Hablemos de pesos y centavos: ¿Por qué son tan “caros” los buenos portabebés? (i)

Original por Ashley Jossick y Shelby Goehl para Babywearing 102

Con material original de Jan Andrea, creadora de Sleeping Baby Productions

Traducido y adaptado por Elizabeth Carrero y Gabriela Sanchez de CargArte (con permiso)

 Sin duda alguna, las preguntas más frecuentes que recibimos en CargArte tienen que ver con el precio de los portabebés. El propósito de este artículo es despejar algunas dudas sobre cómo se cotizan y se venden estos artículos, así como definir varios factores que influyen sobre el costo final ya que existen fluctuaciones algo esquizofrénicas, que van desde lo increiblemente económico hasta lo aterradoramente costoso entre productos que (en foto) quizás parecen iguales.

Del mismo modo en que no comprarías una carriola, una cuna o un asiento para el auto sin investigar un poco para saber qué es lo que estás pagando, hay que hacer lo mismo cuando decides invertir en un portabebé. Definir cuáles son tus necesidades, expectativas y posibilidades en el momento te ayudará a tomar la mejor decisión de compra conforme a tu situación personal y familiar.

 

“Solo es tela,” “¿Tanto por un trapo?”, “¡Mejor lo hubiera hecho yo!” “¿Cuánto dices que pagaste?”

Cuando nos iniciamos en el porteo nunca deja de sorprender el precio que tienen los portabebés de calidad, ya sean fulares, bandoleras con anillos, mei tais o mochilas ergonómicas. No me sorprendería que te hayan pasado por la cabeza estas preguntas… ¡o que alguien cerca de ti las haya expresado!

En parte la sorpresa se debe a que los portabebés ergonómicos consisten de un concepto muy simple (tela con anillos, manta con tiras, etc.), por lo que resulta difícil conciliar esta aparente sencillez con el precio. Consideremos los siguientes puntos:

Materiales

Este es uno de los costos más obvios, sin embargo, son los que distinguen a un portabebé de calidad de aquellos que francamente, dejan mucho que desear. Los fabricantes serios no escatiman en lo que lo concerniente a la materia prima: tela, anillos, hilo, hebillas, Velcro, broches, elásticos. Los materiales de óptima calidad suelen costar más (tela tejida vs. tafetán, distintas calidades de hilo, anillos de acero vs. aluminio); un producto de calidad estará diseñado para largo tiempo de uso rudo, lo cual excluye buena parte de los materiales más económicos, especialmente telas (solo como ejemplo, un lino de buena calidad para cargar cuesta más de 300 pesos metro, en tanto que otros tejidos menos duraderos o de uso limitado pueden costar desde 10 pesos el metro. Lo mismo va para el resto de los insumos). Evidentemente los fabricantes obtienen precios de mayoreo, pero con frecuencia este ahorro queda muy aplazado por las cantidades que requieren adquirir (rollos de cientos de metros de tela, broches por millar, etc.), de forma que toma un buen tiempo recuperar esta inversión.

Tiempo

El tiempo requerido para conjuntar todos los materiales e insumos es uno de los costos ocultos que no se recuperan con la manufactura de un solo portabebé a la vez. Es posible que si solo vas a coser un portabebé para ti, este tiempo no represente mucho esfuerzo ya que es divertido escoger tu tela y el precio por metro no es tan importante. Sin embargo, cuando es tu trabajo confeccionar estos artículos, tienes que contemplar el pago por tu tiempo, al igual que cualquier otra persona de negocios. Entre más sofisticado es el portabebé, más proveedores tienes que coordinar. Al momento que ya estás produciendo docenas o cientos de tus portabebés, ir de compras por tela ya no es divertido; es un trabajo. El proceso de encontrar proveedores que ofrezcan una calidad confiable es agotador; más aun si colaboras con ellos para crear un estampado o tejido especial para distinguir a tu marca. Uno pasa horas en la computadora, en la calle y en el teléfono buscando al proveedor ideal. Agreguemos el tiempo necesario para proporcionar el muy necesario servicio al cliente: responder correos, desarrollar tu sitio web y otros materiales de venta, comprobar constantemente que tu producto es seguro y funcional. Una marca responsable desarrolla un diseño propio; esto toma aun más tiempo, pruebas, correcciones y ciclos de retroalimentación con los clientes. Todo esto puede no parecer mucho trabajo, ¡pero toma mucho tiempo!

Mano de obra

Confeccionar un solo portabebé es relativamente sencillo ya que solo toma algunas horas, tal vez menos si tu proyecto no es tan elaborado como un mei tai. A gran escala, se puede ahorrar algo de tiempo al crear un proceso de manufactura, pero de cualquier forma tomará al menos un par de horas. Ahora supongamos que el negocio está floreciendo y necesitamos contratar a alguien que nos ayude, ya sea para cortar, o para hacer la limpieza de la casa o cuidar de los hijos (ya que necesitas estar en la máquina de coser). Si contratas formalmente a un empleado, hay que proveer un sueldo mínimo, impuestos, seguro social, etc.

Otro costo casi invisible es el de difusión: publicidad, tarjetas de presentación, hospedaje web, folletos, etc. Dentro de nuestro ramo en particular, esto incluye por necesidad desarrollar un instructivo excelente, con el fin también de protegerte a futuro como empresa, puesto que en el caso particular de los portabebés la seguridad es responsabilidad de quien lo usa, por lo que es obligación del fabricante proporcionar instrucciones, recomendaciones y advertencias sobre la forma correcta y segura de utilizar su producto. Este es también un proceso que requiere de muchísimo tiempo, cuidado y costos, incluyendo redacción, elecciones de diseño, impresión, distribución, etc.

Gastos Misceláneos

Aquí deben incluirse gastos tales como una computadora y máquina de coser adecuadas, una impresora, papel para impresión, línea telefónica, insumos para envíos (sobres, cajas, bolsas, etc.), además del costo administrativo de organizar toda tu operación. ¡Nada de esto es gratuito, y el costo de los artículos debe cubrirlo!

Como podrás ver, la realidad es que detrás de un portabebé de calidad hay una gran cantidad de esfuerzo invertida. La cadena de distribución es sorprendentemente larga y hay que compensar el esfuerzo de muchas personas a lo largo del camino: los tejedores de la tela, la persona que cose el portabebé, la persona que lo distribuye, quien lo vende, quien lo prueba/investiga/evalúa… un artículo que parece no valer mucho en realidad necesita tener ese precio a fin de ser rentable. La mayor parte de las marcas de portabebés son en realidad empresas familiares que no trabajan solo por diversión o buena voluntad; a menudo son personas que se dedican a coser o a vender para vivir.

Hay que considerar también que lo que distingue a una marca de portabebés (y lo que impulsará sus ventas) será siempre la originalidad; los clientes apreciarán su diseño porque es distinto de los demás; por lo tanto es muy importante crear un estilo y diseño propios. Todo esto conlleva tiempo, seriedad y compromiso, es decir, cotizar y trabajar como una empresa. Resulta imposible ganarse la vida fabricando portabebés a gran escala con un bajo precio.

