto nos iba a convenir a largo plazo, me animé y pedí mi primer fular rígido, un Girasol Snow Rainbow.

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No pasó mucho tiempo para que me enamorara de la versatilidad de mi fular. Era más cómodo que el elástico ya que debido a que la tela no estiraba, me daba mucho más soporte y no se sentía el peso de mi bebé. Él podía pasar horas cómodamente acurrucado contra mi pecho y yo tenía las manos libres para poder hacer todo lo que necesitaba. Y cuando aprendí a cargarlo en la espalda, mi mundo cambió. Mi bebé iba feliz porque podía ver todo lo que sucedía a su alrededor y yo estaba feliz por lo cómodo y práctico que resultaba. Experimenté con fulares de todos los largos, incorporé el uso de anillas para complementarun amarre y aprendí distintos tipos de nudos para hacer que un amarre resultara más cómodo.

La versatilidad que ofrecen los fulares es única. Ningún otro cargador te proporciona tantas opciones ni te ofrece una experiencia de porteo tan personalizada. ¿Tienes hombros sensibles? No hay problema, puedes intentar un amarre con un nudo al pecho para no cargar con los hombros. ¿A tu bebé le gusta ver lo que pasa a su alrededor? Puedes optar por un amarre donde su cabecita quede bien arriba por encima de tu hombro para que no pierda detalle de todo lo que pasa. ¿Acaso es más tímido? Un amarre a la cadera le va a permitir ver lo que pasa a su alrededor mientras que le da la opción de refugiarse en tu cuerpo si hay demasiados estímulos. ¿Hora de comer? Un amarre al frente te permite amamantar o darle el biberón.

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Como mencioné anteriormente, los fulares rígidos se venden por “tallas” según el largo. Esto permite adecuar y personalizar aún más tu experiencia de porteo según tus necesidades. Los fulares largos son perfectos para amarres de varias capas, los cuales son ideales para amarres al frente con bebés pequeños, amarres a la espalda con bebés grandes ya que las múltiples capas proporcionan más soporte y hacen que el amarre sea más cómodo para el porteador, y para amarres con nudos al pecho, para quienes tienen hombros sensibles. Los fulares cortos son perfectos para quienes tienen niños que comienzan a caminar y que suben y bajan con frecuencia. También son perfectos para viajes cortos porque son muy prácticos y casi no ocupan espacio en una bolsa o pañalera. Los fulares de largo medio son el equilibrio perfecto. Proporcionan una gran variedad de amarres en todas posiciones con un largo mucho más manejable que resulta más fácil mantener alejado del piso (porque seamos honestos, sin importar que tan a la idea te hayas hecho, ¡a nadie le gusta andar arrastrando su fular!).

Debido a la variedad de amarres y posiciones un fular rígido también es perfecto para que lo usen diferentes personas ya que siempre conseguirán el ajuste perfecto y los diferentes tipos de tela y amarres que existen te da muchas opciones según el clima en el que vivas. Y ni qué decir de los variados usos “extras”que se le pueden dar a un fular. Los míos han sido usados de cobijas, manteles de día de campo, columpios, hamacas, tiendas de campaña, chales, bufandas…

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Por otro lado, no todo es miel sobre hojuelas. Todas la ventajas que tienen los fulares también tienen un precio. De todos los cargadores, los fulares rígidos son los que tienen una mayor curva de aprendizaje. Parece sencillo, pero es fácil sentirse abrumada por metros y metros de tela. También hay que tener en cuenta la calidad. Los buenos fulares no son baratos, son una inversión pero que con los cuidados adecuados pueden durar en perfecto estado por muchos, muchos años y servir con todos los bebés que decidas tener.

Y bueno, ahí lo tienen. Mis razones por las que el fular es el rey de los portabebés.

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Texto original de Elizabeth Carrero Labastida para CargArte

Por qué no usar un fular elástico para cargar en la espalda: Una historia de los riesgos

Existe mucha polémica sobre los fulares o rebozos que son o no son seguros para cargar a un bebé o a un niño en la espalda. Los fulares tejidos, que no ceden en ninguna dirección, son obviamente la opción indiscutible; pero con los más recientes fulares elásticos que se comercializan a izquierda y derecha hoy en día, existe un gran rango de discrepancias y criterios sobre lo que se puede y no se puede hacer, y las razones para ello.

