No lo hagas: Portabebés de bolsa

En el año 2010, la industria del babywearing en Estados Unidos vivió una sacudida cuando el SlingRider, un modelo de portabebés de la conocida marca Infantino, fue descontinuado y reemplazado por mandato legal después de ocurrir tres casos de muerte infantil. Las noticias al respecto atrajeron la atención del público en general sobre el porteo, no necesariamente bajo una luz positiva.

Sin embargo, el SlingRider desde un principio no estaba contemplado dentro de lo que el mundo babywerero considera un portabebé ergonómico recomendable; por el contrario, es un ejemplo de un modelo popular de portabebés particularmente malo conocido genéricamente como el ‘portabebé de bolsa’. En México podemos encontrar muchas réplicas de este tipo de portabebés, incluso anunciado como ‘rebozo’ aunque no lo es. Me he encontrado SlingRiders a la venta en mercadolibre y sitios por el estilo, pues cuando prohíben un producto allá no tardan en enviarlo a rematar aquí. Al final de este post explico la forma en que podemos reconocer la diferencia entre un portabebé de bolsa y un pouch o un rebozo ergonómicos.

Al igual que el Bjorn, se encuentra entre los portabebés que no se recomienda adquirir ni utilizar por problemas con el posicionamiento, comodidad y facilidad de uso. La diferencia con el Bjorn (el cual bien que mal no ha demostrado lastimar a los niños) es que el portabebé de bolsa ha demostrado obstaculizar la respiración de los niños, por lo que representa un riesgo muy real de asfixia y por tanto, de muerte. La siguiente información es una traducción y adaptación de la información proporcionada en múltiples sitios por M’Liss Stelzer, fundadora de Slingbabies, educadora de porteo y autoridad en el tema. Explica claramente por qué son peligrosos estos productos y cuáles son las diferencias con un portabebé de tela seguro como el pouch, el rebozo o la bandolera de anillos.

El problema principal con el portabebé de bolsa es que el diseño mismo propicia una postura inadecuada en el bebé. Con la mayoría de los portabebés de tela, bastan unos pocos ajustes menores para lograr una posición cómoda y segura. No obstante, este modelo presenta fallas de diseño importantes que pueden colocar a un bebé en riesgo de sufrir problemas respiratorios, privación de oxígeno e incluso asfixia.
En primer lugar, el diseño ocasiona que el bebé incline naturalmente la barbilla contra el pecho, especialmente en el caso de bebés de mayor tamaño porque su cabeza queda en una posición más elevada dentro del cargador. Esta posición obstruye las vías aéreas, ocasionando que el nene necesite hacer mayor esfuerzo para respirar.

En segundo lugar, es muy difícil mantener el rostro del recién nacido alejado de la tela que conforma el bolsillo del cargador. El cuerpo del portabebé tiene forma parecida a un triángulo, con fondo plano y costados que se acercan entre sí hacia los bordes superiores elásticos. Esta forma de triángulo implica que la tela del cargador siempre se acerca en ángulo hacia el rostro del niño. Si éste vuelve la cabeza aunque sea un poco, termina con la nariz y boca menos de 10 milímetros del costado, oprimido incluso contra el bolsillo. Siempre que el bebé tiene la cabeza oprimida contra el costado del cargador y/o contra el cuerpo de su madre o padre, existe riesgo de asfixia o privación de oxígeno.

En tercer lugar, es muy difícil que los padres vigilen a su bebé a menos que estiren los bordes superiores del portabebé para separarlos. El bolsillo es profundo y se hunde aún más al colocar el bebé adentro, dando aún mayor profundidad al bolsillo. Los bordes superiores fruncidos, junto con el hecho que el artículo cuelga en una posición tan baja, obstruyen la línea de visión directa de la madre hacia su bebé. La tela gruesa y el acolchado del cargador dificultan aún más la capacidad para percibir señales de inquietud en el pequeño.

Podemos comprobar visualmente la diferencia entre un portabebé de bolsa y un pouch de tela poco profundo, o bien un rebozo de anillos ajustable de cola abierta (o fular o mei tai). En estos tipos de portabebés, se puede ver al bebé fácilmente y mantenerlo vigilado. Asimismo los bordes de la tela quedan paralelos a los lados de la cabeza del recién nacido impidiendo que éste vuelva la cara para quedar oprimido contra la tela del costado.

