¿Por qué cargARTE?

Querido Bebé San:

Yo elegí cargarte porque desde el principio a mí me pareció lo más natural. Eres mi bebé, me necesitas para todo, no sólo para comer sino para darte calor, para lavarte o moverte cuando estás incómodo, para ver, oír, sentir lo que pasa a tu alrededor. Por supuesto que tengo que llevarte conmigo tanto tiempo como pueda, si no ¿cómo ha de ser? Mi rudimentario instinto de madre no me permite otra cosa.

Claro que es muy útil tener una sillita donde dejarte por corto rato, un tapetito de juegos para que te estires y te retuerzas, un columpio que te recite poesía; pero desde que estaba embarazada ya me parecía que con todo y estas ayudas iba a pasar mucho tiempo contigo en brazos. Que tenía que diseñar un modo para que pudiera siempre llevarte conmigo, cargarte, sin que ninguno de los dos se lastime ni se canse, y descubrí que existe un mundo enorme, una inmensa tradición, toda una cultura ancestral de mujeres que han debido ingeniar algún sistema para llevar a su cariñito con ellas en sus actividades diarias.

En nuestra cultura las mujeres usan rebozo, pero en todos los países, culturas, y lugares del mundo, las madres desarrollaron algo parecido. Un simple trozo de tela que se utiliza en distintas formas para envolver al niño y cargarlo en la espalda, en la cadera, o al frente. Con el tiempo han evolucionado y han adoptado diversas formas, pero ésta es la esencia; el uso de un método sencillo para resolver una necesidad perentoria y universal.

Conforme más he aprendido de esta tradición, más me convenzo de que es todo un arte; es un concepto sencillo pero se ha diversificado en un millar de matices y detalles, distintos tejidos, métodos, usanzas y costumbres. Aprenderlo es apasionante, pero lo más maravilloso ha sido disfrutar sus beneficios, puesto que ha hecho que cargarte día ha día para mí sea natural, como lo es darte mi leche, arrullarte por la noche, o sonreír cuando tú me sonríes.

Cargarte es hermoso porque compartimos tanto. Cubrimos kilómetros juntos, te muestro los pájaros, llevamos sombrero y luego paraguas, por ratos miras por encima de mi hombro y con frecuencia duermes, juegas con mi cadena o coqueteas con la chica a mi lado en el metro. Te puedo llevar contra mi pecho y jugar al mismo tiempo contigo mientras esperamos en la fila del banco. A veces me siento como un fenómeno de dos cabezas que ronda la Ciudad de México, y me imagino que veo el mundo por tus ojos. A veces no es tan difícil cuando veo casi todas tus reacciones, porque te tengo a la distancia de un beso.

He empezado este blog porque me gustaría compartir lo que he aprendido contigo. Creo que esta ciudad adora a sus bebés y le encanta cargarlos pero tal vez hemos olvidado un poco sobre este antiguo arte del rebozo, quizás por considerarlo anticuado, pero hoy en día existen muchas opciones aparte del típico y podemos aprender juntos. Las recompensas sin infinitas.

Por todo esto quiero cargarte, y todos los días te doy las gracias por ir conmigo. Te amo, pequeño.

Tu mamá Gaby, Gaviota, Gavilán, Gaba, Gabichi, Momichi.

Si llegaste a mi blog por interés en el tema, por recomendación, o sólo por casualidad, gracias por leer y ¡bienvenidos! En este espacio pienso incluir descripciones básicas de cargadores y posiciones, videos, artículos, y otros materiales y jolgorio mental que me lleguen durante mi aprendizaje. Por favor dejen sus comentarios, preguntas, sugerencias o quejas, ¡se vale!

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