En primer lugar, hay mucha diferencia en los grados de elasticidad que puede tener el material utilizado en este tipo de fulares, ya sea que contenga licra o sea sólo algodón. El tejido de punto (de camiseta) cede en distintas direcciones y en distintos grados, en modos no del todo predecibles. En su afán por vender, algunas marcas ansían asegurar que su producto sirve para todo, incluso cargar en la espalda, por la simple razón que la tela lo permite físicamente. Sin embargo, en este caso por ser la seguridad una cuestión tan seria, hay que ser un poco más críticos y ver bien las cualidades del fular y de la tela.

Tenemos que recordar que más allá de la talla del bebé, es necesario considerar y prevenir la enorme fuerza que pueden ejercer con sus movimientos y su peso; no es lo mismo los 8 kg de bebé, que el enorme esfuerzo adicional que le puede agregar a la tela un bebé que ha visto algo detrás de ti en la fila del super, y está decidido a estirarse para tomar esa Paleta Payaso. O bebés que van haciéndote ‘caballito’. O que se divierten dejando colgar el coco hacia atrás para ver pasar las luces del techo.

Hay quienes afirman que se pueden hacer amarres muy seguros (y para niños grandes) con un fular elástico que estira en una sola dirección: a lo ancho. (¿Y cuánto estira, poco o mucho? eso es otra cuestión). Por lo visto, la opinión generalizada actualmente es que utilices un fular con dobladillo en los bordes, para evitar que el bebé rebase físicamente la barrera de la elasticidad. Hay otras personas que consideran que NO se debe utilizar un fular que tenga cualidades elásticas, y punto. Como siempre, creo que es otra de esas cuestiones donde el criterio personal debe prevalecer, considerando toda la información antes mencionada. Si utilizan un fular elástico, evalúen las cualidades y seguridad de la tela sin importar lo que el fabricante diga en su instructivo.

La siguiente es una narrativa publicada por Sarah Rockwell, consultora de babywearing, con fotos para explicar lo que puede pasar con un amarre con fular elástico en la espalda. Es una situación extrema pero muy real, ya que todos hemos sentido la fuerza de un bebé que se inclina para alcanzar algo que le interesa mucho. La traduje para mostrar visualmente lo que puede ocurrir y los riesgos muy reales. Esta mamá habla de marcas que tal vez no conocemos en México (aunque el Moby y el Sleepy Wrap se consiguen), pero aplica a todos los fulares elásticos, ya que todos presentan distintos grados de elasticidad. ¡Espero les sea de utilidad!

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Una marca de fulares elásticos me envió un prototipo de fular híbrido que estaban perfeccionando para que yo lo probara. Este fular aún no ha salido a la venta; la empresa deseaba recibir retroalimentación sobre la seguridad de su diseño de usuarias de fular experimentadas, como yo. Este texto no es en ningún modo un intento de hacer quedar mal a esta empresa; sólo quiero demostrar lo que puede ocurrir cuando se intenta cargar en la espalda con un fular que no es seguro para este tipo de amarres.

Utilicé el fular con mi hijo Devin de año y medio y 12 kg de peso. Esto fue lo que pasó:

Devin no tenía ganas de que lo envolvieran, así que hice un amarre para niño inquieto en una Doble Hamaca, y quedé bastante impresionada. El fular se sentía mullido y no pareció estirar tanto como otras marcas, como el GMBBS. Pude realizar un amarre de doble hamaca seguro, cómodo, con los brazos del bebé adentro. Devin me pidió un plátano, y en esta foto pueden ver que seguía con los brazos adentro y el amarre no cedió ni cuando comenzó a comer.

Esto me dio confianza, así que nos fuimos a dar un paseo por el vecindario, tiempo durante el cual Devin se terminó el plátano. En esta foto pueden ver que aún tenía los brazos adentro y se veía seguro (y yo seguía cómoda) después de una caminata de 10 minutos. Yo seguía impresionada.

