El fular de manta, una opción económica en el DF

Los fulares tejidos o rebozos largos son una opción excelente para portar al bebé por períodos prolongados, ya que ofrecen una enorme versatilidad, con un solo fular largo pueden hacerse una multitud de amarres al frente, a la cadera, y en la espalda. Es el siguiente paso lógico después del suave fular elástico que resulta tan útil y gentil con los recién nacidos.

Al no tener elasticidad y mantener en su sitio al pequeño, resulta una opción segura para llevar al bebé a la espalda (lo cual no es necesariamente el caso con un tejido elástico), además que permite una distribución uniforme del peso en los hombros sin partes que se ‘venzan’ o se ‘cuelguen’, que es lo que ocurre cuando llevas a un bebé mayor o a un niño pequeño con el fular elástico. Por último, un fular tejido de algodón es mucho más fresco y respirable que un tejido con licra o nylon,  e incluso que el tejido de punto.

Los fulares europeos son una inversión que vale mucho la pena por su elasticidad trasversal, por sus diseños y por la composición de sus telas, pero son costosos. Una opción más económica es probar con manta de algodón, de preferencia tejida a mano (el entramado es más favorable). Un fular de manta es fresco, económico y duradero, y con el uso se suaviza enormemente.

En el Distrito Federal, encontré en la colonia Roma un distribuidor de mantas tejidas a mano que ofrece un precio muy costeable por metro, además de ofrecer muchísimos colores y diseños bonitos. El metro de cualquier color o diseño cuesta 75 pesos, y por 135 pesos ofrecen el servicio de costura para cortar el fular al ancho y darle el dobladillo si lo deseas, por lo que ésta es una opción para conseguir un fular bonito, versátil y económico (¡y hecho en México!).

Como un ejemplo, un fular de 4.8 m, el costo por la tela es de 360 pesos; ya cortado y cosido, tiene un costo de $495.  (Además, te llevas tus retazos).

La dirección es:
Telas Típicas
Campeche 157 Col. Roma
Tel. 55643856

Ya sea que lo adquieras en este lugar o adquieras la manta donde lo desees, se recomienda un ancho entre 70 y 90 cms. Puede ser del largo que sea, pero estas son algunas longitudes estándar:

5.2 m — recomendable para personas muy corpulentas y/o para bebés mayores.

4.8 m — permite realizar todos los amarres a personas de cualquier tamaño, con colas de sobra para acabar en tibetano o agregar una banda en el pecho para mayor sostén.

4.2 m — ésta es la longitud más común entre los rebozos largos, tiene mucha versatilidad y permite muchos amarres sin tener que estar luchando con colas largas. sin embargo, tal vez quede un poco corto a personas corpulentas o muy altas con bebés muy grandes, o bien no permitirá la longitud para terminar en tibetano.

3.2 m y 3.6 m — estos son fulares más cortos, y por tanto más sencillos de poner y quitar, pero no proporcionan tanto rango de elección como los más largos. igual permiten una variedad de posiciones a la cadera, al frente, y a la espalda con soporte en los dos hombros.

≤2.7m  — ésta es una longitud con poca versatilidad pero mucha utilidad, pues dependiendo de la persona, es posible hasta cargar a la espalda sobre los dos hombros. los rebozos clásicos suelen rondar este largo.