La posición de ranita o en "M"

Para lograr un amarre cómodo y seguro con cualquiera de los portabebés naturales, siempre es necesario que el bebé vaya transportado en la posición sentada, como si fuera en una silla o hamaca. Con cualquier cargador, lo que intentamos es que el bebé quede sentado cómodamente y cubierto de rodilla a rodilla, recargado en una o más capas de tela.

Con ocasión de la excelente ilustración publicada esta semana por el Instituto Internacional de la Displasia de Cadera, comparando visualmente una cangurera tradicional al estilo del portabebé Bjorn (imagen de la izquierda), con la posición final en un portabebés natural de tela como el fular, mei tai o mochila ergonómica, pensé que podríamos hablar un poco sobre la famosa posición en ‘M’ o de ‘ranita’ sobre la que insistimos tanto.

La posición M o de ranita se considera la posición ideal para las piernas, ya que centra la cabeza del fémur dentro de la cavidad de la cadera o acetábulo. Esta M es visible cuando las rodillas del bebé están más altas que su trasero, separando las piernas en un ángulo de 90° (en los círculos médicos, esta posición se describe como 100° de flexión en las piernas, abducción de 30 a 45°).

 Todos los bebés adoptan esta posición automáticamente al sentirse levantados, ya que es la posición óptima para cargarlos contra la cadera de la madre. Asimismo, se coloca en esta posición a los bebés diagnosticados con con displasia o luxación de la cadera con un ayuda de un dispositivo llamado arnés Pavlik.

Ejemplo arnés Pavlik

Un bebé transportado en la posición M conserva la espalda redondada (kyphosis), ya que la inclinación de la pelvis ocasiona que se curve la columna vertebral en una C. Esto es importante porque la espalda de los bebés menores de un año no forma una curva en forma de S como la de un adulto, y por tanto requiere consideraciones especiales de las que hablaré en otro post.

Por último, más allá de las consideraciones de anatomía, dos aspectos importantes son la comodidad y la seguridad. La posición M asegura que el peso viaja sobre las pompas del bebé, por lo que va sentado y por lo tanto mucho más cómodo que con las piernitas colgando. Asimismo, el peso descansando hacia atrás hace más seguro el amarre porque el bebé no puede juntar las piernas y escurrirse por abajo.

Una forma sencilla de mejorar la posición en M dentro del cargador es oprimir suavemente las plantas de los pies del bebé hacia arriba cuando ya has terminado de amarrarlo, para hacer que el momito suba las piernas y flexionar más profundamente la cadera.

empuja suavemente los piecitos hacia arriba para que suban más las rodillas
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Visible y Besable

Lo cierto es que existen muy pocas reglas fijas en lo que se refiere al porteo de nuestros hijos. Existen muchas tendencias y opiniones acerca de los distintes amarres y posiciones, pero en última instancia los padres son los que deciden qué es lo más adecuado para su bebé.

Sin embargo “Visible y besable” es un excelente lema para adoptar con el fin de comprobar la seguridad de tu amarre o posición con cualquier cargador de tela. Visible se refiere a que siempre debes poder ver claramente la cara de tu momito cuando lo llevas; es decir, que no quede cubierta con la tela ni oprimida contra alguna parte del cargador o contra tu cuerpo. Esto asegura que las vías aéreas se mantengan despejadas de obstáculos, además que te permite comprobar en cualquier momento el rostro de tu bebito, si está despierto, dormido, contento, babeando, si su cabeza y cuello están en la posición correcta, etc. Por otro lado, Besable se refiere a la altura a la que debe quedar el bebé contra tu cuerpo, y quiere decir que el bebé siempre debe quedar a una altura tal que tú puedas besarle la nariz o la cabecita cuando quieras y sin usar las manos. Esto último asegura que se respete la recomendación de portar al bebé a la misma altura a la que lo llevas en brazos, lo cual eleva la carga por encima de la cintura y queda más cerca de tu centro de gravedad, lo cual es lo más cómodo y seguro para ambos.

