La posición de ranita o en "M"

Para lograr un amarre cómodo y seguro con cualquiera de los portabebés naturales, siempre es necesario que el bebé vaya transportado en la posición sentada, como si fuera en una silla o hamaca. Con cualquier cargador, lo que intentamos es que el bebé quede sentado cómodamente y cubierto de rodilla a rodilla, recargado en una o más capas de tela.

Con ocasión de la excelente ilustración publicada esta semana por el Instituto Internacional de la Displasia de Cadera, comparando visualmente una cangurera tradicional al estilo del portabebé Bjorn (imagen de la izquierda), con la posición final en un portabebés natural de tela como el fular, mei tai o mochila ergonómica, pensé que podríamos hablar un poco sobre la famosa posición en ‘M’ o de ‘ranita’ sobre la que insistimos tanto.

La posición M o de ranita se considera la posición ideal para las piernas, ya que centra la cabeza del fémur dentro de la cavidad de la cadera o acetábulo. Esta M es visible cuando las rodillas del bebé están más altas que su trasero, separando las piernas en un ángulo de 90° (en los círculos médicos, esta posición se describe como 100° de flexión en las piernas, abducción de 30 a 45°).

 Todos los bebés adoptan esta posición automáticamente al sentirse levantados, ya que es la posición óptima para cargarlos contra la cadera de la madre. Asimismo, se coloca en esta posición a los bebés diagnosticados con con displasia o luxación de la cadera con un ayuda de un dispositivo llamado arnés Pavlik.

Ejemplo arnés Pavlik

Un bebé transportado en la posición M conserva la espalda redondada (kyphosis), ya que la inclinación de la pelvis ocasiona que se curve la columna vertebral en una C. Esto es importante porque la espalda de los bebés menores de un año no forma una curva en forma de S como la de un adulto, y por tanto requiere consideraciones especiales de las que hablaré en otro post.

Por último, más allá de las consideraciones de anatomía, dos aspectos importantes son la comodidad y la seguridad. La posición M asegura que el peso viaja sobre las pompas del bebé, por lo que va sentado y por lo tanto mucho más cómodo que con las piernitas colgando. Asimismo, el peso descansando hacia atrás hace más seguro el amarre porque el bebé no puede juntar las piernas y escurrirse por abajo.

Una forma sencilla de mejorar la posición en M dentro del cargador es oprimir suavemente las plantas de los pies del bebé hacia arriba cuando ya has terminado de amarrarlo, para hacer que el momito suba las piernas y flexionar más profundamente la cadera.

empuja suavemente los piecitos hacia arriba para que suban más las rodillas

Visible y Besable

Lo cierto es que existen muy pocas reglas fijas en lo que se refiere al porteo de nuestros hijos. Existen muchas tendencias y opiniones acerca de los distintes amarres y posiciones, pero en última instancia los padres son los que deciden qué es lo más adecuado para su bebé.

Sin embargo “Visible y besable” es un excelente lema para adoptar con el fin de comprobar la seguridad de tu amarre o posición con cualquier cargador de tela. Visible se refiere a que siempre debes poder ver claramente la cara de tu momito cuando lo llevas; es decir, que no quede cubierta con la tela ni oprimida contra alguna parte del cargador o contra tu cuerpo. Esto asegura que las vías aéreas se mantengan despejadas de obstáculos, además que te permite comprobar en cualquier momento el rostro de tu bebito, si está despierto, dormido, contento, babeando, si su cabeza y cuello están en la posición correcta, etc. Por otro lado, Besable se refiere a la altura a la que debe quedar el bebé contra tu cuerpo, y quiere decir que el bebé siempre debe quedar a una altura tal que tú puedas besarle la nariz o la cabecita cuando quieras y sin usar las manos. Esto último asegura que se respete la recomendación de portar al bebé a la misma altura a la que lo llevas en brazos, lo cual eleva la carga por encima de la cintura y queda más cerca de tu centro de gravedad, lo cual es lo más cómodo y seguro para ambos.

A lo anterior yo sólo agregaría la recomendación de comprobar siempre la correcta posición de las piernas y el asiento dentro del cargador, ya sea con las piernas fuera en ‘ranita’ o con los pies adentro para bebés pequeñitos.

