¿Por Qué Recomiendo los Fulares Rígidos Sobre Otros Tipos de Cargadores?

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Sin duda, la pregunta más frecuente que recibimos en CargArte es para ayudar a una mami a decidir qué tipo de cargador le conviene. Aunque las opciones son relativamente limitadas (rebozos, fulares, bandoleras o ring slings, mei tais y mochilas ergonómicas constituyen las opciones ergonómicas disponibles), las listas de pros y contras parece infinita, lo cual únicamente ayuda a una mayor confusión para quien por primera vez se adentra en el mundo del porteo. Dentro de nuestro mismo equipo cada quien tiene su tipo de cargador favorito. Es claro, como diría mi abuelita, que en gustos se rompen géneros y yo en lo particular estoy enamorada de los fulares.

Aún recuerdo mi primer fular: un elástico precioso de la marca Lovey Duds. Lo vi muchos años antes de embarazarme y fue lo primero que compré cuando supe que había bebé en camino. Esperé pacientemente a que me llegara por correo (aquí también aclaro que soy asidua a las compras por internet) y cuando llegó, mi sorpresa fue enorme. ¡Eran metros y metros de tela! Sentía que me ahogaba. Estaba convencida de que algo estaba mal. Seguramente una tela cuya misión era envolver confortablemente a mi bebé no podía irse arrastrando por el piso durante el proceso del amarre… ¿o sí?

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Inmediatamente me puse a investigar. Busqué videos en YouTube, me dediqué a buscar información en distintos foros como BabyCenter y eventualmente, llegué a la Meca virtual del porteo: TheBabyWearer.com. No lo podía creer. Nunca había pensado que existiera toda una subcultura del porteo, donde mujeres de todos los rincones del planeta se daban reunión para discutir los pros y los contras de distintos tipos de cargadores, analizaban minuciosamente el gramaje de los distintos fulares y publicaban fotos y tutoriales de mil y un modos distintos de amarrar un fular, un mei tai, o una bandolera.

Aquí fue también donde sufrí mi primer desengaño. Aprendí que mi fular elástico no nos duraría para siempre, que conforme mi bebé fuera creciendo, el elástico iría dando de sí, se comenzaría a encajar y se volvería incómodo. ¿La solución? Un fular rígido. No voy a mentir, me enojó mucho el darme cuenta que mi lindísimo elástico había sido una inversión innecesaria. Con todo y que nos funcionó muy, muy bien, el dinero que gasté al comprarlo podría haberse ido a financiar el fular rígido. Porque esa fue mi segunda sorpresa: ¡los precios! En aquellos entonces un fular talla 6, que es el largo más recomendado para principiantes, rondaba los $100 dólares más los gastos de envío a México. Vamos, esto era una pequeña fortuna. Y esto tratándose de los “normalitos”de algodón, nada de ediciones limitadas o fibras exóticas. Pero bueno, convencida de que esto nos iba a convenir a largo plazo, me animé y pedí mi primer fular rígido, un Girasol Snow Rainbow.

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No pasó mucho tiempo para que me enamorara de la versatilidad de mi fular. Era más cómodo que el elástico ya que debido a que la tela no estiraba, me daba mucho más soporte y no se sentía el peso de mi bebé. Él podía pasar horas cómodamente acurrucado contra mi pecho y yo tenía las manos libres para poder hacer todo lo que necesitaba. Y cuando aprendí a cargarlo en la espalda, mi mundo cambió. Mi bebé iba feliz porque podía ver todo lo que sucedía a su alrededor y yo estaba feliz por lo cómodo y práctico que resultaba. Experimenté con fulares de todos los largos, incorporé el uso de anillas para complementarun amarre y aprendí distintos tipos de nudos para hacer que un amarre resultara más cómodo.

La versatilidad que ofrecen los fulares es única. Ningún otro cargador te proporciona tantas opciones ni te ofrece una experiencia de porteo tan personalizada. ¿Tienes hombros sensibles? No hay problema, puedes intentar un amarre con un nudo al pecho para no cargar con los hombros. ¿A tu bebé le gusta ver lo que pasa a su alrededor? Puedes optar por un amarre donde su cabecita quede bien arriba por encima de tu hombro para que no pierda detalle de todo lo que pasa. ¿Acaso es más tímido? Un amarre a la cadera le va a permitir ver lo que pasa a su alrededor mientras que le da la opción de refugiarse en tu cuerpo si hay demasiados estímulos. ¿Hora de comer? Un amarre al frente te permite amamantar o darle el biberón.