A lo anterior yo sólo agregaría la recomendación de comprobar siempre la correcta posición de las piernas y el asiento dentro del cargador, ya sea con las piernas fuera en ‘ranita’ o con los pies adentro para bebés pequeñitos.

Un portabebé de buena calidad colocado correctamente proporciona el apoyo adecuado para el cuerpo y la cabeza con el fin de evitar que el nene adopte una posición en forma de “C”, lo cual puede provocar problemas respiratorios (al constreñir las vías respiratorias cuando la barbilla del bebé queda pegada al pecho) y esfuerzo indebido en la espalda del bebé, lo cual puede tener consecuencias graves.

El uso correcto de nuestros portabebés también nos ayuda a eliminar el riesgo de una caída. Un cargador de alta calidad coloca al bebé elevado contra el torso y te permite ajustarlo fácilmente de modo que el bebé quede apoyado y soportado correctamente contra tu cuerpo. El material del cargador debe cubrir el trasero del bebé y envolverle muy bien las corvas hasta las rodillas. Siempre comprueba que las pompas del bebé queden un poco más abajo que sus rodillas.


Para comprobar si llevas a tu bebé en forma segura, puedes hacerte las siguientes preguntas:

•  ¿Llevo al bebé bien alto y pegado contra mí, por encima del nivel de la cintura?

• ¿Hay dos dedos de separación entre la barbilla y el pecho de mi bebé?

•  ¿Queda la carita de mi bebé visible y besable, sin estar oprimida contra mi ropa o el portabebé?

•  Si los pies del bebé están dentro del cargador, ¿hay suficiente tela alrededor de todo el cuerpo de mi bebé, con algo del material entre nosotros para formar un bolsillo? o bien,

•  Si el bebé se sienta en el cargador con las piernas fuera, ¿quedó en posición correcta de ‘ranita’, con la tela del cargador envuelta alrededor del trasero y subida hasta las dos rodillas?

De nuevo, llevar a tu bebé en un portabebé de tela es muy seguro siguiendo estas pocas reglas básicas, las cuales podría decirse que son las únicas escritas en piedra. Fuera de lo anterior, como siempre, la responsabilidad de la seguridad en el porteo (así como innovaciones personales) queda a cargo del adulto a cargo del pequeño, quien puede improvisar de mil maneras para adaptarse mejor a las preferencias de ambos. ¡En pocas palabras, el cielo es el límite y todavía hay mil amarres y variaciones por descubrir!

El fular de manta, una opción económica en el DF

Los fulares tejidos o rebozos largos son una opción excelente para portar al bebé por períodos prolongados, ya que ofrecen una enorme versatilidad, con un solo fular largo pueden hacerse una multitud de amarres al frente, a la cadera, y en la espalda. Es el siguiente paso lógico después del suave fular elástico que resulta tan útil y gentil con los recién nacidos.

Al no tener elasticidad y mantener en su sitio al pequeño, resulta una opción segura para llevar al bebé a la espalda (lo cual no es necesariamente el caso con un tejido elástico), además que permite una distribución uniforme del peso en los hombros sin partes que se ‘venzan’ o se ‘cuelguen’, que es lo que ocurre cuando llevas a un bebé mayor o a un niño pequeño con el fular elástico. Por último, un fular tejido de algodón es mucho más fresco y respirable que un tejido con licra o nylon,  e incluso que el tejido de punto.

Los fulares europeos son una inversión que vale mucho la pena por su elasticidad trasversal, por sus diseños y por la composición de sus telas, pero son costosos. Una opción más económica es probar con manta de algodón, de preferencia tejida a mano (el entramado es más favorable). Un fular de manta es fresco, económico y duradero, y con el uso se suaviza enormemente.