Un portabebé de buena calidad colocado correctamente proporciona el apoyo adecuado para el cuerpo y la cabeza con el fin de evitar que el nene adopte una posición en forma de “C”, lo cual puede provocar problemas respiratorios (al constreñir las vías respiratorias cuando la barbilla del bebé queda pegada al pecho) y esfuerzo indebido en la espalda del bebé, lo cual puede tener consecuencias graves.

El uso correcto de nuestros portabebés también nos ayuda a eliminar el riesgo de una caída. Un cargador de alta calidad coloca al bebé elevado contra el torso y te permite ajustarlo fácilmente de modo que el bebé quede apoyado y soportado correctamente contra tu cuerpo. El material del cargador debe cubrir el trasero del bebé y envolverle muy bien las corvas hasta las rodillas. Siempre comprueba que las pompas del bebé queden un poco más abajo que sus rodillas.


Para comprobar si llevas a tu bebé en forma segura, puedes hacerte las siguientes preguntas:

•  ¿Llevo al bebé bien alto y pegado contra mí, por encima del nivel de la cintura?

• ¿Hay dos dedos de separación entre la barbilla y el pecho de mi bebé?

•  ¿Queda la carita de mi bebé visible y besable, sin estar oprimida contra mi ropa o el portabebé?

•  Si los pies del bebé están dentro del cargador, ¿hay suficiente tela alrededor de todo el cuerpo de mi bebé, con algo del material entre nosotros para formar un bolsillo? o bien,

•  Si el bebé se sienta en el cargador con las piernas fuera, ¿quedó en posición correcta de ‘ranita’, con la tela del cargador envuelta alrededor del trasero y subida hasta las dos rodillas?

De nuevo, llevar a tu bebé en un portabebé de tela es muy seguro siguiendo estas pocas reglas básicas, las cuales podría decirse que son las únicas escritas en piedra. Fuera de lo anterior, como siempre, la responsabilidad de la seguridad en el porteo (así como innovaciones personales) queda a cargo del adulto a cargo del pequeño, quien puede improvisar de mil maneras para adaptarse mejor a las preferencias de ambos. ¡En pocas palabras, el cielo es el límite y todavía hay mil amarres y variaciones por descubrir!

El rebozo o bandolera con anillos, en fotos

El cargador con anillos es un portabebés práctico, infinitamente ajustable y versátil. Puedes usarlo con tu recién nacido, con un nene mayorcito y hasta para consolar a una prescolar que se tomó muy a pecho las vacunas. Los anillos permiten dar el soporte preciso a cada zona del cuello, espalda y piernas. Además, hacen un gran trabajo para distribuir el peso del bebé en todo el torso del portador.

La hermosa Constanza duerme en un rebozo de anillos.

El mecanismo básico es simple; después de colocar al momo en la bandolera (como le llaman en España) puedes ajustar individualmente todo el ancho de la tela al tirar suavemente de la cola que sobresale del par de anillos. Es útil y sencillo aprender a llevar a tu diminuto nuevo bebé; cuando son un poco mayores y ya se puede sentar en tu cadera, resultan un salvavidas para bajarlo del coche y subirlo cuatro pisos con el súper; asimismo, es posible que un bebé que ya camina salga corriendo cuando lo quieres envolver con el fular o mei tai, y prefiera el de anillos porque le permite subir y bajar a su conveniencia cuando quiera (no cuando quiera mamá, por supuesto).

Por último, la gran variedad de telas y estilos lo convierten en un artículo precioso que pronto se torna en un objeto de amor, de arte y de recuerdos:

Nótese que algunos de los rebozos no están bien colocados, pero son los menos (y la verdad muchas veces es la foto de algún papá que se lo puso todo chueco o al revés jijiji). Lo importante es la hipnótica variedad de trapos de todos colores y bebés en todos tamaños, presentaciones y sabores.

Siete verdades tras mitos del babywearing

1. “No cargues tanto al bebé porque le da mamitis y luego ya no se desprende de tus faldas.”