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Como mencioné anteriormente, los fulares rígidos se venden por “tallas” según el largo. Esto permite adecuar y personalizar aún más tu experiencia de porteo según tus necesidades. Los fulares largos son perfectos para amarres de varias capas, los cuales son ideales para amarres al frente con bebés pequeños, amarres a la espalda con bebés grandes ya que las múltiples capas proporcionan más soporte y hacen que el amarre sea más cómodo para el porteador, y para amarres con nudos al pecho, para quienes tienen hombros sensibles. Los fulares cortos son perfectos para quienes tienen niños que comienzan a caminar y que suben y bajan con frecuencia. También son perfectos para viajes cortos porque son muy prácticos y casi no ocupan espacio en una bolsa o pañalera. Los fulares de largo medio son el equilibrio perfecto. Proporcionan una gran variedad de amarres en todas posiciones con un largo mucho más manejable que resulta más fácil mantener alejado del piso (porque seamos honestos, sin importar que tan a la idea te hayas hecho, ¡a nadie le gusta andar arrastrando su fular!).

Debido a la variedad de amarres y posiciones un fular rígido también es perfecto para que lo usen diferentes personas ya que siempre conseguirán el ajuste perfecto y los diferentes tipos de tela y amarres que existen te da muchas opciones según el clima en el que vivas. Y ni qué decir de los variados usos “extras”que se le pueden dar a un fular. Los míos han sido usados de cobijas, manteles de día de campo, columpios, hamacas, tiendas de campaña, chales, bufandas…

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Por otro lado, no todo es miel sobre hojuelas. Todas la ventajas que tienen los fulares también tienen un precio. De todos los cargadores, los fulares rígidos son los que tienen una mayor curva de aprendizaje. Parece sencillo, pero es fácil sentirse abrumada por metros y metros de tela. También hay que tener en cuenta la calidad. Los buenos fulares no son baratos, son una inversión pero que con los cuidados adecuados pueden durar en perfecto estado por muchos, muchos años y servir con todos los bebés que decidas tener.

Y bueno, ahí lo tienen. Mis razones por las que el fular es el rey de los portabebés.

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Texto original de Elizabeth Carrero Labastida para CargArte

Fulares elásticos: Características, ventajas y desventajas

Por: Nahieli Greaves para CargArte

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Últimamente los fulares elásticos han gozado de gran popularidad. En este post te decimos cómo identificarlos, cuáles son sus ventajas y desventajas y cómo elegir un buen fular elástico.

¿Cómo saber si tu fular es elástico o rígido?

1. Para saber si la tela de tu fular es elástica o rígida debes ver muy de cerca cómo está tejida. ¿Se ven lazadas como las que se utilizan en tejido de punto? Mira de cerca una playera y verás que el tejido consta de pequeñas lazadas unidas unas a otras. Esto se debe a que un hilo muy largo (o un estambre) se va tejiendo sobre sí mismo muchas veces, lo que forma el patrón del tejido de punto o elástico. Por otro lado, en los fulares rígidos se utilizan muchos hilos que se entrecruzan, formando ángulos rectos entre los hilos. Mira por ejemplo una manta de algodón, verás pequeños cuadros que se deben a la forma como se entretejen los hilos. Es importante aclarar que aunque muchos fulares elásticos contienen un porcentaje de elastano, no significa que un fular 100% de algodón sea rígido, eso lo determina el tejido del que está hecho, si es tejido de punto es un fular elástico.

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2. También puedes hacer una prueba de estiramiento: Las telas de punto o elásticas estiran a lo ancho, principalmente, y también a lo largo. Para que lo imagines mejor piensa cómo se ensanchan los puntos de un suéter tejido al jalarlos horizontalmente y verticalmente. En un fular rígido, al jalar horizontalmente y verticalmente estás jalando en la dirección hacia donde van los hilos, que no son elásticos, por lo que estas telas casi no estiran horizontal ni verticalmente. Sin embargo, si las estiras diagonalmente sí tienden a tener algo de elasticidad, los cuadritos que se forman entre los hilos se transforman momentáneamente en rombos. Inténtalo con un trozo de manta de algodón.

3. Las telas elásticas en general son más resistentes a las arrugas que las telas rígidas.

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¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de los fulares elásticos?