Entonces, procedí a realizar una verdadera prueba: Le pedí a Devin que se recargara hacia atrás.

El amarre resistió bien, pero Devin no había puesto mucho empeño. Así que caminé hacia la repisa donde guardo mis fulares, le enseñé dónde estaba su fular de salamandras (Geckos Antigua), y le pedí que me lo alcanzara. En cinco segundos, ya había sacado los brazos.

Esto, por sí mismo, no es un problema. Aún cuando usamos un sólido fular tejido, normalmente él suele sacar los brazos para tener más espacio para recargarse. Pero entonces ocurrió esto:

¡En sólo un segundo, Davin prácticamente se salió por completo del fular! No se cayó porque yo ya tengo mucha experiencia; había creado  un muy buen asiento y había hecho un amarre bastante ajustado. Davin también tiene mucha experiencia viajando en la espalda, así que se sujetó con sus piernitas y utilizó sus fuertes músculos del tórax para volver a enderezarse con el fular en las manos. Sin embargo, si se hubiera tratado de un enérgico bebito de 8 meses, podría haber ocurrido lo mismo y se hubiera quedado colgando de cabeza en mi espalda. Con un amarre menos seguro y  ajustado, ¡tal vez hasta se habría caído! Aunque este fular es menos elástico que un Moby o Sleepy Wrap, a diferencia de otros fulares elásticos que sí son seguros para los amarres a la espalda como el GMBBS, éste no tiene dobladillo en los bordes. Esto permitió que el fular se estirara bastante cuando él hizo fuerza y que los bordes se enrollaron en la espalda del bebé, a pesar de que esta tela sólo estira en una dirección (a lo ancho).

Por lo tanto, por favor, NUNCA, JAMÁS, utilicen un fular elástico como el Moby o el Sleepy Wrap para un amarre a la espalda. Si tienen un fular híbrido que estira en una sola dirección y tiene dobladillo en las puntas, como el Gypsy Mama Bali Baby Stretch, tengan cuidado con los amarres que utilizan. La doble hamaca, doble hamaca invertida, y el amarre a prueba de todo son seguros para utilizar con fulares híbridos. No utilicen amarres de una sola capa o amarres con pases en cruz como la Cruz Envolvente a la Espalda, ya que son menos seguros. Si ves a una persona en la calle que utiliza un fular elástico con un amarre en la espalda, considera abordarla y decirle con amabilidad que ésta no es una opción segura.

Envié este mismo texto al fabricante del fular de esta historia, para que no comercialicen su producto de fular sin dobladillo como una opción segura para cargar en la espalda (en caso que les preocupe).

Visible y Besable

Lo cierto es que existen muy pocas reglas fijas en lo que se refiere al porteo de nuestros hijos. Existen muchas tendencias y opiniones acerca de los distintes amarres y posiciones, pero en última instancia los padres son los que deciden qué es lo más adecuado para su bebé.

Sin embargo “Visible y besable” es un excelente lema para adoptar con el fin de comprobar la seguridad de tu amarre o posición con cualquier cargador de tela. Visible se refiere a que siempre debes poder ver claramente la cara de tu momito cuando lo llevas; es decir, que no quede cubierta con la tela ni oprimida contra alguna parte del cargador o contra tu cuerpo. Esto asegura que las vías aéreas se mantengan despejadas de obstáculos, además que te permite comprobar en cualquier momento el rostro de tu bebito, si está despierto, dormido, contento, babeando, si su cabeza y cuello están en la posición correcta, etc. Por otro lado, Besable se refiere a la altura a la que debe quedar el bebé contra tu cuerpo, y quiere decir que el bebé siempre debe quedar a una altura tal que tú puedas besarle la nariz o la cabecita cuando quieras y sin usar las manos. Esto último asegura que se respete la recomendación de portar al bebé a la misma altura a la que lo llevas en brazos, lo cual eleva la carga por encima de la cintura y queda más cerca de tu centro de gravedad, lo cual es lo más cómodo y seguro para ambos.

A lo anterior yo sólo agregaría la recomendación de comprobar siempre la correcta posición de las piernas y el asiento dentro del cargador, ya sea con las piernas fuera en ‘ranita’ o con los pies adentro para bebés pequeñitos.