En vista de todo lo anterior, es buen ejercicio prestar atención no solo al precio del portabebé que te gustó, sino a los detalles: ¿Qué tipo de tela es? ¿Cómo son los acabados y las costuras? ¿Incluye instructivo con las especificaciones y limitaciones de peso y uso del artículo? ¿Está garantizado? ¿Te asesoran personalmente sobre cómo usarlo? ¿Cuál es la política de cambios de la empresa?

Muchas veces encontraremos que el servicio y el producto que recibimos respaldan la cantidad que decidimos invertir, en tanto que en otras ocasiones podremos descartar algunos productos, ya sea porque están sobrepreciados conforme a la calidad que se observa en la empresa y el portabebé, o bien porque nuestras necesidades particulares no requieren ciertos factores. Todos estos cuestionamientos te ayudarán, en última instancia, a decidir cuánto deseas invertir en un portabebé, así como a elegir cuál es el que más te conviene.

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Una historia del rebozo: Cargar a bebés, niños pequeños,  y a nuestra hija de once años
Ésta es la historia de Rachel Coleman, creadora del programa de señas para bebés Signing Time! Publicado originalmente el 10 de agosto de 2011 en su blog personal, traducido y publicado con autorización.
Supe que cargaría a mi hija Leah desde que nació en 1996. El babywearing era una novedad en la ciudad de Salt Lake City, Utah, y la gente solía detenerse a mirarme pasar. Aún más nos miraban cuando era mi esposo Aaron quien cargaba a la pequeña Leah. ¡Nos encantaba cargarla! Podía amamantar discretamente en público; podía llevarla conmigo a donde fuera, la tenía siempre cerca y con las manos libres.
No teníamos carriola, ni falta nos hacía. Leah se hallaba muy cómoda en su pouch, vivía el mundo desde nuestro punto de vista, a diferencia del entorno delimitado de una carriola. La porteamos por todas las calles de Boston, la subimos al ferry de ida y vuelta a Martha’s Vineyard y nos aventuramos por el metro de Nueva York. Se acurrucó contra nosotros en Los Angeles, en la playa, y realmente adondequiera que la llevamos. Aaron y yo siempre hablábamos de lo difíciles que hubieran sido nuestras aventuras si nuestro modo principal de transporte fuera el carrito. 
Martha’s Vineyard, 1997

Cuando Leah tenía catorce meses, descubrimos que era sorda. Viví todo un rango de emociones durante el proceso de asimilar este diagnóstico, pero algo que sentí con toda certeza fue una cierta satisfacción; la seguridad de saber que mi hija había transcurrido su primer año reconfortada por el latido del corazón de sus papás a su lado. Aunque no lo pudiera escuchar, siempre estuvo lo suficientemente cerca para sentirlo. Contempló al mundo desde su puesto a nuestra altura, aunque se estaba perdiendo de todo estímulo sensorial. Sin embargo, podía vernos sonreír, sentir nuestros besos y sentir la confianza de saberse protegida en nuestros brazos. La cargamos de este modo hasta pasado su tercer cumpleaños. 
Nuestra hija Lucy nació prematuramente a las 35 semanas de gestación, con un peso de 2.100 kg. Tenía espina bífida, y para agravar las cosas, le diagnosticaron parálisis cerebral a los nueve meses de edad. Las probabilidades de que Lucy caminara algún día eran mínimas. Yo sabía que podíamos posponer fácilmente la tarea de cargar y descargar una silla de ruedas simplemente utilizando un portabebé, aunque no tenía idea de lo lejos que llevaríamos esta idea…. o lo lejos que la llevaríamos a ella.
Hoy día, Lucy tiene once años, pesa 23 kilogramos y mide 1.30 m. Sí, todavía nos pueden encontrar cargándola. Ya no lo hacemos por la comodidad o por la facilidad que representa; todo lo contrario. Cargar a Lucy se ha convertido en una misión y siempre será un triunfo personal para nosotros. Somos una familia muy activa y me imagino que sencillamente nos rehusamos a vivir dentro de los límites que nos impone una silla de ruedas. Nosotros viajamos, acampamos, vamos de excursión. Vamos a la playa. Muchos de los sitios que visitamos son áreas apartadas, con caminos sin pavimentar. Aaron y yo sabíamos que dejar a Lucy en casa no era una opción que estuviéramos siquiera dispuestos a considerar. No obstante, nos pareció una injusticia para la familia entera tener que conformarnos con un estilo de vida en el que gran parte de la belleza natural de nuestro planeta estaría fuera de nuestro alcance porque una tontería como la espina bífida había eliminado la capacidad de nuestra hija para andar. 
Aaron y yo decidimos entrenar para fortalecernos y poder cargar a Lucy. La llevaríamos a sitios apartados, lejos de áreas asfaltadas, donde pudiera contemplar cascadas, arcos naturales y chimeneas de hadas. Nosotros nos convertiríamos en sus piernas. La llevamos a cañones, la conducimos por los bosques de coníferas, y se ha encontrado casi cara a cara con un alce. Le he mostrado las flores silvestres y le enseñé sus nombres durante nuestras excursiones a los lagos de Glacier National Park. Lucy ha visto los géisers en Yellowstone, y sí, también la llevamos a las cascadas. ¡Durante un invierno, cuando nos invitaron cañón arriba en un día nevado, cargué a Lucy en mi espalda a través de una ventisca que nos lanzaba nieve a la altura de los muslos!
En 1996, cuando deslicé a la pequeña Leah dentro de su portabebé y lo ajusté hasta sentirla segura contra mí, jamás hubiera imaginado que seguiría cargando a mis hijas en los quince años por venir. Nunca imaginé cargar a una niña de diez años, ni que mi hija me daría las gracias por llevarla mientras disfruta de la belleza de la naturaleza. La gente todavía se detiene a mirarnos, eso no ha cambiado. Extraños y amigos nos preguntan, “¿Cuánto tiempo piensan cargarla?” y no tengo una respuesta. Para ser honesta, no lo sé. Sólo sé que la voy a cargar por tanto tiempo como pueda. 
Aquí hay algunas fotos de los sitios a los que hemos llevado cargando a Lucy. Los pies de foto muestran el año, y como Lucy nació en el año 2000, es muy fácil calcular su edad.
Aaron, Lucy y alce, 2005

 

Aaron y Lucy en el desierto de Moab, 2008

Mammoth Hot Springs Yellowstone, 2009

Uncle Tom’s Trail Yellowstone, 2009

Goblin Valley, Utah 2009
Excursión en Albion Basin 2010

 

Big Cottonwood Canyon, 2010

Cómo cargamos a nuestra hija de once años
Utilizamos un conjunto de mochilas distintas y siempre les estamos haciendo modificaciones. Originalmente cargábamos a las niñas en Over The Shoulder Baby Holders. Ahora, tenemos un
Baby Hawk personalizado al que llamamos Lucy Hawk, un Deuter Kid Comfort III, un Organic Ergo Baby*, y una vieja mochila de cuadro Kelty. Compramos cualquier mochila que nos parezca útil, especialmente si está diseñada para niños que pesan más de 25 kilogramos. 