En el Distrito Federal, encontré en la colonia Roma un distribuidor de mantas tejidas a mano que ofrece un precio muy costeable por metro, además de ofrecer muchísimos colores y diseños bonitos. El metro de cualquier color o diseño cuesta 75 pesos, y por 135 pesos ofrecen el servicio de costura para cortar el fular al ancho y darle el dobladillo si lo deseas, por lo que ésta es una opción para conseguir un fular bonito, versátil y económico (¡y hecho en México!).

Como un ejemplo, un fular de 4.8 m, el costo por la tela es de 360 pesos; ya cortado y cosido, tiene un costo de $495.  (Además, te llevas tus retazos).

La dirección es:
Telas Típicas
Campeche 157 Col. Roma
Tel. 55643856

Ya sea que lo adquieras en este lugar o adquieras la manta donde lo desees, se recomienda un ancho entre 70 y 90 cms. Puede ser del largo que sea, pero estas son algunas longitudes estándar:

5.2 m — recomendable para personas muy corpulentas y/o para bebés mayores.

4.8 m — permite realizar todos los amarres a personas de cualquier tamaño, con colas de sobra para acabar en tibetano o agregar una banda en el pecho para mayor sostén.

4.2 m — ésta es la longitud más común entre los rebozos largos, tiene mucha versatilidad y permite muchos amarres sin tener que estar luchando con colas largas. sin embargo, tal vez quede un poco corto a personas corpulentas o muy altas con bebés muy grandes, o bien no permitirá la longitud para terminar en tibetano.

3.2 m y 3.6 m — estos son fulares más cortos, y por tanto más sencillos de poner y quitar, pero no proporcionan tanto rango de elección como los más largos. igual permiten una variedad de posiciones a la cadera, al frente, y a la espalda con soporte en los dos hombros.

≤2.7m  — ésta es una longitud con poca versatilidad pero mucha utilidad, pues dependiendo de la persona, es posible hasta cargar a la espalda sobre los dos hombros. los rebozos clásicos suelen rondar este largo.

Siete sugerencias para llevar al bebé con rebozo o mei tai en la espalda

-La clave. Cuando aprendemos a llevar al bebé a la espalda, es importante recordar que también para el nene se trata de algo nuevo. Antes de aprender que ir en la espalda de mamá es algo súper divertido y cómodo, algunos bebés se retuercen, se ponen tiesos, enchuecan las piernas, algunos lloran a mares y protestan como si fuera el fin del mundo, y hasta hay el que trata de saltar como pez; así que mi primera recomendación es, mucha PACIENCIA.

-El momento. Por la razón anterior, el primer paso para practicar es siempre buscar un momento en que el niño esté tranquilo, contento, alimentado, descansado y limpio. Mamá también tiene que estar calmada, sin prisas y de buenas, porque ésta es una tarea de prueba y PRÁCTICA; habrá veces en que no tengamos éxito y no nos debemos de frustrar ni enojar.

-La seguridad. La práctica traerá la certeza y la confianza, pero obviamente esto no lo sentimos al principio. Con la técnica correcta, es muy seguro portear al bebé en la espalda, pero para practicar hay que tomar precauciones con el fin de no llevarnos un susto. Resulta útil contar con otra persona que nos ayude a vigilar que el bebé esté seguro e intervenga en caso de ser necesario, pero en lo personal yo prefiero aprender sin depender de otra persona. Se puede practicar de rodillas sobre la cama o una colchoneta en el piso, o sobre un sofá. Hay que partir de la premisa que el niño no tiene por qué caerse, si seguimos la técnica en forma concentrada.

-La posición. Es importante recordar mantener la espalda inclinada, como si fuéramos una mesa; de esta manera, es difícil que el bebé caiga o resbale. De la misma forma, hasta que el momito está firmemente sentado en un bolsillo de tela, es necesario tener un mano todo el tiempo bajo su trasero. Como alternativa, si alzamos los brazos en la posición de la fotografía mientras subimos y ajustamos el rebozo o mei tai, estos forman también una barrera efectiva que impiden que el bebé pueda rodar o caer (siempre y cuando conservemos la inclinación de la espalda).

