Radiografía de un portabebé: La Bandolera (cargador de argollas)

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Te has preguntado qué hay detrás de este portabebé tan simple y sencillo? Y por qué cuestan tanto si no tiene mayor ciencia? O cómo puedes hacer tú misma el tuyo? Estoy casi segura que sí y hoy me dedico a responder estas preguntas haciéndole justicia al inmenso trabajo detrás de este cargador tan popular.

Generalmente antes de emprendernos a la aventura investigamos profundamente en internet patrones, marcas, reviews, foros y enciclopedias hasta donde nuestro idioma o el traductor nos lo permite (:P), tratando de encontrar la receta perfecta para crear una bandolera. Aún cuando la encontremos nos topamos con que es mejor adaptarla o modificarla para ajustarla a nuestros recursos y darle algún toque de originalidad. (Pero no es raro quien sólo “copie” el trabajo de alguien más; esto es feo, sucio y ruin así que por favor, valoremos el trabajo ajeno y pongámosle nuestro sello personal a lo que hagamos).

Lista para ir de la mano conmigo en un viaje desde la nada hasta la bandolera? Empecemos!


Primera parada: qué tela usar?

Pues bien, uno de los resultados de nuestras investigaciones en la web es que las fibras naturales son las mejores y pensamos “genial! Algodón y lino hay en cualquier tienda”. Luego en los reviews leemos que la tela ideal es fresca, ligera pero resistente al peso y aquí comienzan las decepciones: el lino es muy duro, el algodón americano es muy delgado y se rasga, la manta se siente áspera y las telas para mantelería son muy gruesas… luego en un flashazo vemos la lycra de algodón y pensamos “la tela de los fulares! Es suave, dice que es de algodón y aguanta” pero cuidado! La lycra de algodón es una muy mala decisión para hacer bandoleras porque el bebé jamás podrá estar correctamente colocado debido a la poca contención del tejido.

Esto nos deja donde empezamos: y ahora? Pues bien, quedan opciones como las telas importadas (sí, son costosas pero valen la pena) o buscar y buscar y acumular conocimientos sobre textiles para encontrar uno que sea adecuado. Hay que saber detectar las fibras sintéticas, considerar el teñido, etc. Además hay que comprar variedad para probarlas antes de elegir alguna.

Las telas que yo considero buenas son las mezclillas flexibles, los linos auténticos, las mantas prelavadas, la manta stretch, algunos piqués de algodón, las mezclas algodón/lino o lino/mezclilla y por supuesto las telas típicas de telar. Todas ellas de composición total de fibras naturales. Algunas mezclas de algodón/poliéster van bien porque se arrugan menos pero hay que escogerlas con estricta mesura.

La búsqueda de una tela adecuada puede llevar de días hasta meses! Y debemos considerar un capital amplio para comprar varias opciones y elegir de entre ellas; muchas se ven hermosas en los exhibidores pero no cooperan en la ejecución.

Segunda parada: y las anillas?

Bueno, ya tenemos al fin la tela, pero y las argollas? Nuestra lógica nos lleva a: argollas-acero-ferretería, nos lanzamos a un home depot y vemos unas brillantes argollas de acero, qué hay más resistente que el acero? Y son iguales a las que usan muchas marcas mexicanas… bingo! Lamento decirles que es una falsa ilusión de éxito; las argollas de acero son niqueladas para que no se oxiden, el níquel además es tóxico y son soldadas por lo que la posibilidad que se abran existe y además las rebabas de la soldadura pueden rasgar la tela y romperla.

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Las mejores anillas o argollas son las fabricadas especialmente para portabebés, las que están probadas y certificadas en calidad y seguridad. Dónde se consiguen? En www.slingrings.com (tiene envíos a México con varios costos a elegir) y no crean que recibo comisión por publicidad jejeje. Vienen en varios tamaños, yo recomiendo las chicas para telas muy delgadas tipo malla, las medianas en realidad no las uso porque siento que no “corre” bien la tela a través de ellas, solo telas delgadas y no suelo usarlas ni recomendar textiles así para bandoleras; las grandes las considero ideales para las telas más densas que necesitamos como mezclillas, sargas, linos, etc.

Tercera parada: la confección.

Ahora viene el reto de confeccionarla y nos asaltan las dudas: qué largo debe tener? Qué ancho? Cómo se hace el doblez del hombro? Cómo se cosen las argollas? Qué puntadas usar?

Y nos ponemos a investigar sólo para darnos cuenta que estamos perdidas en el vasto océano de información! Hay muchos patrones, medidas, incluso hay tallas! No sabemos de qué largo, qué ancho, si se corta al hilo de la tela, etc. Y muchos estilos de hombros (el hot dog, el gathered, el plisado, el centerfold, etc.)