Ventajas:
1. Son muy suaves desde nuevos y no necesitan “domarse” o suavizarse
2. Son cómodos para bebés pequeños
3. No se arrugan
4. Se ajustan fácilmente a porteadores de distintas tallas
5. Generalmente son más económicos y fáciles de conseguir que los fulares rígidos

Desventajas:
1. Su elasticidad hace que no soporten mucho peso. Aunque muchos vendedores argumentan que pueden cargar hasta 15 kg, esto no necesariamente es cierto para fulares elásticos que llevan varias lavadas. Su límite de peso real va entre los 7 y 10 kg, dependiendo de la calidad, grosor, densidad y elasticidad de la tela.
2. La tela tiende a deformarse permanentemente con el uso, por lo que su durabilidad no es tan larga
3. No se pueden hacer amarres a la espalda
4. No se pueden revender cuando ya están usados
5. Pueden llegar a ser calurosos dado que los amarres que se realizan con ellos son de varias capas.

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¿En qué debo fijarme al comprar un fular elástico?

Al comprar un fular elástico se debe estar consciente de que son para bebés pequeños, generalmente menores de tres meses, aunque depende del peso de cada bebé. Estos fulares no servirán para cargar a bebés mayores ni permitirán hacer amarres a la espalda, ya que su elasticidad hace que no sostengan al bebé tan firmemente.

Para comprar un fular elástico debes considerar lo siguiente:

1. Debe tener mínimo 50 cm de ancho, aunque es preferible que sean más anchos.
2. Los bordes deben estar dobladillados, no terminados en overlock (es decir, solamente con una costura por la orilla)
3. El largo debe ser aproximadamente 4.5 m
4. La tela no debe transparentarse mucho a contraluz, debe sentirse densa, gruesa.
5. Deben estirar únicamente en una dirección. A esto algunos vendedores le llaman “semielástico”, pero realmente son elásticos y tienen las mismas ventajas y desventajas mencionadas anteriormente.

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Así que ahora que ya sabes más sobre fulares elásticos podrás tomar una mejor decisión en tu compra. En un próximo post hablaremos sobre los fulares rígidos para que conozcas más herramientas de porteo.

¡Feliz porteo!

Por qué no usar un fular elástico para cargar en la espalda: Una historia de los riesgos

Existe mucha polémica sobre los fulares o rebozos que son o no son seguros para cargar a un bebé o a un niño en la espalda. Los fulares tejidos, que no ceden en ninguna dirección, son obviamente la opción indiscutible; pero con los más recientes fulares elásticos que se comercializan a izquierda y derecha hoy en día, existe un gran rango de discrepancias y criterios sobre lo que se puede y no se puede hacer, y las razones para ello.

En primer lugar, hay mucha diferencia en los grados de elasticidad que puede tener el material utilizado en este tipo de fulares, ya sea que contenga licra o sea sólo algodón. El tejido de punto (de camiseta) cede en distintas direcciones y en distintos grados, en modos no del todo predecibles. En su afán por vender, algunas marcas ansían asegurar que su producto sirve para todo, incluso cargar en la espalda, por la simple razón que la tela lo permite físicamente. Sin embargo, en este caso por ser la seguridad una cuestión tan seria, hay que ser un poco más críticos y ver bien las cualidades del fular y de la tela.

Tenemos que recordar que más allá de la talla del bebé, es necesario considerar y prevenir la enorme fuerza que pueden ejercer con sus movimientos y su peso; no es lo mismo los 8 kg de bebé, que el enorme esfuerzo adicional que le puede agregar a la tela un bebé que ha visto algo detrás de ti en la fila del super, y está decidido a estirarse para tomar esa Paleta Payaso. O bebés que van haciéndote ‘caballito’. O que se divierten dejando colgar el coco hacia atrás para ver pasar las luces del techo.

Hay quienes afirman que se pueden hacer amarres muy seguros (y para niños grandes) con un fular elástico que estira en una sola dirección: a lo ancho. (¿Y cuánto estira, poco o mucho? eso es otra cuestión). Por lo visto, la opinión generalizada actualmente es que utilices un fular con dobladillo en los bordes, para evitar que el bebé rebase físicamente la barrera de la elasticidad. Hay otras personas que consideran que NO se debe utilizar un fular que tenga cualidades elásticas, y punto. Como siempre, creo que es otra de esas cuestiones donde el criterio personal debe prevalecer, considerando toda la información antes mencionada. Si utilizan un fular elástico, evalúen las cualidades y seguridad de la tela sin importar lo que el fabricante diga en su instructivo.