La posición en triángulo de los brazos protege al bebé de una caída.

-La tensión. Tanto al momento de amarrar, como cuando ya está hecho el nudo, la tensión de la tela es súper importante. Mientras amarramos, es la tensión la que va a crear seguridad cuando afirmamos el borde superior alrededor del niño, para después apretar gradualmente el asiento que forma el borde inferior. Es de vital importancia que este borde quede correctamente colocado bien abajo las pompas del bebé (incluso podemos darle toda la vuelta y remeterla en los pantaloncitos del crío por enfrente), bajo los muslos y hasta las corvas. Una vez acomodado, yo me enderezo un poco antes de continuar para que el peso del niño se vaya al asiento y las rodillas suban para lograr la posición correcta.

-El método: Un video con algunas técnicas para trepar al momín a la espalda; el subtitulaje es mío. Algunos instructivos recomiendan comenzar con el niño sentado o acostado en una silla con el fular o mei tai sobre los hombros, ¡pero a mí me da miedo que el chavito se voltee antes de que me lo amarre! Prefiero aventármelo encima y listo. De nuevo, la seguridad y la confianza son la clave.

[no funcionó el subtitulaje. 😦 Lo arreglaré en cuanto pueda, pero mientras tanto creo que el video es lo bastante claro para dar una idea.]

-El ardid: En mi caso, debo buscar un modo de entretener a San, porque si no le da por intentar hacerme trizas las orejas. Sus dulces manitas son como garras de tigre y prefiero estar lista y darle un muñequito (blandito por si le da por martillarme con él la cabeza), o me pongo un collar resistente y llamativo, o pongo Nick Jr y dejo que se embobe con Dora la Exploradora mientras yo resollo y envuelvo. También funciona tener un espejo para hacerle carantoñas, cantar con voz de Pato Donald su canción favorita, o darle mis largas trenzas para que me las arranque lentamente. En fin, hay que ser entretenida porque si no el crío se harta.

Doble hamaca a la espalda con rebozo largo o fular tejido

PRECAUCIÓN: Siempre usa un fular tejido o sin elasticidad para los nudos a la espalda. El fular elástico nunca debe emplearse para realizar un amarre en la espalda, porque puede ser peligroso. Es imposible apretar un fular elástico lo suficiente para asegurar que la tela no ceda en la dirección equivocada. Además, los bebés mayores pueden empujar contra la resistencia de la tela al recargarse o inclinarse y ‘vencerla’; incluiré más información y demostraciones en un post próximo sobre los distintos tipos de fulares.

Éste es un amarre a la espalda increíble con el rebozo largo o fular, ¡yo lo amo! Al principio me daba miedo porque a diferencia de otros amarres, no empieza con la parte central del fular sobre el bebé, además de que lleva una faja al pecho, todo lo cual me parecía muy complicado; sin embargo, éste fue el primer nudo que me salió bien y es el que más uso. Me gusta que me deja al niño muy alto en la espalda sin aflojarse; tengo los hombros y brazos libres, el peso queda distribuido por todo el torso, y en resumen es el que más uso para hacer el quehacer y también casi siempre para salir. Para mí, no tiene desventajas.

Este amarre se hace con un fular tejido de al menos 4.6 m de largo. Si quieres terminar estilo tibetano, es necesaria una longitud aún mayor. Para explicarlo, encontré este video creado por una de las super mujeres en Red Canguro.

–Esta mamá extiende bien un borde bajo el asiento del bebé y luego se pasa el otro borde de la mano derecha a la izquierda para traerla sobre su hombro como si fuera una toalla y se quisiera secar la espalda. Así, la tela sube ya tensa y extendida y cubre fácilmente la espalda del bebé en vez de hacerse bolas abajo.