Aquí el reto es probar, hacer y deshacer hasta conseguir dominar un estilo y ejecutarlo de forma impecable. En la web hay sin fin de patrones con los cuales puedes guiarte, por ejemplo ringslings.com nos facilita esta compilación de links para elaborar distintos tipos de bandoleras y para todos los gustos.

Independientemente del estilo hay cosas imprescindibles al confeccionarla: 1. Hilos resistentes. 2. Costuras reforzadas 3. Pulcritud en el corte 4. Limpieza en la ejecución 5. Remates adecuados.

Una bandolera unitalla mide 2 metros de largo sin contar las anillas. De ancho debe tener al menos 65 cm. Las costuras de preferencia son: remallado en el borde superior, zig zag en los pases del hombro o decorativas reforzadas.

En youtube podemos encontrar diversos tutoriales para comenzar a coserla, como esta mami que es dueña de Sleeping Baby Productions y una máster en transformaciones (wcrs): http://www.youtube.com/watch?v=Qty_s3Y3sGU

Como pueden ver hay muchas opciones para hacer una bandolera, da margen amplio a la creatividad, a jugar con los colores, las puntadas y a crear piezas únicas.

Cuarta parada: la prueba de resistencia.

Muy bien! Ya tenemos la bandolera terminada! El siguiente paso es probarla. Nos ponemos al bebé y pueden suceder varias cosas, la mejor de todas es que haya quedado genial. Los contratiempos a los que nos podemos enfrentar son:

– va muy corta o muy largaring-sling-down

– la tela “truena” con el peso

– la costura del hombro se “abre”

– la costura del hombro se encaja

– la tela cede con el peso

– la tela se deforma

– despinta

– otras

Cualquiera de estos inconvenientes requieren comenzar de nuevo y corregir los errores seleccionando otro tipo de tela u otra técnica de costura.

Es importante probarla algunas semanas para saber el comportamiento de la pieza con el uso continuo y además su respuesta al lavado y secado. Siempre debemos probarla con los pesos máximos para evaluar las costuras, tensión del hilo, flexibilidad del tejido. Incluso si no la haces tú misma pero eres propietaria de una, se recomienda ponerla a prueba de vez en cuando para asegurarte que esté en buen estado.

Este proceso de prueba puede llevar desde semanas hasta meses antes de conseguir una bandolera buena y adecuada.

Quinta parada: cuánto cuesta

Si consideramos el proceso desde el principio nos damos cuenta que hay que invertirle bastante tiempo y dinero probando telas y formas de confección. La calidad eleva el costo de nuestros insumos y generalmente detrás del producto final puede haber muchos meses de trabajo tras bambalinas. Este trabajo el cliente no suele verlo, pero debemos considerarlo en el precio final. También los costos de luz, materiales como hilos y agujas y lavado-secado forman parte de la inversión.

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Una bandolera de calidad puede costar como mínimo entre 500 y 900 pesos mexicanos; el precio incrementa si el textil es importado o si se diseña a pedido del cliente. También influye si se maquilan en serie o si son piezas únicas. Cuando son diseños exclusivos, de marcas internacionales, escasos o difíciles de conseguir el precio aumenta considerablemente, llegando a valer de unos pocos a muchos miles de pesos.

Parada final: producto definitivo.

Detrás del producto final suelen haber decenas de prototipos y ensayos, lágrimas de frustración, noches en vela y alguna uña cosida por la máquina, pero una vez finalizado el proceso creativo y de ejecución se obtiene la satisfacción de haber librado la difícil batalla.

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Es importante mencionar que al tratarse de un producto textil, su vida útil está sujeta al uso y desgaste de costuras y tela; aún cuando se trate de una bandolera muy resistente llegará el momento que requiera ser sustituida (pueden pasar años para que ocurra esto), o si el tejido es muy delicado o fino como la seda, algunos jacquard, requiere de cuidados especiales.

Aun cuando se le van haciendo variaciones o mejoras, a esta altura hemos logrado un producto resistente, seguro y de calidad; digno de ser llevado por un cliente muy especial.

Como en todo, hay niveles de calidad. Ya sea que la compres o que la elabores es responsabilidad de uno asegurarse que cumpla con lo que necesites y corresponda a lo que desembolsaste.

Qué tal? Estoy segura que a partir de ahora verás tu bandolera con otros ojos; llevas una pieza sencilla y fácil de usar pero con una producción inmensa pensada para tí 🙂

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Artículo elaborado a manera de colaboración para la comunidad CargArte por una servidora: Patty Soriano.