Un portabebé de buena calidad colocado correctamente proporciona el apoyo adecuado para el cuerpo y la cabeza con el fin de evitar que el nene adopte una posición en forma de “C”, lo cual puede provocar problemas respiratorios (al constreñir las vías respiratorias cuando la barbilla del bebé queda pegada al pecho) y esfuerzo indebido en la espalda del bebé, lo cual puede tener consecuencias graves.

El uso correcto de nuestros portabebés también nos ayuda a eliminar el riesgo de una caída. Un cargador de alta calidad coloca al bebé elevado contra el torso y te permite ajustarlo fácilmente de modo que el bebé quede apoyado y soportado correctamente contra tu cuerpo. El material del cargador debe cubrir el trasero del bebé y envolverle muy bien las corvas hasta las rodillas. Siempre comprueba que las pompas del bebé queden un poco más abajo que sus rodillas.


Para comprobar si llevas a tu bebé en forma segura, puedes hacerte las siguientes preguntas:

•  ¿Llevo al bebé bien alto y pegado contra mí, por encima del nivel de la cintura?

• ¿Hay dos dedos de separación entre la barbilla y el pecho de mi bebé?

•  ¿Queda la carita de mi bebé visible y besable, sin estar oprimida contra mi ropa o el portabebé?

•  Si los pies del bebé están dentro del cargador, ¿hay suficiente tela alrededor de todo el cuerpo de mi bebé, con algo del material entre nosotros para formar un bolsillo? o bien,

•  Si el bebé se sienta en el cargador con las piernas fuera, ¿quedó en posición correcta de ‘ranita’, con la tela del cargador envuelta alrededor del trasero y subida hasta las dos rodillas?

De nuevo, llevar a tu bebé en un portabebé de tela es muy seguro siguiendo estas pocas reglas básicas, las cuales podría decirse que son las únicas escritas en piedra. Fuera de lo anterior, como siempre, la responsabilidad de la seguridad en el porteo (así como innovaciones personales) queda a cargo del adulto a cargo del pequeño, quien puede improvisar de mil maneras para adaptarse mejor a las preferencias de ambos. ¡En pocas palabras, el cielo es el límite y todavía hay mil amarres y variaciones por descubrir!

El fular de manta, una opción económica en el DF

Los fulares tejidos o rebozos largos son una opción excelente para portar al bebé por períodos prolongados, ya que ofrecen una enorme versatilidad, con un solo fular largo pueden hacerse una multitud de amarres al frente, a la cadera, y en la espalda. Es el siguiente paso lógico después del suave fular elástico que resulta tan útil y gentil con los recién nacidos.

Al no tener elasticidad y mantener en su sitio al pequeño, resulta una opción segura para llevar al bebé a la espalda (lo cual no es necesariamente el caso con un tejido elástico), además que permite una distribución uniforme del peso en los hombros sin partes que se ‘venzan’ o se ‘cuelguen’, que es lo que ocurre cuando llevas a un bebé mayor o a un niño pequeño con el fular elástico. Por último, un fular tejido de algodón es mucho más fresco y respirable que un tejido con licra o nylon,  e incluso que el tejido de punto.

Los fulares europeos son una inversión que vale mucho la pena por su elasticidad trasversal, por sus diseños y por la composición de sus telas, pero son costosos. Una opción más económica es probar con manta de algodón, de preferencia tejida a mano (el entramado es más favorable). Un fular de manta es fresco, económico y duradero, y con el uso se suaviza enormemente.

En el Distrito Federal, encontré en la colonia Roma un distribuidor de mantas tejidas a mano que ofrece un precio muy costeable por metro, además de ofrecer muchísimos colores y diseños bonitos. El metro de cualquier color o diseño cuesta 75 pesos, y por 135 pesos ofrecen el servicio de costura para cortar el fular al ancho y darle el dobladillo si lo deseas, por lo que ésta es una opción para conseguir un fular bonito, versátil y económico (¡y hecho en México!).

Como un ejemplo, un fular de 4.8 m, el costo por la tela es de 360 pesos; ya cortado y cosido, tiene un costo de $495.  (Además, te llevas tus retazos).