 ¿Cómo distinguir la diferencia entre un cargador de bolsa y un pouch o rebozo típico recomendable?

En primer lugar, el portabebés de bolsa tiene un fondo acolchado y estructurado (en el área dentro de la cual reposa el bebé). Por esta razón, la tela que soporta al bebé no se ajusta a su cuerpo y resulta casi imposible colocar al bebé en diagonal, lo cual le proporciona el apoyo adecuado al cuello y espalda.

En segundo lugar, los bordes superiores son acolchados y con elástico o jareta lo cual, combinado con la profundidad del bolsillo, resulta en que los costados del portabebé tienden a cerrarse sobre el niño, obstruyendo la vista y el libre flujo de aire. (Por supuesto, este problema es menor con un bebé mayor que ya se sienta derecho en el cargador).

La tercera diferencia importante entre un ‘portabebé de bolsa’ y un pouch tradicional tiene más que ver con la comodidad de uso que con la seguridad del bebé y se refiere a la dificultad para ajustar la parte altamente acolchada del hombro y la espalda. Esto por sí solo no representa un problema de seguridad importante pero al considerarlo junto con las características descritas arriba incrementa la tendencia de estos cargadores a ser demasiado grandes y problemáticos si no imposibles de utilizar con el bebé bien ajustado al cuerpo y en una posición correcta.

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Visible y Besable

Lo cierto es que existen muy pocas reglas fijas en lo que se refiere al porteo de nuestros hijos. Existen muchas tendencias y opiniones acerca de los distintes amarres y posiciones, pero en última instancia los padres son los que deciden qué es lo más adecuado para su bebé.

Sin embargo “Visible y besable” es un excelente lema para adoptar con el fin de comprobar la seguridad de tu amarre o posición con cualquier cargador de tela. Visible se refiere a que siempre debes poder ver claramente la cara de tu momito cuando lo llevas; es decir, que no quede cubierta con la tela ni oprimida contra alguna parte del cargador o contra tu cuerpo. Esto asegura que las vías aéreas se mantengan despejadas de obstáculos, además que te permite comprobar en cualquier momento el rostro de tu bebito, si está despierto, dormido, contento, babeando, si su cabeza y cuello están en la posición correcta, etc. Por otro lado, Besable se refiere a la altura a la que debe quedar el bebé contra tu cuerpo, y quiere decir que el bebé siempre debe quedar a una altura tal que tú puedas besarle la nariz o la cabecita cuando quieras y sin usar las manos. Esto último asegura que se respete la recomendación de portar al bebé a la misma altura a la que lo llevas en brazos, lo cual eleva la carga por encima de la cintura y queda más cerca de tu centro de gravedad, lo cual es lo más cómodo y seguro para ambos.

A lo anterior yo sólo agregaría la recomendación de comprobar siempre la correcta posición de las piernas y el asiento dentro del cargador, ya sea con las piernas fuera en ‘ranita’ o con los pies adentro para bebés pequeñitos.

Un portabebé de buena calidad colocado correctamente proporciona el apoyo adecuado para el cuerpo y la cabeza con el fin de evitar que el nene adopte una posición en forma de “C”, lo cual puede provocar problemas respiratorios (al constreñir las vías respiratorias cuando la barbilla del bebé queda pegada al pecho) y esfuerzo indebido en la espalda del bebé, lo cual puede tener consecuencias graves.

El uso correcto de nuestros portabebés también nos ayuda a eliminar el riesgo de una caída. Un cargador de alta calidad coloca al bebé elevado contra el torso y te permite ajustarlo fácilmente de modo que el bebé quede apoyado y soportado correctamente contra tu cuerpo. El material del cargador debe cubrir el trasero del bebé y envolverle muy bien las corvas hasta las rodillas. Siempre comprueba que las pompas del bebé queden un poco más abajo que sus rodillas.


Para comprobar si llevas a tu bebé en forma segura, puedes hacerte las siguientes preguntas:

•  ¿Llevo al bebé bien alto y pegado contra mí, por encima del nivel de la cintura?

• ¿Hay dos dedos de separación entre la barbilla y el pecho de mi bebé?