*La mochila Ergo Baby Carrier nos fue proporcionada gratuitamente por las excelentes personas de ErgoBaby. El resto de los portabebés mencionados fueron adquiridos por nosotros.

No lo hagas: ¿Bebés viendo al frente?

Otro punto controversial en el uso moderno de portabebés viene de las opiniones encontradas acerca de cargar a los bebés viendo hacia el frente. Cuando los bebitos alcanzan cierta edad y tamaño, alrededor de los tres o cuatro meses (incluso antes), muchos comienzan a demostrar una activa curiosidad y en vez de dormitar angélicos en el fular como lo hacían a las pocas semanas, ahora empujan contra nuestro pecho con impaciencia, gruñen, y estrenan músculos cervicales para volver sus grandes cráneos y ver con quién estás hablando. Muchos papás cargan en brazos habitualmente a sus cachorros encarando hacia afuera, para satisfacer a estas personitas curiosas; en consecuencia, al combinar con el portabebé, viene la pregunta: ¿Cómo lo coloco para que quede viendo hacia afuera? ¡A mi niño le encanta ver hacia afuera!
Como la del bebé en bicicleta, ésta es una de esas ideas que surge automática, pero que cuando lo pensamos un poco más, nos percatamos que no es muy recomendable. Cuando analizamos con cuidado lo que ocurre cuando cargamos a nuestros bebés en esta posición, encontraremos que hay muchas razones ‘de peso’ que contravienen algunos de los principios básicos del porteo o babywearing; entre ellos, que tanto el bebé como quien lo carga deben ir cómodos y seguros, y en una posición que no les perjudique a largo plazo. Por eso, la mayoría de los grupos, líderes, y porteadoras con experiencia preferimos recomendar que intentes una posición a la cadera o en la espalda, si tu bebé es curioso y protesta cuando lo llevas encarando hacia ti. Así, el nene queda orientado hacia tu cuerpo, con su peso bien pegado al tuyo, al tiempo que puede disfrutar del escenario a su alrededor sin perderte nunca de vista. 
A continuación, siete razones por las que no se recomienda encarar a los bebés hacia adelante:
1.      Peso sobre los genitales
      Con un portabebé natural y ergonómico como el rebozo o el fular de anillos, buscamos que el bebé siempre quede sentado con las rodillas elevadas y soportadas por un amplio asiento de tela, adoptando la posición en M o de ranita (posición de sentadilla); sin embargo, es imposible lograr esta posición cuando encaramos el bebé hacia el frente. En anuncios y publicidad errónea, es común ver fotos de niños suspendidos por las ingles sobre la cruz del fular, con las piernas colgando rectas hacia abajo como paracaidista en una postura que recuerda la de la cangurera comercial o Bjorn. En este caso, el peso entero del niño descansa directamente sobre sus genitales, lo cual puede provocar incomodidad, rozaduras, y en el peor de los casos, riesgo incrementado de infecciones urinarias o daños a los testículos de los varones, por causa del calor, la presión, el roce y la humedad.
 
2.      
            No proporciona el soporte adecuado a caderas y piernas.
Las razones de ergonomía tras la posición en M es que con las rodillas altas, la flexión es la óptima para favorecer el correcto desarrollo de la articulación de la cadera; por tanto, con las piernas colgando hacia abajo cuando mira al frente, se pierde este objetivo ergonómico y el bebé queda literalmente colgando sobre la entrepierna, en vez de cómodamente sentado sobre su trasero y con las rodillas bien altas.
NOTA: Por otro lado, existen modos para acomodar a bebés pequeños sentados con las piernas en posición de loto, para que queden encarando al frente. En este caso, se vuelve a adoptar la posición requerida en piernas y caderas, aunque las demás consideraciones siguen presentes.
3.      
            Expone al bebé a sobrestimulación.
Los bebés son muy curiosos y algunos luchan por mirar a su alrededor, pero llevarlos viendo al frente por períodos prolongados no es lo más beneficioso para ellos, ya que aún no tienen las herramientas para enfrentar y procesar toda la información que ofrece el entorno. Los bebés deben aprender a descartar la información útil de la información innecesaria, así como aprender a bloquear su percepción de esta última.   Cuando se cansa, un bebé que viaja contra tu pecho se apoya en ti y se relaja, lo cual efectivamente le oscurece la visión para que pueda dormir; un bebé encarando afuera no puede hacer esto. El bebé tiene que ‘digerir’ todo el flujo de información que recibe en algún momento del día, y también necesita espacios de oscuridad y silencio para tener la oportunidad de procesarlo (la cual es una de las razones por las que algunos bebés se muestran más irritables por la tarde). 
4.       Presiona hombros y omóplatos hacia atrás para eliminar la curva en C de la espalda.
Cuando el bebé pende sobre la cruz del fular con una pierna a cada lado, queda inestable sobre un punto de apoyo muy angosto, lo cual le hará arquear los hombros hacia atrás para producir una espalda cóncava, en contra a la kifosis normal en los bebés antes de caminar; además, las bandas del fular, para asegurarlo, comprimen aún más el torso superior, de nuevo en contra de los principios ergonómicos y anatómicos que fundamentan el porteo ideal.
5.      Pérdida de contacto visual.
De nuevo, en contra de otra de las pocas reglas escritas en piedra del porteo (Visible y Besable), con el momito encarando al frente perdemos esa línea directa de comunicación con él o ella, es decir, no sabemos si viene despierto o dormido, si ya se babeó, o tal vez si le da el sol en los ojos. 
6.      Es menos cómodo y ergonómico para quien carga
Personalmente esta es una las razones que me parecen más relevantes para evitar las posiciones mirando al frente. Un porteo seguro, más allá de los beneficios y consideraciones hacia los críos, también tiene que ver con la comodidad y seguridad de quien carga, en la mayoría de los casos, las mamás. Cuando cargamos a nuestro bebé encarando hacia nosotros (ya sea al frente, a la cadera, o sobre la espalda), el peso entero del bebé, incluyendo el nada despreciable peso de esos bracitos y piernas olímpicas, está orientado y envuelto literalmente alrededor de nosotros, sin dejar espacios ni gran margen de movimiento. Con esto logramos integrar efectivamente el geométrico y creciente peso de nuestros tesoros a nuestro centro de gravedad, lo cual nos presta la mayor estabilidad al movernos. En cambio, cuando brazos y piernas oscilan hacia afuera, delante nuestro, el peso tira de nosotros hacia adelante y respondemos arqueando también la espalda y sobrecargando el área lumbar, todo lo cual puede provocarnos lesiones de espalda después de semanas y meses de ardua labor de crianza. 
7.      Exposición de centros vitales, absorción de impacto, pérdida de calor. 
      La espalda del bebé está cubierta de una capa adicional de tejido adiposo que le ayuda a conservar el calor cuando se encuentra ovillado en posición M. Esto ayuda al bebé a conservar el calor en la zona más vulnerable y activa de su cuerpo, el pecho y el abdomen, a la vez que los protege del impacto y la oscilación. Al encarar al frente, el vientre queda expuesto, y la espalda extendida no ayuda a absorber el impacto de cada paso que damos, ni el rebote de las piernas y brazos que cuelgan. Todo esto es incómodo y cansado para el bebé.