Al contrario de lo que sostiene la creencia popular de que un niño en brazos ‘se consiente’, muchos estudios han demostrado que los bebés que reciben más contacto y estímulo sensorial piel con piel durante sus primeros meses y años crecen para ser niños más independientes y seguros. Satisfecha su enorme necesidad de contacto, el bebé aprende, observa, y absorbe todo a su alrededor desde la seguridad que recibe del contacto directo con su portador, lo cual fomenta su autonomía y le ayuda incluso a separarse más pronto de su madre por períodos más prolongados, ya que el niño está seguro del lazo con sus padres.

Además, un niño portado con frecuencia tiene mejores oportunidades para socializar, por la simple razón de encontrarse al mismo nivel de los adultos. El bebé puede ver claramente la cara de mamá, de papá, de las personas a su alrededor; escucha las conversaciones, observa los gestos, en fin, observa los rudimentos de toda interacción social desde una posición neutral y segura. Cuando salgo a la calle con San todos le hablan en forma natural y él desde muy pequeño responde mirando a los ojos, evaluando, con frecuencia regalando una sonrisa. En general, al crecer estos bebés portados tienen más experiencia en una situación en sociedad y por tanto, se sienten más confiados para abandonar las faldas de mamá.

2. “Puedes llevarlo en brazos de recién nacido, pero después de unos meses ya te va a pesar demasiado.”

Es cierto que en un principio es casi demasiado sencillo cargar a un recién nacido, ya sea en brazos o con un rebozo o cualquier cargador simple de tela, hasta una bufanda en un apuro. El material, la longitud y la forma de amarrarlo son secundarios pues el bebé pesa muy poco y cuesta poco llevarlo. Conforme crece, sin embargo, es necesario prestar mayor atención a la técnica y la forma de llevarlo (sobre un hombro o los dos, pegado a la parte alta o baja de la espalda). Para esto, cargadores con cierta estructura como el mei tai o una mochila ergonómica que distribuya el peso entre hombros y cadera ayudan a aliviar el peso del bebé; de igual forma, al hacer del babywearing una costumbre, vas desarrollando la musculatura necesaria para llevar la creciente carga con gracia.

Con la combinación correcta de técnica y el portabebé adecuado, se puede portar a un niño desde el nacimiento hasta los dos o tres años, para cuando será el mismo chamaco el que ya no se dejará envolver. En conclusión, tú puedes llevar a tu momito todo el tiempo que quieras mientras tengas la intención y los medios adecuados.

3. “No lo dejes que duerma en brazos porque después ya no se acostumbra a la cuna.”

Un bebé recién nacido siente una enorme necesidad del contacto y cariños de sus padres, así como de las sensaciones de cercanía con su madre como su aroma, su voz, sus movimientos, etc. Todo esto le calma y le permite relajarse y dormir por largos períodos. El descanso o siestas adecuadas durante el día no hacen más que promover un sano sueño prolongado por la noche, ya que se ha observado que los bebés estresados y cansados en exceso tienden a despertarse con mayor frecuencia. En consecuencia, cabe deducir que un bebé que ha estado relajado en el fular durante el día tiene buenas probabilidades de dormir bien por la noche.

Por supuesto, todos los bebés son diferentes y sus necesidades distintas; algunos se dan la vuelta y se duermen en su cuna sin necesitar más cuando es hora (cual es el caso de mi San), en tanto que otros necesitarán más danza y en ocasiones rebozo.

4. “Esos cargadores les estropean las piernas/las caderas/la espalda.”

En realidad, un portabebés de tela tradicional (rebozo, fular, mei tai, etc) bien colocado proporciona el soporte adecuado a la pelvis, columna vertebral y cuello del bebé, amoldándose a la curvatura natural del cuerpo de los bebitos, especialmente los recién nacidos. En contraste, en una cuna o una carreola el niño queda apoyado sobre una superficie recta, por lo cual el tiempo excesivo sobre este tipo de superficies puede ocasionar problemas (como la plagiocefalia posicional). Asimismo, la posición en M de las piernas del momito cuando queda sentado en el cargador es óptima para el desarrollo de la articulación de la cadera; es una posición ergonómica que naturalmente adoptan todos los bebitos cuando los cargan.