•  ¿Queda la carita de mi bebé visible y besable, sin estar oprimida contra mi ropa o el portabebé?

•  Si los pies del bebé están dentro del cargador, ¿hay suficiente tela alrededor de todo el cuerpo de mi bebé, con algo del material entre nosotros para formar un bolsillo? o bien,

•  Si el bebé se sienta en el cargador con las piernas fuera, ¿quedó en posición correcta de ‘ranita’, con la tela del cargador envuelta alrededor del trasero y subida hasta las dos rodillas?

De nuevo, llevar a tu bebé en un portabebé de tela es muy seguro siguiendo estas pocas reglas básicas, las cuales podría decirse que son las únicas escritas en piedra. Fuera de lo anterior, como siempre, la responsabilidad de la seguridad en el porteo (así como innovaciones personales) queda a cargo del adulto a cargo del pequeño, quien puede improvisar de mil maneras para adaptarse mejor a las preferencias de ambos. ¡En pocas palabras, el cielo es el límite y todavía hay mil amarres y variaciones por descubrir!

Cómo determinar cuál es el portabebés más adecuado para tu situación

Ésta es una guía muy rápida para decidir cuál es el cargador que más te conviene, cortesía de Rebozitos Portabebés de Tela, quien cuenta con una página excelente con videos originales e instrucciones para los distintos tipos de cargadores.

¿Qué tipo de portabebé me conviene si soy primeriza? 

— si tu bebé es prematuro o recién nacido, un fular elástico.
— si tu bebé tiene más de 6 meses, un rebozo o fular largo.
— si tus paseos son breves o necesitas algo rápido de poner y quitar, un cargador de argollas.
— si tu bebé camina y sube y baja de tus brazos continuamente, un pouch.
— si tiene más de 6 meses y quieres algo fácil de llevar a la espalda, un mei tai.

Siete verdades tras mitos del babywearing

1. “No cargues tanto al bebé porque le da mamitis y luego ya no se desprende de tus faldas.”

Al contrario de lo que sostiene la creencia popular de que un niño en brazos ‘se consiente’, muchos estudios han demostrado que los bebés que reciben más contacto y estímulo sensorial piel con piel durante sus primeros meses y años crecen para ser niños más independientes y seguros. Satisfecha su enorme necesidad de contacto, el bebé aprende, observa, y absorbe todo a su alrededor desde la seguridad que recibe del contacto directo con su portador, lo cual fomenta su autonomía y le ayuda incluso a separarse más pronto de su madre por períodos más prolongados, ya que el niño está seguro del lazo con sus padres.

Además, un niño portado con frecuencia tiene mejores oportunidades para socializar, por la simple razón de encontrarse al mismo nivel de los adultos. El bebé puede ver claramente la cara de mamá, de papá, de las personas a su alrededor; escucha las conversaciones, observa los gestos, en fin, observa los rudimentos de toda interacción social desde una posición neutral y segura. Cuando salgo a la calle con San todos le hablan en forma natural y él desde muy pequeño responde mirando a los ojos, evaluando, con frecuencia regalando una sonrisa. En general, al crecer estos bebés portados tienen más experiencia en una situación en sociedad y por tanto, se sienten más confiados para abandonar las faldas de mamá.

2. “Puedes llevarlo en brazos de recién nacido, pero después de unos meses ya te va a pesar demasiado.”

Es cierto que en un principio es casi demasiado sencillo cargar a un recién nacido, ya sea en brazos o con un rebozo o cualquier cargador simple de tela, hasta una bufanda en un apuro. El material, la longitud y la forma de amarrarlo son secundarios pues el bebé pesa muy poco y cuesta poco llevarlo. Conforme crece, sin embargo, es necesario prestar mayor atención a la técnica y la forma de llevarlo (sobre un hombro o los dos, pegado a la parte alta o baja de la espalda). Para esto, cargadores con cierta estructura como el mei tai o una mochila ergonómica que distribuya el peso entre hombros y cadera ayudan a aliviar el peso del bebé; de igual forma, al hacer del babywearing una costumbre, vas desarrollando la musculatura necesaria para llevar la creciente carga con gracia.