La dirección es:
Telas Típicas
Campeche 157 Col. Roma
Tel. 55643856

Ya sea que lo adquieras en este lugar o adquieras la manta donde lo desees, se recomienda un ancho entre 70 y 90 cms. Puede ser del largo que sea, pero estas son algunas longitudes estándar:

5.2 m — recomendable para personas muy corpulentas y/o para bebés mayores.

4.8 m — permite realizar todos los amarres a personas de cualquier tamaño, con colas de sobra para acabar en tibetano o agregar una banda en el pecho para mayor sostén.

4.2 m — ésta es la longitud más común entre los rebozos largos, tiene mucha versatilidad y permite muchos amarres sin tener que estar luchando con colas largas. sin embargo, tal vez quede un poco corto a personas corpulentas o muy altas con bebés muy grandes, o bien no permitirá la longitud para terminar en tibetano.

3.2 m y 3.6 m — estos son fulares más cortos, y por tanto más sencillos de poner y quitar, pero no proporcionan tanto rango de elección como los más largos. igual permiten una variedad de posiciones a la cadera, al frente, y a la espalda con soporte en los dos hombros.

≤2.7m  — ésta es una longitud con poca versatilidad pero mucha utilidad, pues dependiendo de la persona, es posible hasta cargar a la espalda sobre los dos hombros. los rebozos clásicos suelen rondar este largo.

Reunión en el Centro Educativo El Arenal, 12 de Marzo de 2011

Estimados padres marsupia:

En primer lugar, de nuevo mil gracias a todos los que asistieron a nuestra última reunión el pasado sábado 12. ¡Fue todo un éxito y se debió a la participación y la cooperación de todos los que asistimos! San se divirtió también mucho muchísimo y me parece que los otros bebés y los niños también. Gracias de nuevo y en especial a Lila de Comunidad Crianza Co-Madres y a Laura Mendoki del Centro Educativo Arenal por proporcionar respectivamente, el contacto y el espacio para realizar nuestra reunión. Gracias también a los que no pudieron asistir pero nos enviaron cargas de buena vibra y uno que otro trapo prestado.

En segundo lugar, para confirmar la invitación a nuestra próxima reunión el próximo sábado 12 de marzo, misma hora y mismo lugar. En esta misma línea, quedó por definir el tema para ver la próxima reunión; tengo algunas propuestas pero me gustaría que habláramos de lo que la mayoría desea. Así, si tienen alguna idea en especial, por favor envíenla a este mail o dejen un comentario en el blog para hacérmela saber. Después, ya sea que lo defina por mayoría o hacemos una encuesta para decidir los temas subsiguientes… Esta es la propuesta para este mes:

–amarres básicos al frente con el fular tejido — con la idea de hablar de algunos de los puntos básicos con el fular tejido que serán de utilidad para mejorar los amarres en la espalda.

En tercer lugar, uno de los objetivos actuales del blog y del grupo es la difusión de nuestras actividades como porteadores y como grupo, por lo que las fotos que tomamos el día de la reunión se publicarán en el blog y también en la página de cargArte en Facebook, la cual se publicará pronto; contactaré individualmente a las personas que aparecen en retratos individuales (ustedes saben quiénes son) para solicitar su autorización, pero las fotos de grupo las subiré como están…. a menos que alguien desee explícitamente no salir, por favor háganmelo saber y editaremos las imágenes como sea necesario.

Por último, recordarles de nuestra portabebeteca, la cual está a diposición de todos nosotros, para practicar y compartir. Éste es un recurso para uso recíproco de la comunidad, así que tengan la libertad de contactarme para llevarse uno, o bien para donar algún portabebé que tengan, que no están usando actualmente o que no les haya resultado. Recibirán a cambio un regalo. 🙂

Muchas gracias de nuevo a todos por su participación, con ella se vienen muchas cosas buenas, actividades y colaboraciones que nos enriquecerán a todos. Esperamos vernos pronto, les deseo un mes con mucho viento pero poco frío, cielo azul y muchos paseos con sus bebés a cuestas. ¡Nos vemos el 12!