5. “Los niños van incomodísimos en esos cargadores, todos apretados.”

De nuevo, los recién nacidos rara vez extienden los miembros o permanecen en esta posición; después de tanto tiempo dentro del vientre, su cuerpo ha tomado la curvatura en forma de C de la posición fetal y no se extienden hasta pasados unos meses. De igual forma, después del entorno confinado del vientre, a los pequeños les tranquiliza y reconforta sentirse contenidos, ya sea en brazos o en el abrazo de un rebozo o un fular. De ahí los famosos ‘rebozos mágicos’ para dormir a los niños, que apapachados y apretaditos contra un pecho o una espalda cálida, pueden dormir por horas. Por tanto, el bebé no va incómodo en el cargador (aunque tal vez un bebé emprendedor sí se muestre molesto porque no alcanza desde su posición en el fular las Paletas Payaso en la fila del super).

6. “Te vas a amolar la espalda cargando al niño tanto tiempo.”

Sin importar si planeamos portear al bebé con rebozo, fular, mei tai, o que prefiramos usar la carreola, un hecho incontestable es que pasamos muchísimo tiempo con el bebé en brazos.

En lo personal, creo que independientemente del modo en que optemos por llevar a nuestros bebés, resulta valioso aprender una técnica y un modo correcto para portar al bebé cuando es necesario. Al llevarlo simplemente en brazos todo el peso del momito cae sobre los brazos y hombros, lo cual a la larga resulta muy cansado y perjudica la espalda; en cambio, con un simple rebozo el peso se distribuye en hombro y espalda y sólo con eso cargarlo se vuelve mucho más cómodo; además disminuye el riesgo de lesiones o dolores localizados en brazos, hombros o espalda porque distribuimos la carga entre una mayor cantidad de músculos.

Por último, también creo que es importante en primer lugar, aprender a manejar al bebé a modo de no lastimarnos, es decir: levantarlo y bajarlo doblando las rodillas y acuclillándonos en vez de doblarnos por la cintura, cargar al bebé pegado al torso, alternar el brazo y la cadera sobre la que normalmente lo llevamos para no sobrecargar los músculos de un solo lado, así como hacer algunos ejercicios sencillos para el fortalecimiento del abdomen y la espalda baja, especialmente después del parto ya que esta área del cuerpo sale muy castigada.

Es muy posible cargar un bebé sin lastimarnos, pero como siempre la práctica y la técnica correcta son de gran importancia. Los portabebés de tela ayudan a distribuir el peso en una mayor parte del cuerpo y por tanto son indispensables si deseamos cargar al bebé por ratos largos. Sin embargo lo utilicemos o no es necesario desarrollar una conciencia corporal a fin de entrenar el cuerpo para cargar el nuevo (y creciente) peso sin sufrir lesiones.

7. “Ese niño no se sienta/gatea/se para porque siempre lo traes pegado.”

En realidad, el porteo ayuda al bebé a desarrollar su musculatura más rápidamente. Un bebé en fular debe realizar pequeños movimientos compensatorios para conservar su posición cuando su madre camina, se sienta, se inclina o se vuelve; esto le proporciona mayor estímulo para desarrollar la musculatura para controlar el peso de su cabeza en comparación con un bebito que pasa períodos de tiempo prolongados en el asiento del auto o en la carreola, que aunque conservan una posición correcta lo mantienen inmóvil. Asimismo, el vaivén del caminar y otros movimientos de mamá contribuyen al desarrollo del sistema vestibular, el cual se ocupa de la coordinación en general y el equilibrio.

En resumen, aunque todos los niños se desarrollan a su propio ritmo y alcanzan metas como sentarse, gatear o caminar antes o después que otros, los niños que son portados con frecuencia reciben muchos estímulos que les ayudan a desarrollar las habilidades necesarias para alcanzar estas metas, es decir, el control muscular y el desarrollo del sentido del equilibrio y el movimiento.