La siguiente es una narrativa publicada por Sarah Rockwell, consultora de babywearing, con fotos para explicar lo que puede pasar con un amarre con fular elástico en la espalda. Es una situación extrema pero muy real, ya que todos hemos sentido la fuerza de un bebé que se inclina para alcanzar algo que le interesa mucho. La traduje para mostrar visualmente lo que puede ocurrir y los riesgos muy reales. Esta mamá habla de marcas que tal vez no conocemos en México (aunque el Moby y el Sleepy Wrap se consiguen), pero aplica a todos los fulares elásticos, ya que todos presentan distintos grados de elasticidad. ¡Espero les sea de utilidad!

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Una marca de fulares elásticos me envió un prototipo de fular híbrido que estaban perfeccionando para que yo lo probara. Este fular aún no ha salido a la venta; la empresa deseaba recibir retroalimentación sobre la seguridad de su diseño de usuarias de fular experimentadas, como yo. Este texto no es en ningún modo un intento de hacer quedar mal a esta empresa; sólo quiero demostrar lo que puede ocurrir cuando se intenta cargar en la espalda con un fular que no es seguro para este tipo de amarres.

Utilicé el fular con mi hijo Devin de año y medio y 12 kg de peso. Esto fue lo que pasó:

Devin no tenía ganas de que lo envolvieran, así que hice un amarre para niño inquieto en una Doble Hamaca, y quedé bastante impresionada. El fular se sentía mullido y no pareció estirar tanto como otras marcas, como el GMBBS. Pude realizar un amarre de doble hamaca seguro, cómodo, con los brazos del bebé adentro. Devin me pidió un plátano, y en esta foto pueden ver que seguía con los brazos adentro y el amarre no cedió ni cuando comenzó a comer.

Esto me dio confianza, así que nos fuimos a dar un paseo por el vecindario, tiempo durante el cual Devin se terminó el plátano. En esta foto pueden ver que aún tenía los brazos adentro y se veía seguro (y yo seguía cómoda) después de una caminata de 10 minutos. Yo seguía impresionada.

Entonces, procedí a realizar una verdadera prueba: Le pedí a Devin que se recargara hacia atrás.

El amarre resistió bien, pero Devin no había puesto mucho empeño. Así que caminé hacia la repisa donde guardo mis fulares, le enseñé dónde estaba su fular de salamandras (Geckos Antigua), y le pedí que me lo alcanzara. En cinco segundos, ya había sacado los brazos.

Esto, por sí mismo, no es un problema. Aún cuando usamos un sólido fular tejido, normalmente él suele sacar los brazos para tener más espacio para recargarse. Pero entonces ocurrió esto:

¡En sólo un segundo, Davin prácticamente se salió por completo del fular! No se cayó porque yo ya tengo mucha experiencia; había creado  un muy buen asiento y había hecho un amarre bastante ajustado. Davin también tiene mucha experiencia viajando en la espalda, así que se sujetó con sus piernitas y utilizó sus fuertes músculos del tórax para volver a enderezarse con el fular en las manos. Sin embargo, si se hubiera tratado de un enérgico bebito de 8 meses, podría haber ocurrido lo mismo y se hubiera quedado colgando de cabeza en mi espalda. Con un amarre menos seguro y  ajustado, ¡tal vez hasta se habría caído! Aunque este fular es menos elástico que un Moby o Sleepy Wrap, a diferencia de otros fulares elásticos que sí son seguros para los amarres a la espalda como el GMBBS, éste no tiene dobladillo en los bordes. Esto permitió que el fular se estirara bastante cuando él hizo fuerza y que los bordes se enrollaron en la espalda del bebé, a pesar de que esta tela sólo estira en una dirección (a lo ancho).

Por lo tanto, por favor, NUNCA, JAMÁS, utilicen un fular elástico como el Moby o el Sleepy Wrap para un amarre a la espalda. Si tienen un fular híbrido que estira en una sola dirección y tiene dobladillo en las puntas, como el Gypsy Mama Bali Baby Stretch, tengan cuidado con los amarres que utilizan. La doble hamaca, doble hamaca invertida, y el amarre a prueba de todo son seguros para utilizar con fulares híbridos. No utilicen amarres de una sola capa o amarres con pases en cruz como la Cruz Envolvente a la Espalda, ya que son menos seguros. Si ves a una persona en la calle que utiliza un fular elástico con un amarre en la espalda, considera abordarla y decirle con amabilidad que ésta no es una opción segura.