–Una vez hecho el pase sobre el segundo hombro, con el bebé bien soportado y una tira larga sobre cada hombro, me enderezo y tiro de ambos extremos con los brazos estirados en forma de V (como Batman) a la vez que me muevo y reboto un poco para alisar y apretar bien la tela alrededor del crío. Recuerda que la parte de la faja debe quedar bien tensa para que soporte el peso como debe ser.

–En ambos videos es interesante observar cómo las mamás acomodan con todo cuidado la tela sobre los hombros, plegándola dos veces sobre sí misma para que quede bien plana. Esto se vuelve más importante conforme mayor es el bebé y pesa más; si las correas no están bien acomodadas, después de un rato comenzarán a encajarse dolorosamente. Yo más bien le doy unas vueltas a los extremos para que tomen forma de rollo y así lo amarro, pero probablemente esto cambie en el futuro cuando San se ponga más pesado.

–Para terminar, se cruzan los dos extremos bajo el trasero del bebé y se traen al frente por debajo de las piernitas para hacer un nudo a la cintura o cruzarlos en tibetano. Este último pase bajo las piernas siempre es importante, porque es el que levanta por último las rodillas del niño para que quede bien sentado. Es más, cuando termino de amarrar yo presiono hacia arriba las plantas de los pies de San para levantarle más las rodillas y sumirlo más en el asiento.

Pronto me haré de una cámara para filmar mi propia demostración de la doble hamaca, entretanto aquí la llevo con mi San (disculpen mis cuatro papadas). ¡Listos para subir a tender!

Cruz envolvente al frente con bolsillo por dentro

Ésta es la versión en fular tejido del mismo amarre que vimos en el video del papá sexy en Noruega con un fular elástico. Permite llevar a un bebé más pesadito sentado contra el pecho y distribuye uniformemente el peso en los dos hombros, por lo que es muy cómodo. Se puede llevar al bebé así desde recién nacido. Para realizarlo, se necesita un fular elástico o tejido bastante largo, de al menos 4.5 metros.

Esta posición a mí me sirve mucho para tranquilizar y apapachar a mi bebito cuando tiene sueño o se siente mal, y también lo puedo aflojar un poco para amamantar discretamente. Cuando era más pequeño era ideal para todo, pero ahora ya cuando salimos se revuelve y se retuerce si lo llevo así porque quiere ver qué pasa detrás de él. Sin embargo, todavía la uso cuando vamos en el transporte público o cuando tengo que “platicar” con él, como en la fila del banco.

Notas:

1. Fíjense cómo la mamá de este video ajusta bien el bolsillo desde que coloca por primera vez al bebé, de forma que puede soltarlo por completo para jalar los dos extremos sobre sus hombros y formar la cruz. Esto lo logra extendiendo bien el fular desde las corvas hasta las axilas del bebé y flexionándole las piernas para que suba las rodillas y quede en la posición de ranita. Así está ya bien sentado y no tiene que sostenerlo con las manos sino sólo conservar la tensión de la tela.

2. En todos los amarres con fular tejido es muy importante conservar una tensión uniforme en toda la tela. En el video la mamá primero ajusta el bolsillo tirando de ambos bordes en sus hombros: primero el de arriba, luego la parte de en medio, y luego el borde de abajo. Para esto, ayuda tener un fular que tenga los bordes de distinto color, para distinguir cuál estamos apretando, pero esto no es indispensable.

3. Siempre hay que tomarnos el tiempo para cuidar que la tela cruce pareja en nuestra espalda, sin torcerse ni hacerse bolas; esto ayudará a evitar puntos de presión incómodos y a distribuir correctamente el peso por toda la espalda.

4. El último pase de los extremos antes de anudar atrás va debajo de las piernas del bebé; observen que cuando ella rebota al niño por última vez para apretarlo las rodillas se levantan y el bebé ya queda bien sentado.

5. Los “rebotes” antes de anudar bien todo ayudan a que la tela quede bien tensa, lo cual mejora la comodidad, pues después de anudar todo amarre tiende a aflojarse un poco. El bebé debe quedarnos lo suficientemente cerca para besar su frente.