Cruz envolvente al frente con bolsillo por dentro

Ésta es la versión en fular tejido del mismo amarre que vimos en el video del papá sexy en Noruega con un fular elástico. Permite llevar a un bebé más pesadito sentado contra el pecho y distribuye uniformemente el peso en los dos hombros, por lo que es muy cómodo. Se puede llevar al bebé así desde recién nacido. Para realizarlo, se necesita un fular elástico o tejido bastante largo, de al menos 4.5 metros.

Esta posición a mí me sirve mucho para tranquilizar y apapachar a mi bebito cuando tiene sueño o se siente mal, y también lo puedo aflojar un poco para amamantar discretamente. Cuando era más pequeño era ideal para todo, pero ahora ya cuando salimos se revuelve y se retuerce si lo llevo así porque quiere ver qué pasa detrás de él. Sin embargo, todavía la uso cuando vamos en el transporte público o cuando tengo que “platicar” con él, como en la fila del banco.

Notas:

1. Fíjense cómo la mamá de este video ajusta bien el bolsillo desde que coloca por primera vez al bebé, de forma que puede soltarlo por completo para jalar los dos extremos sobre sus hombros y formar la cruz. Esto lo logra extendiendo bien el fular desde las corvas hasta las axilas del bebé y flexionándole las piernas para que suba las rodillas y quede en la posición de ranita. Así está ya bien sentado y no tiene que sostenerlo con las manos sino sólo conservar la tensión de la tela.

2. En todos los amarres con fular tejido es muy importante conservar una tensión uniforme en toda la tela. En el video la mamá primero ajusta el bolsillo tirando de ambos bordes en sus hombros: primero el de arriba, luego la parte de en medio, y luego el borde de abajo. Para esto, ayuda tener un fular que tenga los bordes de distinto color, para distinguir cuál estamos apretando, pero esto no es indispensable.

3. Siempre hay que tomarnos el tiempo para cuidar que la tela cruce pareja en nuestra espalda, sin torcerse ni hacerse bolas; esto ayudará a evitar puntos de presión incómodos y a distribuir correctamente el peso por toda la espalda.

4. El último pase de los extremos antes de anudar atrás va debajo de las piernas del bebé; observen que cuando ella rebota al niño por última vez para apretarlo las rodillas se levantan y el bebé ya queda bien sentado.

5. Los “rebotes” antes de anudar bien todo ayudan a que la tela quede bien tensa, lo cual mejora la comodidad, pues después de anudar todo amarre tiende a aflojarse un poco. El bebé debe quedarnos lo suficientemente cerca para besar su frente.

No lo hagas: El infame canguro

En los años 60 un sueco marchoso que también era nuevo papá emprendió a diseñar una serie de productos para mejorar la vida de padres y bebés, y creó el Baby Bjorn, uno de los diseños de portabebé más populares del mundo, al que aquí en México llamamos genéricamente “canguro”.

Es verdaderamente un misterio por qué este diseño básico se popularizó tanto, puesto que no es cómodo ni saludable para el bebé ni para quien lo lleva. El bebé cuelga de la entrepierna dentro de un armazón que no le proporciona apoyo a las piernas ni al trasero, lo cual pone una presión excesiva y perjudicial sobre la pelvis y la espalda del bebé. Además, la posición extendida de las piernas no favorece el desarrollo correcto de la articulación de la cadera y puede ocasionar displasia. En breve, el niño va incomodísimo, ya que es el equivalente a viajar colgado de la ropa interior, en calzón chino.

La persona que lleva al bebé lleva un par de correas en los hombros que se sienten mas crueles a cada paso, puesto que a diferencia de un mei tai o una mochila ergonómica, el peso no se distribuye en forma uniforme entre la cintura, los hombros y la espalda. Esto tiene como resultado que a los diez minutos la persona ya pide clemencia y jura que el bebé ya está demasiado grande para cargarlo, ya que la espalda los viene matando.

Por último, este tipo de cargador permite llevar al bebé al frente, pero encarando hacia el exterior, la cual es una posición contraindicada por una serie de razones, de las cuales hablaré en otro post. En resumen, nadie gana, ni el bebé ni el portador (ni el fabricante de los canguros porque nadie ama su producto).