Con la combinación correcta de técnica y el portabebé adecuado, se puede portar a un niño desde el nacimiento hasta los dos o tres años, para cuando será el mismo chamaco el que ya no se dejará envolver. En conclusión, tú puedes llevar a tu momito todo el tiempo que quieras mientras tengas la intención y los medios adecuados.

3. “No lo dejes que duerma en brazos porque después ya no se acostumbra a la cuna.”

Un bebé recién nacido siente una enorme necesidad del contacto y cariños de sus padres, así como de las sensaciones de cercanía con su madre como su aroma, su voz, sus movimientos, etc. Todo esto le calma y le permite relajarse y dormir por largos períodos. El descanso o siestas adecuadas durante el día no hacen más que promover un sano sueño prolongado por la noche, ya que se ha observado que los bebés estresados y cansados en exceso tienden a despertarse con mayor frecuencia. En consecuencia, cabe deducir que un bebé que ha estado relajado en el fular durante el día tiene buenas probabilidades de dormir bien por la noche.

Por supuesto, todos los bebés son diferentes y sus necesidades distintas; algunos se dan la vuelta y se duermen en su cuna sin necesitar más cuando es hora (cual es el caso de mi San), en tanto que otros necesitarán más danza y en ocasiones rebozo.

4. “Esos cargadores les estropean las piernas/las caderas/la espalda.”

En realidad, un portabebés de tela tradicional (rebozo, fular, mei tai, etc) bien colocado proporciona el soporte adecuado a la pelvis, columna vertebral y cuello del bebé, amoldándose a la curvatura natural del cuerpo de los bebitos, especialmente los recién nacidos. En contraste, en una cuna o una carreola el niño queda apoyado sobre una superficie recta, por lo cual el tiempo excesivo sobre este tipo de superficies puede ocasionar problemas (como la plagiocefalia posicional). Asimismo, la posición en M de las piernas del momito cuando queda sentado en el cargador es óptima para el desarrollo de la articulación de la cadera; es una posición ergonómica que naturalmente adoptan todos los bebitos cuando los cargan.

5. “Los niños van incomodísimos en esos cargadores, todos apretados.”

De nuevo, los recién nacidos rara vez extienden los miembros o permanecen en esta posición; después de tanto tiempo dentro del vientre, su cuerpo ha tomado la curvatura en forma de C de la posición fetal y no se extienden hasta pasados unos meses. De igual forma, después del entorno confinado del vientre, a los pequeños les tranquiliza y reconforta sentirse contenidos, ya sea en brazos o en el abrazo de un rebozo o un fular. De ahí los famosos ‘rebozos mágicos’ para dormir a los niños, que apapachados y apretaditos contra un pecho o una espalda cálida, pueden dormir por horas. Por tanto, el bebé no va incómodo en el cargador (aunque tal vez un bebé emprendedor sí se muestre molesto porque no alcanza desde su posición en el fular las Paletas Payaso en la fila del super).

6. “Te vas a amolar la espalda cargando al niño tanto tiempo.”

Sin importar si planeamos portear al bebé con rebozo, fular, mei tai, o que prefiramos usar la carreola, un hecho incontestable es que pasamos muchísimo tiempo con el bebé en brazos.

En lo personal, creo que independientemente del modo en que optemos por llevar a nuestros bebés, resulta valioso aprender una técnica y un modo correcto para portar al bebé cuando es necesario. Al llevarlo simplemente en brazos todo el peso del momito cae sobre los brazos y hombros, lo cual a la larga resulta muy cansado y perjudica la espalda; en cambio, con un simple rebozo el peso se distribuye en hombro y espalda y sólo con eso cargarlo se vuelve mucho más cómodo; además disminuye el riesgo de lesiones o dolores localizados en brazos, hombros o espalda porque distribuimos la carga entre una mayor cantidad de músculos.

Por último, también creo que es importante en primer lugar, aprender a manejar al bebé a modo de no lastimarnos, es decir: levantarlo y bajarlo doblando las rodillas y acuclillándonos en vez de doblarnos por la cintura, cargar al bebé pegado al torso, alternar el brazo y la cadera sobre la que normalmente lo llevamos para no sobrecargar los músculos de un solo lado, así como hacer algunos ejercicios sencillos para el fortalecimiento del abdomen y la espalda baja, especialmente después del parto ya que esta área del cuerpo sale muy castigada.