Envié este mismo texto al fabricante del fular de esta historia, para que no comercialicen su producto de fular sin dobladillo como una opción segura para cargar en la espalda (en caso que les preocupe).

La posición de ranita o en "M"

Para lograr un amarre cómodo y seguro con cualquiera de los portabebés naturales, siempre es necesario que el bebé vaya transportado en la posición sentada, como si fuera en una silla o hamaca. Con cualquier cargador, lo que intentamos es que el bebé quede sentado cómodamente y cubierto de rodilla a rodilla, recargado en una o más capas de tela.

Con ocasión de la excelente ilustración publicada esta semana por el Instituto Internacional de la Displasia de Cadera, comparando visualmente una cangurera tradicional al estilo del portabebé Bjorn (imagen de la izquierda), con la posición final en un portabebés natural de tela como el fular, mei tai o mochila ergonómica, pensé que podríamos hablar un poco sobre la famosa posición en ‘M’ o de ‘ranita’ sobre la que insistimos tanto.

La posición M o de ranita se considera la posición ideal para las piernas, ya que centra la cabeza del fémur dentro de la cavidad de la cadera o acetábulo. Esta M es visible cuando las rodillas del bebé están más altas que su trasero, separando las piernas en un ángulo de 90° (en los círculos médicos, esta posición se describe como 100° de flexión en las piernas, abducción de 30 a 45°).

 Todos los bebés adoptan esta posición automáticamente al sentirse levantados, ya que es la posición óptima para cargarlos contra la cadera de la madre. Asimismo, se coloca en esta posición a los bebés diagnosticados con con displasia o luxación de la cadera con un ayuda de un dispositivo llamado arnés Pavlik.

Ejemplo arnés Pavlik

Un bebé transportado en la posición M conserva la espalda redondada (kyphosis), ya que la inclinación de la pelvis ocasiona que se curve la columna vertebral en una C. Esto es importante porque la espalda de los bebés menores de un año no forma una curva en forma de S como la de un adulto, y por tanto requiere consideraciones especiales de las que hablaré en otro post.

Por último, más allá de las consideraciones de anatomía, dos aspectos importantes son la comodidad y la seguridad. La posición M asegura que el peso viaja sobre las pompas del bebé, por lo que va sentado y por lo tanto mucho más cómodo que con las piernitas colgando. Asimismo, el peso descansando hacia atrás hace más seguro el amarre porque el bebé no puede juntar las piernas y escurrirse por abajo.

Una forma sencilla de mejorar la posición en M dentro del cargador es oprimir suavemente las plantas de los pies del bebé hacia arriba cuando ya has terminado de amarrarlo, para hacer que el momito suba las piernas y flexionar más profundamente la cadera.

empuja suavemente los piecitos hacia arriba para que suban más las rodillas

Visible y Besable

Lo cierto es que existen muy pocas reglas fijas en lo que se refiere al porteo de nuestros hijos. Existen muchas tendencias y opiniones acerca de los distintes amarres y posiciones, pero en última instancia los padres son los que deciden qué es lo más adecuado para su bebé.

Sin embargo “Visible y besable” es un excelente lema para adoptar con el fin de comprobar la seguridad de tu amarre o posición con cualquier cargador de tela. Visible se refiere a que siempre debes poder ver claramente la cara de tu momito cuando lo llevas; es decir, que no quede cubierta con la tela ni oprimida contra alguna parte del cargador o contra tu cuerpo. Esto asegura que las vías aéreas se mantengan despejadas de obstáculos, además que te permite comprobar en cualquier momento el rostro de tu bebito, si está despierto, dormido, contento, babeando, si su cabeza y cuello están en la posición correcta, etc. Por otro lado, Besable se refiere a la altura a la que debe quedar el bebé contra tu cuerpo, y quiere decir que el bebé siempre debe quedar a una altura tal que tú puedas besarle la nariz o la cabecita cuando quieras y sin usar las manos. Esto último asegura que se respete la recomendación de portar al bebé a la misma altura a la que lo llevas en brazos, lo cual eleva la carga por encima de la cintura y queda más cerca de tu centro de gravedad, lo cual es lo más cómodo y seguro para ambos.