En lo personal, yo heredé un Snugli de mezclilla muy coqueto, el cual usé sólo una vez por quince minutos en los que tanto San como yo pujamos muy incómodos en un viaje al Woolworth’s, y después lo arrumbé en el closet para no volver a usarlo. Y creo que lo mismo le pasa a la gente que veo con estos canguros por la calle, pues invariablemente siempre llevan al niño ya afuera, o lo llevan colgando de cualquier modo, o van sosteniendo al pequeño por debajo porque ya no pueden ni con su alma.

En contraste, un portabebé de tela (como los rebozos, fulares, mei tais, etc) carga al niño sentado sobre su trasero, con las piernitas abiertas y levantadas para abrazar el cuerpo del portador. También proporciona un apoyo adecuado a la espalda y el cuello, así como a la cabecita de los recién nacidos. En cuanto al peso, éste queda distribuido en forma uniforme entre los hombros, la espalda y el torso bajo del portador, aminorando asi la sensación de peso sin crear puntos de presión dolorosos, lo cual permite cargar al bebé por horas sin problemas.

Me parece muy irónico que en el país que es la cuna del rebozo, el incomodísimo canguro impere por una confusión de la mercadotecnia. También es una lástima. El rebozo es una forma mucho más económica, recomendable, cómoda y –en mi opinión- hermosa de llevar contigo a tu bebé.

Consideraciones de seguridad para el babywearing

Portar a tu bebé es muy seguro y cómodo, pero como todo en la vida, hay que saber hacerlo correctamente. El peligro se reduce al mínimo siguiendo algunas consideraciones básicas, y en caso de duda siempre debes emplear el sentido común (de nuevo, como en todo).

Recuerda:

— Siempre verifica la integridad de tu portabebé antes de usarlo. Los cargadores de calidad están diseñados para servir por muchos años (algunos incluso para heredarlos a generaciones futuras), pero igual haz de esto una costumbre para prevenir que llegue a ocurrir un accidente. Revisa el material, las costuras, las correas y/o los broches para detectar y reparar cualquier daño a tiempo.

— Cuando colocas al bebé dentro del cargador, asegúrate que se encuentra en una posición que le permita respirar libremente. Esto quiere decir, cuida que la carita no quede pegada contra el cuerpo del portador, que ninguna parte del portabebé o ropa le cubran el rostro, la barbilla esté separada del pecho y el cuello quede extendido en una curva natural. Nunca hay que cubrir la cabeza o la cara del bebé para abrigarlo; esto ocasiona que vuelva a respirar el aire que queda encerrado y puede obstruir la oxigenación.

— Comprueba continuamente que la posición del bebé sea correcta, utiliza espejos y otras superficies reflectoras (¡como los escaparates de las tiendas!) para ver que venga sentado como debe ser y que el cargador (en especial fulares y rebozos) sigue en una posición segura y correcta.

— Al igual que durante el embarazo, cuando llevas a tu bebé cambia tu centro de gravedad; evita realizar actividades que incrementan el riesgo de sufrir una caída tales como patinar, trepar a los árboles, andar en bicicleta, etc. Tampoco es recomendable realizar actividades bruscas que puedan lastimar el cuello o la columna vertebral del bebé, tales como saltar en el trampolín, andar a caballo, correr, etc.

–Evita realizar tareas domésticas que pudieran implicar riesgos, como usar la estufa o el horno, usar artículos cortantes o herramientas pesadas. En general, si una actividad necesita que lleves prendas protectoras (tales como gafas, guantes, etc) NO debes realizarla con el bebé (como podar el pasto, pintar una habitación, hacer carpintería, etc).

–Evita tomar alimentos o bebidas calientes cuando lleves al bebé. Recuerda que a esas manitas les encanta explorar y si se puede, arrebatar lo que tenga mamá en las manos (o a la mano). ¡También recuerda lo fuertes que son!

– Cuidado con golpear la cabeza o cualquier parte del cuerpo del bebé al pasar por puertas y pasillos y en general por áreas estrechas, especialmente al principio. Te acostumbrarás en seguida a tus nuevas dimensiones incluyendo pasajero, pero al principio hay que concentrarse en el hecho que hay una personita pegada a nosotros.