Siete razones para seguir cargando a tu bebé grande

Existen muchos datos sobre los enormes beneficios de cargar a los bebés por períodos prolongados contra el cuerpo, y específicamente durante los primeros 9 meses: como una herramienta en la lactancia, como una forma de facilitar la vinculación con los padres y familia extendidaTan es del dominio público esta información, que es muy común que la mayoría de las personas ya reconozcan los beneficios del porteo y aprueben enérgicamente a las mamás que usan rebozo con sus pequeños.

Sin embargo, al igual que con la lactancia prolongada, a veces percibo una cierta perplejidad cuando te ven cargando en portabebés a un bebé mayor, digamos, de un año. La inevitable pregunta es: ¿No camina ya ese niño? ¿Por qué aún sigues con tu rebozo?

Con San que ahora tiene dos años cuatro meses, escucho mucho esta pregunta y yo siempre contesto que me parece lo más práctico, para nosotros es lo más conveniente y a los dos nos gusta. Normalmente no ahondo en el hecho que no tengo idea de lo que haría sin mis cargadores, especialmente el fular, y a veces creo que me son más útiles ahora que ya camina, que cuando era más pequeño y completamente portátil. Es más, la pregunta me desconcierta a mí, porque en realidad me pregunto, ¿cómo me las arreglaría yo *sin* cargarlo?

Investigué un poco sobre esta faceta del porteo y son menos los datos científicos, pero existen muchos vivenciales que yo experimento también día con día. Algunas de las razones para cargar cambian, pero otras sólo evolucionan: el transporte, la vinculación y la contención. Aquí algunas de ellas:

Visibilidad/Aprendizaje
Llevar a un niño de dos años contra el torso, a tu misma altura de adulto, coloca sus ojos curiosos en una posición singular y privilegiada, de la que no disfruta normalmente desde su breve estatura.  En un mundo diseñado para adultos y lleno de ellos, un bebé que apenas comienza a caminar contempla un desfile interminable de pantorrillas y traseros, barandales altísimos y patas de las mesas. Al elevarlos a la altura de nuestros ojos, él ve lo que nosotros vemos y le permitirá interesarse en procesos cotidianos, como una transacción en la tienda, donde observa el intercambio de objetos o dinero, o la cartera y la tarjeta), poner  crédito a la tarjeta del metrobús, sacar dinero del cajero (supongo que no deseamos que aprendan esto, mmm), hacer un sandwich en casa, acomodar la compra o preparar la ensalada.

Al igual que con un bebé menor, la idea es pasar tiempo de calidad con el niño mientras lo incorporamos a nuestras actividades cuando estamos en tránsito (por la calle) o bien cuando necesitan brazos en casa y tenemos otras cosas que hacer; como pasajero, el momito puede aprender de su entorno desde el contexto que le proporciona el contacto directo con nosotros, mirando desde nuestra misma perspectiva.
 
Vinculación y afecto

Es cierto que muchos bebés muestran menos interés porque los carguen cuando comienzan a gatear o a caminar con eficiencia, pero esto puede ser una etapa pasajera o incluso sólo una faceta. El desarrollo de un niño no es lineal; muchos demuestran etapas de independencia fiera y obstinada, alternándola con la necesidad de tiempo de afecto y cercanía física con los padres.  Durante estos abrazos, recarga su batería de seguridad para lanzarse a la aventura nuevamente. No todos los niños se sienten seguros en el piso todo el tiempo; calles abarrotadas, reuniones en lugares desconocidos, e incluso el simple cansancio diario, harán que pida volver a un lugar de seguridad con frecuencia.

Con el paso del tiempo y en el remolino de las actividades cotidianas, los momentos y espacios para la cercanía física van disminuyendo cada vez, por lo que el porteo (con el portabebé que sea) continúa siendo una herramienta valiosa para proporcionarnos este espacio cuando y donde lo necesitemos. Desde servir como apoyo en el consultorio del pediatra para aplicar una vacuna, hasta procurar un entorno discreto para amamantar en la calle a un  bebé ya mayor, o permitirle a un niño de año y medio dormir su siesta en el horario normal, pero a lomos porque estamos en junta.

Conveniencia

El bebé ya camina, sí, pero esto no significa que tendrá interés alguno por trasladarse de un  punto “A” a un punto “B”. En un principio, cuando apenas comienza a caminar, ni siquiera es lo suficientemente estable para caminar sin ayuda, y hasta que afirma el paso, uno pasa semanas de rompedero de cadera a pasitos detrás del nene para que no se rompa la nariz o se baje a tumbos de la banqueta. Cuando afirma el paso la cosa cambia, y ahora es donde entra mi experiencia con el portabebé como herramienta de disciplina afectiva. 

Contención, berrinches

Los niñitos pequeños pueden desenvolverse físicamente (caminan, suben, bajan)… pero su desarrollo emocional e intelectual va algo rezagado en este aspecto. Las pasiones de los dos años no tienen nada que envidiarle a las de la adolescencia. Un niño pequeño tal vez no comprenda por qué no podemos jugar a La Rueda de San Miguel en pleno andén del metro, o por qué no es buena idea beber tragos de la fuente, o por qué no podemos correr dentro del banco. En un esfuerzo por validar todos los sentimientos del niño en lo que intento cumplir con las obligaciones de nuestra ajetreada vida, mi solución han sido los portabebés… Por un lado, la contención y seguridad que proporciona la misma cercanía física, el podernos hablar a la cara, proporcionarle a él un espacio seguro y cómodo donde puede relajarse, ver los alrededores, y tal vez tomar un jugo, dormir, o entretenerse con un juguete, todo esto ha sido nuestra salvación para interrumpir mil dramas potenciales y detener algunos ya encarrilados. En efecto, las pocas veces que Santiago ha comenzado a hacer pataleta en la calle, el fular lo ha calmado de inmediato.

Seguridad

Vivo en el DF. Es una ciudad hermosa y la amo, pero es una pesadilla urbanística. Especialmente en la zona donde vivimos, donde levantan vallas para construir edificios, demuelen casas para poner departamentos, quitan patios para poner anexos, clausuran un restaurante y remodelan otro al lado, terminan una banqueta y levantan el pavimento, instalan un semáforo y demuelen la esquina, en fin, no hay día que uno pueda hacer un recorrido sin tener que caminar un tramo a media calle porque entre obras, áreas cercadas, autos estacionados defensa con defensa, sillas de bolero, puestos y hordas de peatones, uno termina temiendo por la integridad física.

Caminar con un niño pequeño en estas condiciones se convierte en un ejercicio de ansiedad, por lo menos para mí. De fijo entre estarme fijando en el tráfico, ver si podemos pasar, que no haya alcantarilla abierta y no atravesarnos demasiado a  los demás, además de intentar sujetar la manita de un niño que pugna por escapar a la libertad (me costó mucho trabajo enseñarle a ir de la mano en paz, porque es de espíritu libre y audaz), me entra un estrés que me estruja el estómago.