A lo anterior yo sólo agregaría la recomendación de comprobar siempre la correcta posición de las piernas y el asiento dentro del cargador, ya sea con las piernas fuera en ‘ranita’ o con los pies adentro para bebés pequeñitos.

Un portabebé de buena calidad colocado correctamente proporciona el apoyo adecuado para el cuerpo y la cabeza con el fin de evitar que el nene adopte una posición en forma de “C”, lo cual puede provocar problemas respiratorios (al constreñir las vías respiratorias cuando la barbilla del bebé queda pegada al pecho) y esfuerzo indebido en la espalda del bebé, lo cual puede tener consecuencias graves.

El uso correcto de nuestros portabebés también nos ayuda a eliminar el riesgo de una caída. Un cargador de alta calidad coloca al bebé elevado contra el torso y te permite ajustarlo fácilmente de modo que el bebé quede apoyado y soportado correctamente contra tu cuerpo. El material del cargador debe cubrir el trasero del bebé y envolverle muy bien las corvas hasta las rodillas. Siempre comprueba que las pompas del bebé queden un poco más abajo que sus rodillas.


Para comprobar si llevas a tu bebé en forma segura, puedes hacerte las siguientes preguntas:

•  ¿Llevo al bebé bien alto y pegado contra mí, por encima del nivel de la cintura?

• ¿Hay dos dedos de separación entre la barbilla y el pecho de mi bebé?

•  ¿Queda la carita de mi bebé visible y besable, sin estar oprimida contra mi ropa o el portabebé?

•  Si los pies del bebé están dentro del cargador, ¿hay suficiente tela alrededor de todo el cuerpo de mi bebé, con algo del material entre nosotros para formar un bolsillo? o bien,

•  Si el bebé se sienta en el cargador con las piernas fuera, ¿quedó en posición correcta de ‘ranita’, con la tela del cargador envuelta alrededor del trasero y subida hasta las dos rodillas?

De nuevo, llevar a tu bebé en un portabebé de tela es muy seguro siguiendo estas pocas reglas básicas, las cuales podría decirse que son las únicas escritas en piedra. Fuera de lo anterior, como siempre, la responsabilidad de la seguridad en el porteo (así como innovaciones personales) queda a cargo del adulto a cargo del pequeño, quien puede improvisar de mil maneras para adaptarse mejor a las preferencias de ambos. ¡En pocas palabras, el cielo es el límite y todavía hay mil amarres y variaciones por descubrir!

Asesorías en portabebés en la colonia Roma, Ciudad de México

La reunión del sábado fue un verdadero éxito, al igual que todas las anteriores. Es realmente hermoso compartir con otros padres la comodidad, la conveniencia y principalmente la intimidad que proporciona el poder llevar a nuestros bebés tan cerca, a no más de un beso de distancia.

Mi querido amigo Toño acudió por primera vez con Dani, su hijo de 6 semanas, y con la amorosa ayuda de otros padres experimentados pudo al fin colocarse con éxito un fular elástico con su bebé contra el pecho. Sus palabras fueron: “Esto me encanta. ¡Nunca quiero llevarlo de otra manera!”

Con la intención de continuar con la difusión de las prácticas y métodos recomendables para el porteo de los bebés, a partir de este viernes 20 de mayo me encontraré en la casa de té Caravanseraï (Orizaba 101-A Esq. Alvaro Obregón, col. Roma) todos los viernes para ofrecer asesorías y demostraciones de los portabebés y su uso para quien desee aprender más o tenga consultas específicas sobre el uso o los detalles de rebozos, fulares, portabebés tipo asiático, mochilas, etc. Por el momento el horario tentativo es de 11:30 a 2 PM. Para cualquier pregunta, por favor dejen un comentario o escriban a cargarte@gmail.com.

Asimismo he creado por fin una página en Facebook con el propósito de facilitar la comunicación con miembros del grupo y otras personas interesadas; podemos subir fotos, hacer comentarios… bueno, conocen Facebook. 🙂

Esperemos que la comunidad siga creciendo y continuemos compartiendo todos estos beneficios, ¡lo atesoraremos tanto nosotros como padres, como también nuestros bebés!

Reunión en el Centro El Arenal, 14 de Mayo de 2011

Después de una ausencia virtual algo desconcertada que ha tenido que ver con un bebé que ya corretea y distintas prioridades que se imponen en la vida diaria, he vuelto con el propósito de mantener una presencia más constante en este blog.