— Con bebés algo mayores, siempre debes estar consciente de lo que está dentro del rango de las manitas del bebé. Fíjate especialmente cuando llevas al bebé en la espalda, puede intentar alcanzar cosas que están fuera de tu campo de visión.

— Los cargadores de tela no reemplazan el asiento para el auto. No son lo indicado para llevar a un bebé dentro de un automóvil o vehículo en movimiento; en caso de accidente, no proporcionan una protección adecuada.

— Si bien hay algunos cargadores diseñados especialmente para el agua, para la hora del baño o la piscina, esto NO significa que es seguro nadar con ellos. Nunca intentes nadar con tu bebé dentro de un portabebé; en caso de abordar alguna embarcación, el bebé debe ir en brazos y llevar su propio dispositivo de flotación (es decir, un chaleco salvavidas).

— Viste siempre al bebé (y vístete tú) apropiadamente para impedir tanto el enfriamiento como el sobrecalentamiento. Recuerda que al ir pegado a ti, el bebé adapta su temperatura a la tuya y entrarán en calor fácilmente, lo cual hay que tener en cuenta cuando el clima es cálido; de la misma forma cuando hace frío hay que recordar que piernitas, brazos y cabeza pueden enfriarse de más.

Al final del día, quien lleva al bebé debe realizar siempre una evaluación madura de los riesgos que presenta cada situación. Los portabebés tradicionales son muy seguros pero ninguno de ellos reemplaza el buen juicio de la persona que lo usa, quien debe involucrarse activamente en su papel como portador.

Los puntos anteriores no cubren todos los posibles riesgos ni están grabados en piedra; en muchas situaciones habrá que ejercer buen juicio y hacer lo mejor dadas las circunstancias; por ejemplo, obviamente no vamos a exigir que el bebé lleve un chaleco salvavidas en Xochimilco, ni es necesario sacar al bebé de su nidito en el fular; estamos todos de acuerdo que haría falta que nos cayera un meteoro encima para que se volteara una trajinera.

En última instancia siempre decide con sentido común y tus instintos como padre para evaluar correctamente la seguridad. Como dije antes, el porteo es una labor activa. Siempre debes estar atenta a lo que hace tu bebé, en todo momento. ¿Está dormido? ¿Mirando por encima de tu hombro? ¿Qué tal está respirando? ¿Se revuelve? ¿Dónde vienen sus brazos? No es posible simplemente amarrarse el niño al cuerpo y desentenderse.

Ahora a pasear con el bebé…

Los beneficios del porteo o babywearing

No lo cargues tanto porque se embracila, no dejes que duerma en brazos porque luego ya no quiere estar en su cuna, no respondas de inmediato a sus lloros porque te toma la medida, no le des de comer si no le toca porque se malacostumbra… Todas ellas ideas bien intencionadas que escuché cuando embarazada, pero siempre me parecieron un intento mal encaminado para lograr que los bebés desarrollen una conciencia individual en un momento de sus vidas cuando simplemente, carecen de esta capacidad. ¿Cómo puede uno contemplar que un bebé que no come ni se mueve por sí mismo, tenga la capacidad de vérselas solo y desarrollar un sentido de su propia independencia? Simplemente, no suena natural.

Me gusta este artículo sobre los efectos del porteo o babywearing del sitio español Mi Saquito Mágico. Me gusta cómo habla de la condición de prematuridad en los bebés humanos. Ésta es una de las principales razones por las que me suena lógica la idea de portar al bebé; si consideramos la gestación humana parte interna y parte externa; nueve meses dentro del útero, y luego al menos nueve más en brazos de su madre, desde donde contempla su nuevo mundo, se acostumbra a él y vive todas estas nuevas experiencias desde esa sólida posición de seguridad.

Encuentra el artículo original aquí.

Beneficios del porteo

El uso del fular portabebé se inicia en los años 70 en Alemania, donde hoy hay una cierta tendencia a denominarlo el Neoporteo Africano, sin embargo su uso se extiende por todo el globo. Su extensión se favorece además por la aparición en Colombia y posteriormente en muchos países del cada vez más conocido Método Canguro para prematuros que hoy por hoy se propaga igualmente en nuestros hospitales y maternidades españolas en mayor o menor medida. Sin embargo el método canguro no sólo es bueno para los bebés prematuros, sino para todos los bebes.