Es muy posible cargar un bebé sin lastimarnos, pero como siempre la práctica y la técnica correcta son de gran importancia. Los portabebés de tela ayudan a distribuir el peso en una mayor parte del cuerpo y por tanto son indispensables si deseamos cargar al bebé por ratos largos. Sin embargo lo utilicemos o no es necesario desarrollar una conciencia corporal a fin de entrenar el cuerpo para cargar el nuevo (y creciente) peso sin sufrir lesiones.

7. “Ese niño no se sienta/gatea/se para porque siempre lo traes pegado.”

En realidad, el porteo ayuda al bebé a desarrollar su musculatura más rápidamente. Un bebé en fular debe realizar pequeños movimientos compensatorios para conservar su posición cuando su madre camina, se sienta, se inclina o se vuelve; esto le proporciona mayor estímulo para desarrollar la musculatura para controlar el peso de su cabeza en comparación con un bebito que pasa períodos de tiempo prolongados en el asiento del auto o en la carreola, que aunque conservan una posición correcta lo mantienen inmóvil. Asimismo, el vaivén del caminar y otros movimientos de mamá contribuyen al desarrollo del sistema vestibular, el cual se ocupa de la coordinación en general y el equilibrio.

En resumen, aunque todos los niños se desarrollan a su propio ritmo y alcanzan metas como sentarse, gatear o caminar antes o después que otros, los niños que son portados con frecuencia reciben muchos estímulos que les ayudan a desarrollar las habilidades necesarias para alcanzar estas metas, es decir, el control muscular y el desarrollo del sentido del equilibrio y el movimiento.

Cruz envolvente al frente con bolsillo por fuera con fular elástico para recién nacido

Este es un nudo muy cómodo, ajustable, y sencillo de lograr para una mamá o papá que apenas comienzan a conocer a su recién nacido y tienen miedo de romperlo. Todo el cuerpo del bebé queda perfectamente soportado dentro de la cuna que forma el bolsillo, en especial el cuello y la cabeza encuentran apoyo cómodo y apropiado, con la carita vuelta hacia arriba sin obstrucciones para la vía de aire. Se puede colocar al bebé en posición de cuna para amamantar o dormir, o corazón con corazón.

Lo más importante al colocarse el fular elástico antes de colocar al bebé dentro es colocarlo liso y bien pegado al cuerpo; como si fuera una camiseta. De esta forma el bebé queda bien apoyado y seguro cuando estiramos la tela para colocarlo adentro. En caso de realizar el amarre con un fular tejido para bebés mayores, es necesario realizar el amarre con el bebé ya adentro, como en este video.

Los beneficios del porteo o babywearing

No lo cargues tanto porque se embracila, no dejes que duerma en brazos porque luego ya no quiere estar en su cuna, no respondas de inmediato a sus lloros porque te toma la medida, no le des de comer si no le toca porque se malacostumbra… Todas ellas ideas bien intencionadas que escuché cuando embarazada, pero siempre me parecieron un intento mal encaminado para lograr que los bebés desarrollen una conciencia individual en un momento de sus vidas cuando simplemente, carecen de esta capacidad. ¿Cómo puede uno contemplar que un bebé que no come ni se mueve por sí mismo, tenga la capacidad de vérselas solo y desarrollar un sentido de su propia independencia? Simplemente, no suena natural.

Me gusta este artículo sobre los efectos del porteo o babywearing del sitio español Mi Saquito Mágico. Me gusta cómo habla de la condición de prematuridad en los bebés humanos. Ésta es una de las principales razones por las que me suena lógica la idea de portar al bebé; si consideramos la gestación humana parte interna y parte externa; nueve meses dentro del útero, y luego al menos nueve más en brazos de su madre, desde donde contempla su nuevo mundo, se acostumbra a él y vive todas estas nuevas experiencias desde esa sólida posición de seguridad.

Encuentra el artículo original aquí.