De nuevo en estas circunstancias el portabebé ha sido una salvación, pues ya es demasiado grande para llevarlo mucho tiempo en brazos, además que sigo disfrutando de tener libres ambas manos para cualquier maniobra o tacleo que se ofrezca. Cuando viajamos en transporte público, aunque él ya se puede sostener bien y sabe cómo sujetarse del tubo en el Metrobús, casi siempre es más práctico cargarlo a la cadera con un rebozo o fular, por la cantidad de gente, además que nos evitamos los tirones para subir y bajar o mover al pequeño, como lo advierte de pasada este artículo con recomendaciones del IMSS que habla sobre daños que pueden ocurrir por causa de jalones apresurados.


Dormir, transición

Muchos bebés tienen sueño irregular entre los 12 y 24 meses. Algunos que ya dormían toda la noche vuelven a despertar varias veces, y algunos que ya se dormían rápidamente por la noche, ahora tardan horas en conciliar el sueño. La transición al sueño es un proceso que se aprende y un bebé mayorcito ya no cae rendido de puro cansancio; debe hallar un estado de paz y relajación que le permita caer redondito en los brazos del sueño. Al igual que en los primeros meses, el portabebé puede ser una herramienta dentro de una rutina para dormir que ayude al pequeño a disminuir las revoluciones después del ajetreo del día.

Enfermedad

También como una prolongación de una ventaja durante los primeros meses, el uso del portabebé puede contribuir en el cuidado de un niño mayor enfermo. Esto no es de sorprenderse, porque creo que todos disfrutamos el apapacho cuando tenemos algún malestar. El porteo permite al niño tener la cercanía que necesita con nosotras, y tal vez conciliar el buen sueño reparador que necesita, mientras nosotras podemos continuar en cierta medida con actividades cotidianas como preparar alimentos (¡sin fuego!), practicar el danzón, etc…

¿A ti cómo te ha servido tu portabebé con tu hijo que ya camina? ¿Te han hecho comentarios?
Como apreciarán, este post necesita más imágenes, se aceptan contribuciones!

Por qué no usar un fular elástico para cargar en la espalda: Una historia de los riesgos

Existe mucha polémica sobre los fulares o rebozos que son o no son seguros para cargar a un bebé o a un niño en la espalda. Los fulares tejidos, que no ceden en ninguna dirección, son obviamente la opción indiscutible; pero con los más recientes fulares elásticos que se comercializan a izquierda y derecha hoy en día, existe un gran rango de discrepancias y criterios sobre lo que se puede y no se puede hacer, y las razones para ello.

En primer lugar, hay mucha diferencia en los grados de elasticidad que puede tener el material utilizado en este tipo de fulares, ya sea que contenga licra o sea sólo algodón. El tejido de punto (de camiseta) cede en distintas direcciones y en distintos grados, en modos no del todo predecibles. En su afán por vender, algunas marcas ansían asegurar que su producto sirve para todo, incluso cargar en la espalda, por la simple razón que la tela lo permite físicamente. Sin embargo, en este caso por ser la seguridad una cuestión tan seria, hay que ser un poco más críticos y ver bien las cualidades del fular y de la tela.

Tenemos que recordar que más allá de la talla del bebé, es necesario considerar y prevenir la enorme fuerza que pueden ejercer con sus movimientos y su peso; no es lo mismo los 8 kg de bebé, que el enorme esfuerzo adicional que le puede agregar a la tela un bebé que ha visto algo detrás de ti en la fila del super, y está decidido a estirarse para tomar esa Paleta Payaso. O bebés que van haciéndote ‘caballito’. O que se divierten dejando colgar el coco hacia atrás para ver pasar las luces del techo.

Hay quienes afirman que se pueden hacer amarres muy seguros (y para niños grandes) con un fular elástico que estira en una sola dirección: a lo ancho. (¿Y cuánto estira, poco o mucho? eso es otra cuestión). Por lo visto, la opinión generalizada actualmente es que utilices un fular con dobladillo en los bordes, para evitar que el bebé rebase físicamente la barrera de la elasticidad. Hay otras personas que consideran que NO se debe utilizar un fular que tenga cualidades elásticas, y punto. Como siempre, creo que es otra de esas cuestiones donde el criterio personal debe prevalecer, considerando toda la información antes mencionada. Si utilizan un fular elástico, evalúen las cualidades y seguridad de la tela sin importar lo que el fabricante diga en su instructivo.

La siguiente es una narrativa publicada por Sarah Rockwell, consultora de babywearing, con fotos para explicar lo que puede pasar con un amarre con fular elástico en la espalda. Es una situación extrema pero muy real, ya que todos hemos sentido la fuerza de un bebé que se inclina para alcanzar algo que le interesa mucho. La traduje para mostrar visualmente lo que puede ocurrir y los riesgos muy reales. Esta mamá habla de marcas que tal vez no conocemos en México (aunque el Moby y el Sleepy Wrap se consiguen), pero aplica a todos los fulares elásticos, ya que todos presentan distintos grados de elasticidad. ¡Espero les sea de utilidad!

* — * — * — *

Una marca de fulares elásticos me envió un prototipo de fular híbrido que estaban perfeccionando para que yo lo probara. Este fular aún no ha salido a la venta; la empresa deseaba recibir retroalimentación sobre la seguridad de su diseño de usuarias de fular experimentadas, como yo. Este texto no es en ningún modo un intento de hacer quedar mal a esta empresa; sólo quiero demostrar lo que puede ocurrir cuando se intenta cargar en la espalda con un fular que no es seguro para este tipo de amarres.

Utilicé el fular con mi hijo Devin de año y medio y 12 kg de peso. Esto fue lo que pasó:

Devin no tenía ganas de que lo envolvieran, así que hice un amarre para niño inquieto en una Doble Hamaca, y quedé bastante impresionada. El fular se sentía mullido y no pareció estirar tanto como otras marcas, como el GMBBS. Pude realizar un amarre de doble hamaca seguro, cómodo, con los brazos del bebé adentro. Devin me pidió un plátano, y en esta foto pueden ver que seguía con los brazos adentro y el amarre no cedió ni cuando comenzó a comer.

Esto me dio confianza, así que nos fuimos a dar un paseo por el vecindario, tiempo durante el cual Devin se terminó el plátano. En esta foto pueden ver que aún tenía los brazos adentro y se veía seguro (y yo seguía cómoda) después de una caminata de 10 minutos. Yo seguía impresionada.

Entonces, procedí a realizar una verdadera prueba: Le pedí a Devin que se recargara hacia atrás.

El amarre resistió bien, pero Devin no había puesto mucho empeño. Así que caminé hacia la repisa donde guardo mis fulares, le enseñé dónde estaba su fular de salamandras (Geckos Antigua), y le pedí que me lo alcanzara. En cinco segundos, ya había sacado los brazos.