Por lo pronto viene una invitación algo atrasada para la reunión del mes de mayo, la cual será el próximo sábado 14 de mayo, en la habitual sede de Centro El Arenal a las 11 de la mañana.

También inauguramos página en Facebook, esperemos que eso proporcione un poco de dinamismo a la comunidad, pues con el aporte y las preguntas de los miembros podremos ir creando nuevo material entre todos. Esperen más movimiento en las semanas por venir, incluyendo un espacio constante para la demostración de los cargadores.

Entretanto, una prueba de lo que practicaremos mañana: ¡Amarre al torso o strapless con pareo!

El nudo corredizo para rebozo o fular

El corredizo es un nudo ajustable y básico, especialmente cuando utilizamos el rebozo tradicional en bandolera. Un nido corredizo bien hecho nos permite usar nuestro humilde rebozo con la misma soltura que un cargador de anillos, ya que permite ajustar independientemente los bordes superior e inferior.

Básicamente, la idea es anudar el extremo de abajo alrededor del extremo de arriba. Así, conseguimos un nudo que aguanta el peso sin soltarse, pero que podemos deslizar hacia arriba y hacia abajo conforme lo necesitemos.

Es importante tener en cuenta que este nudo no funcionará perfectamente con algunos tejidos, especialmente los muy satinados, por lo que prueba primero. A mí me funcionaba perfectamente con un clásico rebozo de bolita, pero con otros menos delgados pero más viscosos se me resbala; como siempre, es cuestión de probar. Si no queda fijo, es mejor usar un nudo cuadrado o incorporar un par de anillos.

Video original de Kangura Portabebés

Tipos de portabebés, Parte II: El fular o rebozo largo

El fular es el máximo, el novamás, la cúspide misma del arte del porteo por todas sus bondades inherentes: las mil y una variaciones, ajustes y amarres que permite en la espalda, a la cadera, al frente, con el niño sentado, recostado, acostado, o sentado en posición de flor de loto; con el fular apropiado, se puede llevar lo mismo a un recién nacido que a un pre-escolar cansado; además de su función como portabebés, puede fungir también como hamaca, estola, columpio, cambiador, cobija, mantel, y hasta vestido improvisado.

La inmensa variedad de longitudes, colores, texturas, entramados y composiciones que existen crean un universo aparte donde existe un fular perfecto para cada binomio niño-portador, en cualquier clima, a cualquier edad, y para cualquier ocasión.

Pese a todo lo anterior, el fular es también el epítome de la sencillez, ya que consiste únicamente de un trozo largo de tela, sin broches, hebillas, ni costura alguna de la mayoría de los casos. La curva de aprendizaje con el fular es un poco más pronunciada que con otro tipo de cargadores, pero para quien lo practica, siempre vale la pena, por su tacto suave, su versatilidad, y el ajuste perfecto.

Existen dos clases principales de fulares: el fular elástico y el fular tejido.

Fular elástico

El fular elástico es un tramo largo (entre 4.5 y 5 metros) de tela suave y elástica a lo ancho, por lo general de algodón de punto o tipo “camiseta” con distinto grosor, e incluso con algún contenido de licra u otro tejido de nylon para hacerlo más elástico.

Este tipo de fular es óptimo para cargar a recién nacidos y bebés pequeñitos, con un peso inferior a los 8 o 9 kilogramos; una vez superado este peso, el fular da demasiado de sí al amarrarlo y se vuelve incómodo, además que comienza a deformarse y se afloja en poco tiempo. Sin embargo la razón más importante para dejarlo en este punto es que a partir de entonces representa un riesgo de seguridad, porque el bebé ya tiene la fuerza suficiente para vencer la tela al empujar.

El fular elástico es divino para recién nacidos y papás primerizos que no tienen cabeza para aprender todas las sutilezas que conlleva el babywearing con el fular tejido al tiempo que lidian con su nueva condición de padres. El fular elástico te lo colocas bien pegado como una camiseta, lo estiras un poco para insertar al pequeño, y sanseacabó. El momito va seguro, todo su cuerpo va bien soportado por la tela, es suave, esponjoso y se puede amarrar antes de colocar dentro al bebé. Un ejemplo es el famoso video del papá sexy.