La especie humana cuenta con una característica biológica que lo distingue de otros mamíferos: la condición de prematuridad. El bebé no es capaz de valerse por sí mismo, tiene la necesidad de los cuidados de un adulto para sobrevivir.

Esta prematuridad en el momento del nacimiento se ve prolongada durante el primer año de vida aproximadamente, y es la condición necesaria para el desarrollo de nuestro neo-cortex (estructura cerebral que permite el desarrollo de funciones intelectuales).

Una de las características más destacadas de la prematuridad del bebé es el escaso desarrollo de sus sentidos, el bebé cuando nace no ve, y va adquiriendo poco a poco su visión; el gusto, el oído y el olfato no están tampoco lo suficientemente desarrollados tras el nacimiento. Sin embargo, es el sentido del tacto el único plenamente desarrollado. Para el bebé el tacto, el contacto, es su verdadero único sentido completamente desarrollado.

Satisfacer las necesidades de contacto permite al bebé superar esta profunda vulnerabilidad física y emocional. Para el bebé las ventajas de ser cargados por sus mamas o papas, son múltiples:

Sensación de seguridad, la protección que siente el bebé por la cercanía del portador se traduce también en menos llanto.

Bienestar y confort. Ayuda a regular su temperatura, tanto si necesita calor, como fresco el calor del porteador ayuda al metabolismo del bebé a presentar menos cólicos y una mayor armonía y bienestar en el ritmo del sistema respiratorio.

Desarrollo físico: Llevar al bebé en una posición adecuada facilita que tanto sus caderas como su espalda se desarrollen correctamente.

Integrados en la vida diaria. El contacto con el ambiente familiar desde una posición segura les ayuda a conocer el medio en el que posteriormente estarán inmersos.

Estimulación temprana. El contacto sobre la piel y el balanceo al que ya están acostumbrados desde el vientre materno les ayuda a descubrir su alrededor desde un refugio seguro.

Mejor cuidado. El llanto no pasa desapercibido y permite a los padres reaccionar enseguida al hambre, la sed, un pañal sucio, además de estimular la producción de leche materna. Menos problemas de salud.

Cólicos del lactante. El masaje de contacto y la deambulación favorecen la expulsión de gases y ayudan al bebé cuyo sistema digestivo aún es inmaduro a estimular el mismo de manera positiva.

Seguridad. El niño no está solo y corre menos riesgo de accidentes por falta de vigilancia.

Para los papás y mamás no hay menos ventajas, además no existe un tiempo limitado diario, si ambos están a gusto puedes decidir usarlo solamente en casa o salir a la calle cuando quieras…

Favorece la estrecha relación. Entre el bebé y el porteador se fortalecen los vínculos afectivos y se reestablecen en caso de separación tras el parto. Además los dos primeros años de vida son fundamentales en la vida afectiva del bebé y su relación con sus pares es la base para el resto de su vida. Desarrolla el instinto

Aumento de autoestima. Favorece el conocimiento del bebé y la identificación temprana de las señales que benefician el cubrir sus necesidades ayudando a los papás y mamás a aumentar su autoestima como progenitores seguros con experiencias positivas y satisfactorias.

Autonomía de la madre. El bebé no paraliza su vida, lo integra en ella. También se evitan los procesos de depresión post-parto.

Favorece el establecimiento de la lactancia materna, pues se estimula la producción de oxitocina, hormona del amor.

–Permite atender a hijos mayores e incluso atender muchas tareas tanto dentro como fuera del hogar.

Movilidad. Tanto en el medio rural como en el medio urbano facilita la movilidad allí donde el carrito no puede llegar.

–Integración del papá. En el binomio madre-hijo a veces es difícil para el papá encontrar su lugar, el porteo favorece la identificación temprana de las señales del bebé, así como el sentir que colabora junto con la mamá de una manera muy importante en los primeros meses de vida de su hijo.