Cómo determinar cuál es el portabebés más adecuado para tu situación

Ésta es una guía muy rápida para decidir cuál es el cargador que más te conviene, cortesía de Rebozitos Portabebés de Tela, quien cuenta con una página excelente con videos originales e instrucciones para los distintos tipos de cargadores.

¿Qué tipo de portabebé me conviene si soy primeriza? 

— si tu bebé es prematuro o recién nacido, un fular elástico.
— si tu bebé tiene más de 6 meses, un rebozo o fular largo.
— si tus paseos son breves o necesitas algo rápido de poner y quitar, un cargador de argollas.
— si tu bebé camina y sube y baja de tus brazos continuamente, un pouch.
— si tiene más de 6 meses y quieres algo fácil de llevar a la espalda, un mei tai.

abrazo continuado

San tiene casi un año, es un bebé zen, totalmente ecuánime, me gustaría decir que llora, patalea y se queja cuando lo pongo en el piso, pero lo cierto es que desde que gatea, le da lo mismo si lo cargo en casa o lo dejo jugando, así que en los últimos meses ya no habíamos usado tanto los portabebés en casa.

Sin embargo esta última semana ha estado enfermo, entre los dientes y una gripa simplemente no lo calienta ni el sol, se achipila y quiere estar abrazado a mí todo el día. El próximo domingo nos mudamos así que he pasado mucho tiempo empacando y limpiando con el niño enfundado, lo cual de alguna forma me ayuda a recordar más vívidamente cómo me sentía hace un año, a punto de dar a luz… Nunca me imaginé cuánto me encantaría todavía traerlo pegado:

Te amo pequeño, eres lo mejor de mí.

El nudo corredizo para rebozo o fular

El corredizo es un nudo ajustable y básico, especialmente cuando utilizamos el rebozo tradicional en bandolera. Un nido corredizo bien hecho nos permite usar nuestro humilde rebozo con la misma soltura que un cargador de anillos, ya que permite ajustar independientemente los bordes superior e inferior.

Básicamente, la idea es anudar el extremo de abajo alrededor del extremo de arriba. Así, conseguimos un nudo que aguanta el peso sin soltarse, pero que podemos deslizar hacia arriba y hacia abajo conforme lo necesitemos.

Es importante tener en cuenta que este nudo no funcionará perfectamente con algunos tejidos, especialmente los muy satinados, por lo que prueba primero. A mí me funcionaba perfectamente con un clásico rebozo de bolita, pero con otros menos delgados pero más viscosos se me resbala; como siempre, es cuestión de probar. Si no queda fijo, es mejor usar un nudo cuadrado o incorporar un par de anillos.

Video original de Kangura Portabebés

Tipos de portabebés, Parte II: El fular o rebozo largo

El fular es el máximo, el novamás, la cúspide misma del arte del porteo por todas sus bondades inherentes: las mil y una variaciones, ajustes y amarres que permite en la espalda, a la cadera, al frente, con el niño sentado, recostado, acostado, o sentado en posición de flor de loto; con el fular apropiado, se puede llevar lo mismo a un recién nacido que a un pre-escolar cansado; además de su función como portabebés, puede fungir también como hamaca, estola, columpio, cambiador, cobija, mantel, y hasta vestido improvisado.

La inmensa variedad de longitudes, colores, texturas, entramados y composiciones que existen crean un universo aparte donde existe un fular perfecto para cada binomio niño-portador, en cualquier clima, a cualquier edad, y para cualquier ocasión.

Pese a todo lo anterior, el fular es también el epítome de la sencillez, ya que consiste únicamente de un trozo largo de tela, sin broches, hebillas, ni costura alguna de la mayoría de los casos. La curva de aprendizaje con el fular es un poco más pronunciada que con otro tipo de cargadores, pero para quien lo practica, siempre vale la pena, por su tacto suave, su versatilidad, y el ajuste perfecto.

Existen dos clases principales de fulares: el fular elástico y el fular tejido.

Fular elástico

El fular elástico es un tramo largo (entre 4.5 y 5 metros) de tela suave y elástica a lo ancho, por lo general de algodón de punto o tipo “camiseta” con distinto grosor, e incluso con algún contenido de licra u otro tejido de nylon para hacerlo más elástico.