También tiene la ventaja de ser una opción económica, puesto que prácticamente cualquier tela de punto de algodón sirve para hacerse uno. Sólo es cuestión de comprar un tramo de 4.5 a 6 m de largo en cualquier telería, y lo cortas a un ancho de 50 a 70 cm. Por lo general esto nos deja con dos fulares idénticos, pero siempre puedes regalar el tramo extra a alguna mamá amiga.

Por último, una advertencia en cuanto a estos fulares. A pesar de que se les publicita para utilizarse en posiciones al frente, a la cadera y en la espalda, en realidad los grupos de usuarios experimentados (es decir, mamás con muchos hijos de rebozo) sólo los consideran seguros para realizar amarres al frente. Los nudos a la cadera y a la espalda son inseguros por las mismas razones por las que no debe excederse el límite de peso: el bebé puede empujar con la fuerza suficiente para vencer la tela y caerse. En mi opinión, simplemente no hay forma de garantizar que no ocurra un accidente con un bebé amarrado en la espalda con un fular elástico, y por lo tanto yo tampoco lo recomiendo.

Fular tejido

Los fulares tejidos son, por un lado, la herencia directa del sencillo trozo de tela que usaban nuestros antepasados; por el otro, son resultado de una empresa de ingeniería textil que iniciaron los alemanes en los años setenta, al redescubir y adoptar el método del porteo con fular en la sociedad moderna. Con la ayuda de artesanos textiles nativos en países como Guatemala e India, se dedicaron a la búsqueda del tejido óptimo para cargar a los momines.

Treinta años de trabajo de esta industria han producido una galaxia de fulares con distintas bondades, beneficios, grosor, color, flexibilidad, suavidad… Los amantes de este estilo pueden perderse en los detalles de un entramado, un diseño, un material, y los debates y rebates continúan. En general su costo es alto, pero lo valen perfectamente, por su versatilidad, su resistencia, su longitud de uso, etc; normalmente, se vuelven posesiones muy personales y atesoradas.

La versatilidad no es la menor de estas virtudes; con un fular tejido de un largo mediano, alrededor de 3.6 m, pueden hacerse gran variedad de amarres al frente, a la espalda, en la cadera; sobre los do hombros, sobre uno solo, sobre hombros y cadera, en el torso, etc. Puedes llevar a un delicado recién nacido a la espalda, perfectamente asegurado y con la cabeza sujetada con una banda del fular. También puedes llevar a un niño de dos años que ya se cansó de caminar en Six Flags. ¡Incluso puedes llevarlos a los dos al mismo tiempo!

La elección del tejido, el color, la longitud del fular es enteramente personal y como siempre, dependerá del conjunto de necesidades individuales, incluyendo la frecuencia de uso que se le va a dar, el clima de la región, el uso destinado (para estar en casa, para salir, etc.), y por supuesto las preferencias personales. En realidad, una vez adquirido este gusto se vuelve peligroso, pues ¡se vuelve adictivo! En última instancia siempre hay que recordar que detalles aparte, lo importante es que se trate de una tela fuerte, ligera, y que se sea cómoda para portador y bebé.

Un simple trozo de tela

Encontré esta impresionante colección de portabebés en todo el mundo en flickr. Me gustó tanto que voy a incluir la presentación permanente en el formato del blog, ¡pero también la voy a pegar aquí! Lleva un rato verlas todas pero prometo que vale muchísimo la pena. A mí me emociona ver tantos ejemplos del mismo deseo que siento de llevar a mi momito conmigo, replicados en tantas culturas distintas y con tantos métodos.

Me divierte ver tantos niños con sus hermanitos puestos, es muy raro hoy en día ver a niños cargando a bebés pequeñitos. Sin embargo en muchos sitios los hermanos mayores son los que se ocupan y llevan a los más pequeños mientras mamá hace otras cosas. Esto crea un lazo del cual tal vez carecen los hermanos más modernos.

Además me impresiona lo incómodos que se ven algunos de estos cargadores, y lo contentos que se ven los portadores. Si yo tengo la menor arruguita en la espalda del rebozo, ya se me viene encajando; si traigo la tira demasiado cerca del cuello, me duele a los cinco minutos. ¡¿Cómo pueden estas personas cosechar el té durante 12 horas de jornada con esos mei tais de correas delgadísimas y cruzadas todas chuecas?! Me queda claro que son mucho más fuertes que yo.

Sin embargo tambíén me siento cerca de ellos porque a mí también me gusta llevar a mi bebito.