Esto, por sí mismo, no es un problema. Aún cuando usamos un sólido fular tejido, normalmente él suele sacar los brazos para tener más espacio para recargarse. Pero entonces ocurrió esto:

¡En sólo un segundo, Davin prácticamente se salió por completo del fular! No se cayó porque yo ya tengo mucha experiencia; había creado  un muy buen asiento y había hecho un amarre bastante ajustado. Davin también tiene mucha experiencia viajando en la espalda, así que se sujetó con sus piernitas y utilizó sus fuertes músculos del tórax para volver a enderezarse con el fular en las manos. Sin embargo, si se hubiera tratado de un enérgico bebito de 8 meses, podría haber ocurrido lo mismo y se hubiera quedado colgando de cabeza en mi espalda. Con un amarre menos seguro y  ajustado, ¡tal vez hasta se habría caído! Aunque este fular es menos elástico que un Moby o Sleepy Wrap, a diferencia de otros fulares elásticos que sí son seguros para los amarres a la espalda como el GMBBS, éste no tiene dobladillo en los bordes. Esto permitió que el fular se estirara bastante cuando él hizo fuerza y que los bordes se enrollaron en la espalda del bebé, a pesar de que esta tela sólo estira en una dirección (a lo ancho).

Por lo tanto, por favor, NUNCA, JAMÁS, utilicen un fular elástico como el Moby o el Sleepy Wrap para un amarre a la espalda. Si tienen un fular híbrido que estira en una sola dirección y tiene dobladillo en las puntas, como el Gypsy Mama Bali Baby Stretch, tengan cuidado con los amarres que utilizan. La doble hamaca, doble hamaca invertida, y el amarre a prueba de todo son seguros para utilizar con fulares híbridos. No utilicen amarres de una sola capa o amarres con pases en cruz como la Cruz Envolvente a la Espalda, ya que son menos seguros. Si ves a una persona en la calle que utiliza un fular elástico con un amarre en la espalda, considera abordarla y decirle con amabilidad que ésta no es una opción segura.

Envié este mismo texto al fabricante del fular de esta historia, para que no comercialicen su producto de fular sin dobladillo como una opción segura para cargar en la espalda (en caso que les preocupe).

La posición de ranita o en "M"

Para lograr un amarre cómodo y seguro con cualquiera de los portabebés naturales, siempre es necesario que el bebé vaya transportado en la posición sentada, como si fuera en una silla o hamaca. Con cualquier cargador, lo que intentamos es que el bebé quede sentado cómodamente y cubierto de rodilla a rodilla, recargado en una o más capas de tela.

Con ocasión de la excelente ilustración publicada esta semana por el Instituto Internacional de la Displasia de Cadera, comparando visualmente una cangurera tradicional al estilo del portabebé Bjorn (imagen de la izquierda), con la posición final en un portabebés natural de tela como el fular, mei tai o mochila ergonómica, pensé que podríamos hablar un poco sobre la famosa posición en ‘M’ o de ‘ranita’ sobre la que insistimos tanto.

La posición M o de ranita se considera la posición ideal para las piernas, ya que centra la cabeza del fémur dentro de la cavidad de la cadera o acetábulo. Esta M es visible cuando las rodillas del bebé están más altas que su trasero, separando las piernas en un ángulo de 90° (en los círculos médicos, esta posición se describe como 100° de flexión en las piernas, abducción de 30 a 45°).

 Todos los bebés adoptan esta posición automáticamente al sentirse levantados, ya que es la posición óptima para cargarlos contra la cadera de la madre. Asimismo, se coloca en esta posición a los bebés diagnosticados con con displasia o luxación de la cadera con un ayuda de un dispositivo llamado arnés Pavlik.

Ejemplo arnés Pavlik

Un bebé transportado en la posición M conserva la espalda redondada (kyphosis), ya que la inclinación de la pelvis ocasiona que se curve la columna vertebral en una C. Esto es importante porque la espalda de los bebés menores de un año no forma una curva en forma de S como la de un adulto, y por tanto requiere consideraciones especiales de las que hablaré en otro post.

Por último, más allá de las consideraciones de anatomía, dos aspectos importantes son la comodidad y la seguridad. La posición M asegura que el peso viaja sobre las pompas del bebé, por lo que va sentado y por lo tanto mucho más cómodo que con las piernitas colgando. Asimismo, el peso descansando hacia atrás hace más seguro el amarre porque el bebé no puede juntar las piernas y escurrirse por abajo.

Una forma sencilla de mejorar la posición en M dentro del cargador es oprimir suavemente las plantas de los pies del bebé hacia arriba cuando ya has terminado de amarrarlo, para hacer que el momito suba las piernas y flexionar más profundamente la cadera.

empuja suavemente los piecitos hacia arriba para que suban más las rodillas

No lo hagas: Portabebés de bolsa

En el año 2010, la industria del babywearing en Estados Unidos vivió una sacudida cuando el SlingRider, un modelo de portabebés de la conocida marca Infantino, fue descontinuado y reemplazado por mandato legal después de ocurrir tres casos de muerte infantil. Las noticias al respecto atrajeron la atención del público en general sobre el porteo, no necesariamente bajo una luz positiva.

Sin embargo, el SlingRider desde un principio no estaba contemplado dentro de lo que el mundo babywerero considera un portabebé ergonómico recomendable; por el contrario, es un ejemplo de un modelo popular de portabebés particularmente malo conocido genéricamente como el ‘portabebé de bolsa’. En México podemos encontrar muchas réplicas de este tipo de portabebés, incluso anunciado como ‘rebozo’ aunque no lo es. Me he encontrado SlingRiders a la venta en mercadolibre y sitios por el estilo, pues cuando prohíben un producto allá no tardan en enviarlo a rematar aquí. Al final de este post explico la forma en que podemos reconocer la diferencia entre un portabebé de bolsa y un pouch o un rebozo ergonómicos.

Al igual que el Bjorn, se encuentra entre los portabebés que no se recomienda adquirir ni utilizar por problemas con el posicionamiento, comodidad y facilidad de uso. La diferencia con el Bjorn (el cual bien que mal no ha demostrado lastimar a los niños) es que el portabebé de bolsa ha demostrado obstaculizar la respiración de los niños, por lo que representa un riesgo muy real de asfixia y por tanto, de muerte. La siguiente información es una traducción y adaptación de la información proporcionada en múltiples sitios por M’Liss Stelzer, fundadora de Slingbabies, educadora de porteo y autoridad en el tema. Explica claramente por qué son peligrosos estos productos y cuáles son las diferencias con un portabebé de tela seguro como el pouch, el rebozo o la bandolera de anillos.

El problema principal con el portabebé de bolsa es que el diseño mismo propicia una postura inadecuada en el bebé. Con la mayoría de los portabebés de tela, bastan unos pocos ajustes menores para lograr una posición cómoda y segura. No obstante, este modelo presenta fallas de diseño importantes que pueden colocar a un bebé en riesgo de sufrir problemas respiratorios, privación de oxígeno e incluso asfixia.
En primer lugar, el diseño ocasiona que el bebé incline naturalmente la barbilla contra el pecho, especialmente en el caso de bebés de mayor tamaño porque su cabeza queda en una posición más elevada dentro del cargador. Esta posición obstruye las vías aéreas, ocasionando que el nene necesite hacer mayor esfuerzo para respirar.