Beneficios del porteo

El uso del fular portabebé se inicia en los años 70 en Alemania, donde hoy hay una cierta tendencia a denominarlo el Neoporteo Africano, sin embargo su uso se extiende por todo el globo. Su extensión se favorece además por la aparición en Colombia y posteriormente en muchos países del cada vez más conocido Método Canguro para prematuros que hoy por hoy se propaga igualmente en nuestros hospitales y maternidades españolas en mayor o menor medida. Sin embargo el método canguro no sólo es bueno para los bebés prematuros, sino para todos los bebes.

La especie humana cuenta con una característica biológica que lo distingue de otros mamíferos: la condición de prematuridad. El bebé no es capaz de valerse por sí mismo, tiene la necesidad de los cuidados de un adulto para sobrevivir.

Esta prematuridad en el momento del nacimiento se ve prolongada durante el primer año de vida aproximadamente, y es la condición necesaria para el desarrollo de nuestro neo-cortex (estructura cerebral que permite el desarrollo de funciones intelectuales).

Una de las características más destacadas de la prematuridad del bebé es el escaso desarrollo de sus sentidos, el bebé cuando nace no ve, y va adquiriendo poco a poco su visión; el gusto, el oído y el olfato no están tampoco lo suficientemente desarrollados tras el nacimiento. Sin embargo, es el sentido del tacto el único plenamente desarrollado. Para el bebé el tacto, el contacto, es su verdadero único sentido completamente desarrollado.

Satisfacer las necesidades de contacto permite al bebé superar esta profunda vulnerabilidad física y emocional. Para el bebé las ventajas de ser cargados por sus mamas o papas, son múltiples:

Sensación de seguridad, la protección que siente el bebé por la cercanía del portador se traduce también en menos llanto.

Bienestar y confort. Ayuda a regular su temperatura, tanto si necesita calor, como fresco el calor del porteador ayuda al metabolismo del bebé a presentar menos cólicos y una mayor armonía y bienestar en el ritmo del sistema respiratorio.

Desarrollo físico: Llevar al bebé en una posición adecuada facilita que tanto sus caderas como su espalda se desarrollen correctamente.

Integrados en la vida diaria. El contacto con el ambiente familiar desde una posición segura les ayuda a conocer el medio en el que posteriormente estarán inmersos.

Estimulación temprana. El contacto sobre la piel y el balanceo al que ya están acostumbrados desde el vientre materno les ayuda a descubrir su alrededor desde un refugio seguro.

Mejor cuidado. El llanto no pasa desapercibido y permite a los padres reaccionar enseguida al hambre, la sed, un pañal sucio, además de estimular la producción de leche materna. Menos problemas de salud.

Cólicos del lactante. El masaje de contacto y la deambulación favorecen la expulsión de gases y ayudan al bebé cuyo sistema digestivo aún es inmaduro a estimular el mismo de manera positiva.

Seguridad. El niño no está solo y corre menos riesgo de accidentes por falta de vigilancia.

Para los papás y mamás no hay menos ventajas, además no existe un tiempo limitado diario, si ambos están a gusto puedes decidir usarlo solamente en casa o salir a la calle cuando quieras…

Favorece la estrecha relación. Entre el bebé y el porteador se fortalecen los vínculos afectivos y se reestablecen en caso de separación tras el parto. Además los dos primeros años de vida son fundamentales en la vida afectiva del bebé y su relación con sus pares es la base para el resto de su vida. Desarrolla el instinto

Aumento de autoestima. Favorece el conocimiento del bebé y la identificación temprana de las señales que benefician el cubrir sus necesidades ayudando a los papás y mamás a aumentar su autoestima como progenitores seguros con experiencias positivas y satisfactorias.

Autonomía de la madre. El bebé no paraliza su vida, lo integra en ella. También se evitan los procesos de depresión post-parto.

Favorece el establecimiento de la lactancia materna, pues se estimula la producción de oxitocina, hormona del amor.

–Permite atender a hijos mayores e incluso atender muchas tareas tanto dentro como fuera del hogar.

Movilidad. Tanto en el medio rural como en el medio urbano facilita la movilidad allí donde el carrito no puede llegar.

–Integración del papá. En el binomio madre-hijo a veces es difícil para el papá encontrar su lugar, el porteo favorece la identificación temprana de las señales del bebé, así como el sentir que colabora junto con la mamá de una manera muy importante en los primeros meses de vida de su hijo.