Este tipo de fular es óptimo para cargar a recién nacidos y bebés pequeñitos, con un peso inferior a los 8 o 9 kilogramos; una vez superado este peso, el fular da demasiado de sí al amarrarlo y se vuelve incómodo, además que comienza a deformarse y se afloja en poco tiempo. Sin embargo la razón más importante para dejarlo en este punto es que a partir de entonces representa un riesgo de seguridad, porque el bebé ya tiene la fuerza suficiente para vencer la tela al empujar.

El fular elástico es divino para recién nacidos y papás primerizos que no tienen cabeza para aprender todas las sutilezas que conlleva el babywearing con el fular tejido al tiempo que lidian con su nueva condición de padres. El fular elástico te lo colocas bien pegado como una camiseta, lo estiras un poco para insertar al pequeño, y sanseacabó. El momito va seguro, todo su cuerpo va bien soportado por la tela, es suave, esponjoso y se puede amarrar antes de colocar dentro al bebé. Un ejemplo es el famoso video del papá sexy.

También tiene la ventaja de ser una opción económica, puesto que prácticamente cualquier tela de punto de algodón sirve para hacerse uno. Sólo es cuestión de comprar un tramo de 4.5 a 6 m de largo en cualquier telería, y lo cortas a un ancho de 50 a 70 cm. Por lo general esto nos deja con dos fulares idénticos, pero siempre puedes regalar el tramo extra a alguna mamá amiga.

Por último, una advertencia en cuanto a estos fulares. A pesar de que se les publicita para utilizarse en posiciones al frente, a la cadera y en la espalda, en realidad los grupos de usuarios experimentados (es decir, mamás con muchos hijos de rebozo) sólo los consideran seguros para realizar amarres al frente. Los nudos a la cadera y a la espalda son inseguros por las mismas razones por las que no debe excederse el límite de peso: el bebé puede empujar con la fuerza suficiente para vencer la tela y caerse. En mi opinión, simplemente no hay forma de garantizar que no ocurra un accidente con un bebé amarrado en la espalda con un fular elástico, y por lo tanto yo tampoco lo recomiendo.

Fular tejido

Los fulares tejidos son, por un lado, la herencia directa del sencillo trozo de tela que usaban nuestros antepasados; por el otro, son resultado de una empresa de ingeniería textil que iniciaron los alemanes en los años setenta, al redescubir y adoptar el método del porteo con fular en la sociedad moderna. Con la ayuda de artesanos textiles nativos en países como Guatemala e India, se dedicaron a la búsqueda del tejido óptimo para cargar a los momines.

Treinta años de trabajo de esta industria han producido una galaxia de fulares con distintas bondades, beneficios, grosor, color, flexibilidad, suavidad… Los amantes de este estilo pueden perderse en los detalles de un entramado, un diseño, un material, y los debates y rebates continúan. En general su costo es alto, pero lo valen perfectamente, por su versatilidad, su resistencia, su longitud de uso, etc; normalmente, se vuelven posesiones muy personales y atesoradas.

La versatilidad no es la menor de estas virtudes; con un fular tejido de un largo mediano, alrededor de 3.6 m, pueden hacerse gran variedad de amarres al frente, a la espalda, en la cadera; sobre los do hombros, sobre uno solo, sobre hombros y cadera, en el torso, etc. Puedes llevar a un delicado recién nacido a la espalda, perfectamente asegurado y con la cabeza sujetada con una banda del fular. También puedes llevar a un niño de dos años que ya se cansó de caminar en Six Flags. ¡Incluso puedes llevarlos a los dos al mismo tiempo!

La elección del tejido, el color, la longitud del fular es enteramente personal y como siempre, dependerá del conjunto de necesidades individuales, incluyendo la frecuencia de uso que se le va a dar, el clima de la región, el uso destinado (para estar en casa, para salir, etc.), y por supuesto las preferencias personales. En realidad, una vez adquirido este gusto se vuelve peligroso, pues ¡se vuelve adictivo! En última instancia siempre hay que recordar que detalles aparte, lo importante es que se trate de una tela fuerte, ligera, y que se sea cómoda para portador y bebé.