En segundo lugar, es muy difícil mantener el rostro del recién nacido alejado de la tela que conforma el bolsillo del cargador. El cuerpo del portabebé tiene forma parecida a un triángulo, con fondo plano y costados que se acercan entre sí hacia los bordes superiores elásticos. Esta forma de triángulo implica que la tela del cargador siempre se acerca en ángulo hacia el rostro del niño. Si éste vuelve la cabeza aunque sea un poco, termina con la nariz y boca menos de 10 milímetros del costado, oprimido incluso contra el bolsillo. Siempre que el bebé tiene la cabeza oprimida contra el costado del cargador y/o contra el cuerpo de su madre o padre, existe riesgo de asfixia o privación de oxígeno.

En tercer lugar, es muy difícil que los padres vigilen a su bebé a menos que estiren los bordes superiores del portabebé para separarlos. El bolsillo es profundo y se hunde aún más al colocar el bebé adentro, dando aún mayor profundidad al bolsillo. Los bordes superiores fruncidos, junto con el hecho que el artículo cuelga en una posición tan baja, obstruyen la línea de visión directa de la madre hacia su bebé. La tela gruesa y el acolchado del cargador dificultan aún más la capacidad para percibir señales de inquietud en el pequeño.

Podemos comprobar visualmente la diferencia entre un portabebé de bolsa y un pouch de tela poco profundo, o bien un rebozo de anillos ajustable de cola abierta (o fular o mei tai). En estos tipos de portabebés, se puede ver al bebé fácilmente y mantenerlo vigilado. Asimismo los bordes de la tela quedan paralelos a los lados de la cabeza del recién nacido impidiendo que éste vuelva la cara para quedar oprimido contra la tela del costado.

 ¿Cómo distinguir la diferencia entre un cargador de bolsa y un pouch o rebozo típico recomendable?

En primer lugar, el portabebés de bolsa tiene un fondo acolchado y estructurado (en el área dentro de la cual reposa el bebé). Por esta razón, la tela que soporta al bebé no se ajusta a su cuerpo y resulta casi imposible colocar al bebé en diagonal, lo cual le proporciona el apoyo adecuado al cuello y espalda.

En segundo lugar, los bordes superiores son acolchados y con elástico o jareta lo cual, combinado con la profundidad del bolsillo, resulta en que los costados del portabebé tienden a cerrarse sobre el niño, obstruyendo la vista y el libre flujo de aire. (Por supuesto, este problema es menor con un bebé mayor que ya se sienta derecho en el cargador).

La tercera diferencia importante entre un ‘portabebé de bolsa’ y un pouch tradicional tiene más que ver con la comodidad de uso que con la seguridad del bebé y se refiere a la dificultad para ajustar la parte altamente acolchada del hombro y la espalda. Esto por sí solo no representa un problema de seguridad importante pero al considerarlo junto con las características descritas arriba incrementa la tendencia de estos cargadores a ser demasiado grandes y problemáticos si no imposibles de utilizar con el bebé bien ajustado al cuerpo y en una posición correcta.

El porteo es una habilidad, no un producto adquirido

Desde que me enteré de mi embarazo, me vi bombardeada por miles de mensajes e insinuaciones de todo lo que mi bebé “necesitaba”: cuna, mamilas, juguetes, ropa, carreola, asiento mecedor, monitor, móvil con música, tres tipos de chupones… Una montaña de artículos que en mi inexperiencia, me parecían opresivos e indescifrables. Recuerdo una ocasión en la farmacia, con 38 semanas de embarazo, después de una carrera frenética y bamboleante a las 10 de la noche porque me di cuenta que no tenía una sola mamila y… ¿qué iba a hacer? Me angustié hasta el sofoco en el pasillo de bebés, abrumada y aterrada por no saber cuál elegir.

Es muy triste, pero me parece que en estos tiempos vivimos desconectadas de la maternidad hasta que nos toca ser madres, y entonces al buscar información casi siempre encuentras que te ofrecen una solución en forma de un producto: esta marca de chupón, tal asiento que vibra, el diseño de este portabebé. ¡Estos productos te harán mejor madre! ¡Tu bebé te amará más por proporcionárselos!

El feliz descubrimiento es que todo es una mentira de la mercadotecnia. En los casi dos años que han pasado desde esa noche, he aprendido muchísimas cosas, desde hacer caldo de pollo con chayote hasta construir rampas para coches con cajas de cartón; y entre las más importantes, cuento el haber aprendido que lo más importante en el bienestar y felicidad de mi San soy YO, sin moños ni artefactos. Ninguna mamila le pudo reemplazar el consuelo de mi teta, ni asiento alguno lo arrulló tan pronto como cuando lo abrazaba contra mi pecho. Cuando se enferma, tal vez el medicamento lo cura, pero soy yo quien le hago sentir mejor, abrazándolo, meciéndolo, contándole nuestros cuentos secretos.

Creo que todas hallamos nuestra certeza de madres en momentos distintos; algunas la sienten al momento de amamantar, al llevarse al crío a dormir consigo, al encontrar que le divierte vernos con el calcetín de sombrero, o en la contemplación diaria al bañarlo con suaves tés de lavanda. En mi caso, mi maternidad me dictó el rebozo, con una voz que escuché clara y fuerte desde el momento de saber que sería madre. He tenido muchos momentos de duda y he modificado tácticas incontables veces en estos pocos meses, voy tocando de oído igual que todos, pero en lo que se refiere al rebozo y al porteo, nunca he sentido dudas. Jamás me imaginé empujando una carreola, pues lo único que deseaba era traerlo aquí, muy cerca, sobarle la espalda y darle palmaditas como le hacía en la panza, oler su coronilla, besarlo y besarlo y besarlo.

El porteo ha sido una bendición para nosotros, abriéndonos efectivamente Un Mundo de Posibilidades, ha sido un camino gratificante pero no ha carecido de tropiezos y algunas frustraciones; al ser una habilidad, implica una curva de aprendizaje que incluye a ambos, bebé y porteador. Hemos llorado los dos pero hemos aprendido, y siempre ha sido para mejor. Al final nos conocemos mejor y confiamos más el uno en el otro. Y también, al final sabemos que no depende de este u otro portabebé, sino de nosotros y de la cercanía que nos representa.

¡La magia está en nosotros, no en el cargador!

Acerca de la Semana Internacional del Porteo 2011, del 10 al 16 de octubre de 2011

El grupo Cargarte de la Ciudad de México se unirá a grupos sin fines de lucro en todo el mundo para celebrar la tercera Semana Anual del Porteo, la cual tendrá lugar del 10 al 16 de octubre de 2011.

La Semana Internacional del Porteo es una oportunidad para ayudar a Cargarte a enfocar la atención del mundo sobre el porteo o “babywearing”, término acuñado por el pediatra y autor William Sears, junto con su esposa Martha Sears. Porteo o babywearing significa simplemente cargar a un bebé o niño pequeño contra el cuerpo por medio de un portabebé hecho con tela. El porteo no sólo permite a los padres disfrutar de ambas manos libres mientras llevan consigo a sus hijos; varios estudios científicos han arrojado información sobre la forma en que esta práctica beneficia en numerosas formas a los niños.