Siete sugerencias para llevar al bebé con rebozo o mei tai en la espalda

-La clave. Cuando aprendemos a llevar al bebé a la espalda, es importante recordar que también para el nene se trata de algo nuevo. Antes de aprender que ir en la espalda de mamá es algo súper divertido y cómodo, algunos bebés se retuercen, se ponen tiesos, enchuecan las piernas, algunos lloran a mares y protestan como si fuera el fin del mundo, y hasta hay el que trata de saltar como pez; así que mi primera recomendación es, mucha PACIENCIA.

-El momento. Por la razón anterior, el primer paso para practicar es siempre buscar un momento en que el niño esté tranquilo, contento, alimentado, descansado y limpio. Mamá también tiene que estar calmada, sin prisas y de buenas, porque ésta es una tarea de prueba y PRÁCTICA; habrá veces en que no tengamos éxito y no nos debemos de frustrar ni enojar.

-La seguridad. La práctica traerá la certeza y la confianza, pero obviamente esto no lo sentimos al principio. Con la técnica correcta, es muy seguro portear al bebé en la espalda, pero para practicar hay que tomar precauciones con el fin de no llevarnos un susto. Resulta útil contar con otra persona que nos ayude a vigilar que el bebé esté seguro e intervenga en caso de ser necesario, pero en lo personal yo prefiero aprender sin depender de otra persona. Se puede practicar de rodillas sobre la cama o una colchoneta en el piso, o sobre un sofá. Hay que partir de la premisa que el niño no tiene por qué caerse, si seguimos la técnica en forma concentrada.

-La posición. Es importante recordar mantener la espalda inclinada, como si fuéramos una mesa; de esta manera, es difícil que el bebé caiga o resbale. De la misma forma, hasta que el momito está firmemente sentado en un bolsillo de tela, es necesario tener un mano todo el tiempo bajo su trasero. Como alternativa, si alzamos los brazos en la posición de la fotografía mientras subimos y ajustamos el rebozo o mei tai, estos forman también una barrera efectiva que impiden que el bebé pueda rodar o caer (siempre y cuando conservemos la inclinación de la espalda).

La posición en triángulo de los brazos protege al bebé de una caída.

-La tensión. Tanto al momento de amarrar, como cuando ya está hecho el nudo, la tensión de la tela es súper importante. Mientras amarramos, es la tensión la que va a crear seguridad cuando afirmamos el borde superior alrededor del niño, para después apretar gradualmente el asiento que forma el borde inferior. Es de vital importancia que este borde quede correctamente colocado bien abajo las pompas del bebé (incluso podemos darle toda la vuelta y remeterla en los pantaloncitos del crío por enfrente), bajo los muslos y hasta las corvas. Una vez acomodado, yo me enderezo un poco antes de continuar para que el peso del niño se vaya al asiento y las rodillas suban para lograr la posición correcta.

-El método: Un video con algunas técnicas para trepar al momín a la espalda; el subtitulaje es mío. Algunos instructivos recomiendan comenzar con el niño sentado o acostado en una silla con el fular o mei tai sobre los hombros, ¡pero a mí me da miedo que el chavito se voltee antes de que me lo amarre! Prefiero aventármelo encima y listo. De nuevo, la seguridad y la confianza son la clave.

[no funcionó el subtitulaje. 😦 Lo arreglaré en cuanto pueda, pero mientras tanto creo que el video es lo bastante claro para dar una idea.]

-El ardid: En mi caso, debo buscar un modo de entretener a San, porque si no le da por intentar hacerme trizas las orejas. Sus dulces manitas son como garras de tigre y prefiero estar lista y darle un muñequito (blandito por si le da por martillarme con él la cabeza), o me pongo un collar resistente y llamativo, o pongo Nick Jr y dejo que se embobe con Dora la Exploradora mientras yo resollo y envuelvo. También funciona tener un espejo para hacerle carantoñas, cantar con voz de Pato Donald su canción favorita, o darle mis largas trenzas para que me las arranque lentamente. En fin, hay que ser entretenida porque si no el crío se harta.