Un estudio publicado en la revista Pediatrics en 1986 reveló que bebés de seis semanas que eran cargados por lo menos tres horas diarias dentro de un portabebé de tela lloraban y se quejaban 43 por ciento menos que otros bebés, y lloraban 51 por ciento menos durante la noche. Otro estudio publicado en Child Development en 1990 descubrió que un grupo de madres que recibieron un portabebé de tela desde el nacimiento de su bebé se mostraban más responsivas con sus hijos, y estos bebés disfrutaban de un lazo más seguro en comparación con madres que recibieron asientos de plástico para sus bebés.

“La Semana Internacional del Porteo es una excelente oportunidad para atraer la atención sobre los beneficios del porteo y para celebrar la diversidad que existe en las posiciones, los cargadores, y los lugares que puedes explorar con tu hijo sujeto en forma segura contra tu cuerpo”, explica Ann Marie Rodgerson, presidente de Babywearing International, Inc., la organización no lucrativa fundadora de esta celebración de siete días.

“El tema de este año es ‘Un mundo de posibilidades’ –esto es lo que la práctica del porteo hace posible para los bebés y sus padres”, agrega Rodgerson.  “Existen versiones modernas occidentales de muchos portabebés tradicionales de alrededor del mundo, y ya sea que utilices una bandolera, un fular de tela tradicional o un portabebé más estructurado, el porteo permite a las familias llevar consigo a sus bebés a sitios imposibles de alcanzar con el auto o la carreola. Los niños pequeños que son portados tienen la oportunidad de explorar el mundo a mayor distancia de lo que sus pequeñas piernas les permiten, y los padres que cargan consigo a sus bebés en las actividades cotidianas pueden continuar con pasatiempos y actividades propias mientras atienden a sus hijos. Cargar al bebé contra el cuerpo al frente, sobre la espalda o a la cadera en forma cómoda, segura y exitosa puede ser un desafío, ya que hemos perdido el conocimiento tradicional del porteo.  Las personas interesadas en aprender esta habilidad pueden buscar la ayuda de portadores con experiencia, como los educadores voluntarios en porteo que trabajan con Babywearing Internacional, o bien en los grupos de porteo locales alrededor del mundo”.

 
Un Mundo de Posibilidades es el tema que se celebra internacionalmente entre grupos similares a CargArte. Esta celebración de siete días es un esfuerzo para celebrar, promover y aconsejar sobre los beneficios de un porteo seguro, incluyendo eventos como:

Caminata por Reforma para Celebrar el Porteo

Domingo 16 de Octubre de 2011, 10:30 a.m. en la Glorieta de la Diana

 A nivel internacional, los patrocinadores y anfitriones Babywearing International, Inc., y TheBabywearer.com coordinan la segunda edición de los Premios de la Semana Internacional del Porteo, para reconocer la excelencia en la asesoría y educación sobre este tema. Puede encontrar información adicional sobre este evento en el sitio web de la Semana Internacional del Porteo, http://www.babywearinginternational.org/.

 
Acerca de los patrocinadores de la Semana Internacional del Porteo:

Babywearing International, Inc. es una organización no lucrativa fundada en 2007 con el objetivo de promover el porteo y apoyar a grupos de porteo no lucrativos, liderados por voluntarios. La misión de la organización es promover el porteo como una práctica de aceptación universal, la cual conlleva beneficios tanto para el niño como para su cuidador, por medio de la educación y el soporte. Para más información sobre Babywearing International, visite el sitio web en http://www.babywearinginternational.org/

El sitio TheBabywearer (TBW) fue fundado en 2003, y en la actualidad constituye un recurso en línea comprehensivo e independiente. TBW contiene artículos, instrucciones, reseñas, directorio de productos, galería fotográfica, así como una comunidad de fotos muy activa donde los participantes hablan sobre todos los aspectos del porteo. Para saber más sobre TheBabywearer o sobre el porteo, y para unirse a los más de 75,000 miembros registrados, visite http://www.thebabywearer.com.

Bellydance con tu bebé en la colonia Roma, Ciudad de México

El bellydance o la danza árabe surgió y evolucionó especialmente para el cuerpo femenino, con énfasis en el área abdominal y en los movimientos de cadera y torso. Es una expresión clara y positiva de la belleza, la fuerza y la elegancia del ser mujer. Además de sus múltiples beneficios físicos, el bellydance además proporciona un espacio de relajación, expresión y creatividad que trasciende a una práctica espiritual de celebración de la femineidad en todas sus facetas, desde niña a mujer, embarazada, madre y diosa.

Algunos beneficios del bellydance para la mujer incluyen:

  • mejora la postura al cobrar conciencia de la posición correcta, mejorar la estabilidad de los músculos nucleares, y controlar la respiración.
  • ayuda a tonificar los músculos pélvicos y del núcleo, con el fin de promover el funcionamiento saludable de los órganos en la cavidad abdomino-pélvica, así como la integridad de las articulaciones en la columna vertebral y la pelvis.
  • mejora la circulación.
  • nos enseña a mover el cuerpo con gracia y fluidez.
  • nos ayuda conocer nuestro cuerpo desde el interior.
  • es una actividad relajante, lo cual ayuda a disminuir el estrés.
  • incrementa la capacidad respiratoria, la flexibilidad de la caja torácica y pulmonar.
  • mejora los procesos fisiológicos propios de la mujer, aliviando los síntomas de la menstruación y la menopausia y compensando el proceso de descalcificación y osteoporosis.
  • cultiva y practica el arte de escuchar y fluir.
y para los bebés:
 
  • los movimientos oscilatorios del bellydance nutren al bebé como un arrullo.
  • la proximidad física contigo durante esta actividad rítmica le ayudarán a disfrutar la música y el movimiento.
  • la danza ayuda a desarrollar el sistema vestibular o del equilibrio.
  • la actividad compartida contribuye a fortalecer y enriquecer el lazo entre mamá-bebé.

COSTOS, HORARIOS e INSCRIPCIÓN

La clase será impartida por Eva Morales Chavez, fundadora del grupo Embarazo y Bellydance, y tendrá lugar en la colonia Roma. Las clases tendrán una duración de una hora, con un costo de 500 pesos mensuales por una clase a la semana. El cupo máximo por grupo es de 6 personas y requerimos el 50% anticipado como inscripción para apartar su lugar. Nuestra intención es crear un grupo establecido y continuo, como un compromiso para todas las partes; habrá un precio especial a quienes inviten a otra persona.

Comenzamos el Lunes 5 de septiembre, todos los lunes de 11 a 12, con 15 minutos previos para asegurar que todas estén cómodas con su cargador y para compensar otras interrupciones. Por favor consideren un portabebé a dos hombros (mei tai o fular largo). Habrá espacio para lactancia y para acostar o cambiar a los bebés si es necesario.

Para inscripciones, envíen un correo a cargarte@gmail.com o bien a Eva directamente (eva.evamorales@gmail.com) para obtener más informes y apartar su sitio. Por supuesto, también estamos a sus órdenes para cualquier pregunta o comentario.

¡Unámonos para danzar, hacernos uno, liberarnos y hacer tribu!